Bernardino León, ex secretario de Estado de Asuntos Exteriores

“El Gobierno hizo lo que tenía que hacer en la crisis del ‘Aquarius’”

  • El diplomático malagueño defiende la necesidad de dar una respuesta europea al desafío que supone la inmigración en el Mediterráneo

Bernardino León, ex secretario de Estado de Asuntos Exteriores. Bernardino León, ex secretario de Estado de Asuntos Exteriores.

Bernardino León, ex secretario de Estado de Asuntos Exteriores. / Miguel Ángel González

Bernardino León (Málaga, 1964) fue el principal asesor en política exterior de José Luis Rodríguez Zapatero. Posteriormente, fue jefe de Misión de la ONU para Libia, y en la actualidad dirige la Escuela Diplomática de Emiratos Árabes Unidos. León intervino ayer en un debate sobre los desafíos en África y el Mediterráneo dentro del Foro España-Estados Unidos que se celebra en Jerez.

–¿A qué se debe la actual oleada de pateras?

–Se trata de una conjunción de factores, pero siempre tiendo a pensar que las mafias tienen un papel importante. Hay un gran espacio de distribución, que es el Sahel, una zona prácticamente desgobernada ocupada por algunos de los estados más pobres y más corruptos del mundo. Cada vez hay más crimen organizado en esa zona, que no sólo se dedica al tráfico de personas, sino también al de armas o drogas. Y estas mafias son las que deciden en cada momento si usar una ruta u otra. Lo vimos en 2006 con la crisis de los cayucos, o en Libia, aunque hay datos que apuntan que esta ruta ya está cerrada.

–La crisis de los cayucos se resolvió con una colaboración más estrecha con Mauritania. ¿Es lo que falta ahora con el Magreb?

–No. Como dije antes, no hay un solo factor. El más inmediato es que muchos de los inmigrantes que están en esa movilidad por razones económicas saben que la situación ahora es mejor. Hay muchos factores. No se puede achacar a que se haya cerrado una ruta y se haya abierto otra. La UE es consciente de ello. Hemos tenidos dos malas experiencias en el pasado porque no hubo respuestas a tiempo a nivel europeo. Una fue la crisis de los cayucos, que España tuvo que responder con medidas unilaterales, y la otra en Libia. Me gustaría ver una respuesta europea más integral. Los conflictos del Sahel o Libira, que es ahora prácticamente un estado fallido, son una parte muy importante del problema. La emigración no es un problema, sino una consecuencia.

–¿Y no es un problema la desunión europea?

–Estamos en un momento complicado. Los populismos han generado unas tensiones fuertes porque cuestionan algunos de los principios fundamentales de la UE. Por ejemplo, han vuelto los controles fronterizos. Necesitamos una puesta en común. No podemos responder unilateralmente.

–¿Qué papel juega EEUU? La Administración Trump ha dado un giro a su polítca exterior.

–EEUU no se ha desentendido de los problemas que afectan a la región en la que estamos. Le pongo el ejemplo de Rota, que es casi el segundo lugar de trabajo del Africom, el mando africano. A EEUU le preocupa mucho la extensión del yihadismo con grupos como Al Qaeda, el Aqmi o el Daesh, que puede volver a tener una base en Libia. La operación antiyihadista de la OTAN en Túnez, cuyo mando ha asumido España, es una muestra de cómo están cooperando EEUU, España y la UE.

–Usted conoce bien la problemática de Libia. ¿La intervención supuso repetir el error de Iraq?

–No podemos lamentar la leche derramada. No había elección. Las fuerzas de Gadafi habían rodeado Bengasi y cientos de miles de civiles estaban en peligro. La trayectoria de Gadafi era suficientemente ilustrativa como para ver que estaba dispuesto a una carnicería. Fue un éxito para la comunidad internacional. Hicimos lo que había que hacer. Pero lo que no hemos hecho bien es consolidar la paz.

–¿La gestión de la crisis del ‘Aquaruis’ por parte de España ha generado un efecto llamada?

–Se plantea el debate como si tuviéramos la opción. España no hizo más que cumplir con su deber humanitario. No. Y quienes no están dispuestos a hacerlo, están incumpliendo sus deberes internacionales. Las personas que iban en ese barco eran personas como nosotros y si nosotros queremos ser dignos de ser humanos, tenemos que preocuparnos de ellos, exactamente igual que usted se preocuparía por mí y yo por usted. El Gobierno hizo bien, y eso no ha generado ninguna llamada.

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