Bodegas Punto y final para el falso jerez de Argentina

  • El acuerdo de libre comercio entre la UE y Mercosur pone fin a los sucedáneos argentinos de los vinos jerezanos

  • El país sudamericano tiene siete años para abandonar el uso del falso jerez

Una joven sirve una copa de jerez en una simulación en el campus de una feria de exportación de vinos a los países de Mercosur. Una joven sirve una copa de jerez en una simulación en el campus de una feria de exportación de vinos a los países de Mercosur.

Una joven sirve una copa de jerez en una simulación en el campus de una feria de exportación de vinos a los países de Mercosur. / Pascual

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Los sucedáneos argentinos del jerez tienen los días contados, o mejor dicho, los años contados. El acuerdo de libre comercio alcanzado entre la Unión Europea y Mercosur pone fin a una práctica extendida en Argentina, donde los productores locales elaboran y comercializan vinos tipo jerez o al estilo jerez, que incorporan el nombre protegido en sus etiquetas como gancho para los consumidores.

El acuerdo consensuado hace una semana en Bruselas entre las partes después de veinte largos años de negociación amplía la protección de las Indicaciones Geográficas europeas, caso del jerez y otras Denominaciones de Origen históricas como Oporto y Champagne, para lo que se establecen periodos transitorios para la eliminación progresiva de su uso en Argentina, el único de los cuatro países que integran Mercosur –Brasil, Uruguay y Paraguay– donde se realizan estas prácticas fraudulentas.

Según las primeras filtraciones de la letra pequeña del acuerdo de las que ha tenido conocimiento el Consejo Regulador, el texto fija un periodo de siete años para el abandono de los términos protegidos ‘Jerez’ y ‘Oporto’, plazo que se prolonga hasta los diez años para el ‘Champagne’.

El director general del Consejo Regulador, César Saldaña, subraya la importancia de este acuerdo, pendiente aún de los últimos flecos, pero al que se han incorporado finalmente las Denominaciones de Origen históricas europeas, “las de siempre”, y que quedaron pendientes en la lista inicial de 357 Indicaciones Geográficas reconocidas por los firmantes.

Saldaña sostiene que siempre es preferible este tipo de acuerdos que establecen periodos transitorios, como los suscritos en su día por las autoridades europeas con Canadá y Australia, a no tener nada, por lo que recalcó que, en el plazo de siete años, el vino de Jerez gozará de una protección total en el mercado argentino, donde más que una cuestión de volumen, es un problema de imagen.

Los falsos jereces o sherries suelen ser vinos de escasa calidad y que se comercializan a precios ínfimos, lo que resta competitividad a los auténticos, lo que disuade a las bodegas de tener una mayor presencia en los mercados en los que están presentes.

El falso sherry de Nueva Zelanda es el próximo objetivo en la lucha contra la competencia desleal de los sucedáneos del vino de Jerez

Para el responsable de la institución jerezana, el acuerdo con Mercosur es un paso más en la lucha del vino de Jerez contra la competencia desleal, además de una oportunidad de negocio, ya que se acompaña de la liberalización arancelaria, que en el caso de los vinos pasa del 27% a cero.

Las primeras estimaciones de la Comisión Europea (CE) apuntan a un ahorro en aranceles de 4.000 millones de euros para las empresas europeas, cuatro veces más que el acuerdo de libre comercio con Japón y seis veces más que con Canadá.

Tras Mercosur, la Unión Europea tiene en mente empezar a trabajar en un acuerdo similar con Nueva Zelanda -con Australia se firmó un acuerdo hace años-, donde el jerez se enfrenta a un problema no tanto del mercado local, sino de las exportaciones de sucedáneos del sherry que se realizan desde el país maorí a otros destinos.

En este sentido, Saldaña recuerda que hasta hace poco había mucho falso sherry de origen neozelandés en el mercado japonés, vetado para la comercialización de estos productos tras la firma reciente del acuerdo de libre mercado con Japón.

Pero el gran caballo de batalla del jerez, el oporto y el champán, así como de otros muchos vinos europeos, sigue siendo Estados Unidos, que no sólo se resiste a reconocer que el nombre de estos productos apela a su origen para acabar con las usurpaciones como el ‘californian sherry’, sino donde incluso su presidente, Donald Trump, amenaza con subir los aranceles a los vinos europeos para favorecer a los productores locales.

No hace mucho que el polémico mandatario norteamericano reiteró su intención de aumentar los impuestos de entrada al vino francés, lo que afectaría por extensión al resto de vinos europeos.

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