Patrimonio

De buena tinta

  • El Museo Arqueológico se afana en la clasificación y conservación de las recién llegadas 300 piedras litográficas de Jerez Industrial. Se plantea hacer una exposición de las piezas.

Obras de arte de una pieza. El Museo Arqueológico recibió días atrás algo más de 300 piedras litográficas que supuestamente habían sido sustraídas de la fachada de la abandonada nave de Jerez Industrial (JISA), en la calle Taxdirt. Recuperadas ya, en buenas manos, son los 'monumentos' más modernos de este espacio de la plaza del Mercado en el que la antigüedad era su principal inquilino. "Supone la recuperación de un patrimonio, aunque sea un patrimonio relativamente contemporáneo porque no sabemos si existirán unas piedras anteriores a la creación de Jerez Industrial, fundada en 1937. Es posible que todas estas piezas sean desde esa fecha en adelante", dice Laureano Aguilar, arqueólogo del Museo.

Una forma (estas litografías) de hacer publicidad que prácticamente ya no existe, la litografía como tal con piedra ya no se usa, a no ser que sea en obras de arte de máxima calidad. Hoy impera el aluminio, el plástico, el ordenador... Es como aquel videoclip que mató a la estrella de la radio. "Un trabajo artesano, con un valor casi que artístico. Hay que reconocer que las artes gráficas en Jerez fueron una industria muy destacada incluso a nivel nacional, ya que funcionaba para toda Andalucía y más allá", recuerda Aguilar.

Sobre la mesa de trabajo del laboratorio del Museo permanece una pequeña muestra, sólo una docena de piedras porque el grueso se encuentra en los almacenes de edificio, donde comparten espacio con piezas de muchos siglos atrás. "Lo que pretendemos es conservarlas, que estén protegidas, en buenas condiciones, incluso que se haga una exposición del material con sus positivados porque seguramente muchos de los hijos de los que trabajaron en JISA estarían encantados de volver a ver la obra de sus padres", apunta Carmen Martín, conservadora del Museo, pincel en mano, en un descanso del minucioso trabajo que tiene por delante.

Ahora las piedras están siendo inventariadas, con sus medidas, tamaño, peso y con una descripción de cada una de las etiquetas que lleva cada pieza, ya que en algunas de ellas se usaron las dos caras. También tienen grabados unos números en los laterales que se están estudiando si son unos dígitos de serie, para ello se está investigando si hay algún tipo de archivo al respecto. A la vez que se van clasificando, van pasando por el laboratorio para su limpieza y restauración para lo que hace falta "una gran paciencia. El almacenaje debe estar hecho también de una manera accesible ya que estas piezas pueden ser también luego objeto de estudio de cualquier investigador". "Nos gustaría -añaden- contactar con antiguos trabajadores de los que hicieron estas litografías para que nos cuenten más detalles".

Una lucha entre el agua y la tinta grasa da como resultado obras de arte en piedra, impresiones que muchas de ellas siguen siendo hoy muy populares, como las anchoas del Consorcio. De una buena litografía se podrían sacar hasta 6.000 ejemplares. Azúcar de plátano, purgante Lukol, manzanilla de Sanlúcar..., y muchas más que aún permanecen embaladas a la espera de pasar por las manos de Carmen. Son de las piezas 'más nuevas' del Museo, además de los restos que aparecieron en superficie en las obras del parking del Arenal, "pero no son materiales con tanta importancia como esto que tenemos aquí. Estas piezas son historia, una crónica de un tiempo", precisan.

Y en esos almacenes está la cara 'oculta' del Museo, pesos pesados, enormes, donde conviven piezas como un arco del siglo XV de la calle Castellanos, con vasijas del XVIII de diferentes procedencia, entre otra mucha cerámica, junto con estas piedras publicitarias. Se conservan incluso lienzos, retratos de empleados municipales, una Inmaculada de Santo Domingo, parte del legado de Primo de Rivera..., junto al resto de elementos perfectamente ordenados y clasificados.

Piedras que ya formaban parte del Catálogo de Bienes de Carácter Singular incluido en la Carta Arqueológica de Jerez en 2006 por su valor etnográfico, es decir, tenían un nivel de protección, pero estaban en cierto modo desprotegidas. Elementos que tienen también un valor sentimental, "y aunque los arqueólogos somos historiadores de la antigüedad, esto también es historia", historia de Jerez que hay que conservar para el futuro.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios