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La fiesta de las motos inunda Jerez

  • La hostelería esperar cerrar un mejor año respecto a la edición de 2016 gracias al aumento de visitantes l La ciudad se vuelve a volcar en un sábado de gran ambiente

Más de 40 mil motos, según la Guardia Civil

Una Fiesta, con mayúsculas. Así se explica el ambiente vivido en la ciudad en el día de ayer, cuando terminaron de llegar los miles y miles de moteros que hoy llenan el circuito de la carretera de Arcos. Y que Jerez se vuelca con el motor no es ninguna novedad, pero sí lo es el aumento de visitantes que se respiraba por las calles de la ciudad. Los hosteleros son los que mejor lo atestiguan. Para la elaboración de esta información, hasta tres responsables de bares del entorno de la avenida de Arcos declinaron la petición de valorar la situación de la edición actual, sencillamente porque estaban hasta arriba de gente. Eran las seis de la tarde, una hora que ni era después de comer ni era la hora del 'desmadre' festivo. "Esto irá a más y no pararemos hasta las dos de la madrugada sacando comida y bebida", contaba un camarero de Casa Paquito, junto a la rotonda de la Moto Alada. "Se nota una mejora respecto al año pasado, que ya fue bueno, porque en los seis años que llevamos abiertos antes no entraban tanto los moteros por aquí". La media en este establecimiento de gasto por persona es "unos 15 euros", aunque el buen tiempo en las terrazas de locales de todo rango de precios por la ciudad.

Otro de los enclaves que no falló fue la avenida Álvaro Domecq, repleta. De hecho, la Policía Local la cortó en varios puntos para evitar que la masificación de personas a la altura de los locales de copas frente al Instituto Coloma hubiera algún incidente, en parte debido también a los botellones. Ayer por la tarde, en el tramo de la avenida junto al Hontoria se desarrolló un espectáculo de derrapes del piloto español de rallies Dani Sordo con su coche de competición. Desvíos de tráfico también se realizaron en la Moto Alada, que si bien se podía circular por ella, no se podía rodear, pues unas vallas obligaban a tomar en cada entrada la primera salida a la derecha al circular, lo que atenuó un poco el bloqueo viario de la llegada de moteros desde el Circuito. Las avenidas de Arcos, Fernando Portillo y de Europa no escaparon en muchos momentos a los atascos.

Especialmente en esta última, donde a la altura del establecimiento El Motorista se concentró la mayoría de aficionados a las motos.

Allí, a las primeras horas de la tarde, los antidisturbios de la Policía Nacional intervinieron para controlar una situación que comenzaba a irse de las manos cuando la quema de ruedas (una práctica ilegal) pasó a ser más que una anécdota. Por momentos, las humaredas se podían divisar desde cientos de metros de distancia. Pero, dentro de lo que es la ciudad durante la motorada, y salvo incidentes aislados, el ambiente del Mundial de 2017 resultó magnífico. No faltaron en este día grande la fotos de familias, especialmente los más pequeños, con las máquinas más vistosas.

Como nota aparte, resulta curioso recaer en que los aficionados lucían en sus camisetas, chaquetas y motos los nombres y logotipos de los últimos campeones, que son Valentino Rossi, Marc Márquez y Jorge Lorenzo. Pero este último, a cuenta de su cambio de escudería y sus malos resultados ha pasado más desapercibido. Muchos aficionados a Yamaha, en cambio, ya lucían ayer sus apoyos a la nueva sensación del 'paddock', el también español Maverick Viñales, quien en las dos primeras carreras del Mundial se llevó sendas victorias para su casillero.

El balance de lo que será el Mundial de 2017 se podrá realizar a partir del inicio de la semana, cuando las fuerzas de seguridad finalicen la 'operación retorno' de los moteros y cuando la hostelería haga las cuentas. Pero el incremento de ambiente sugiere que la recuperación después de los oscuros años de crisis es un hecho y que el balance será mejor que el ya de por sí buen Mundial de 2016.

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