Francisco Muñoz | Sacerdote y delegado de la pastoral penitenciaria La prisión es la periferia de todas las periferias

  • La delegación penitenciaria de Asidonia-Jerez prepara una gran recogida de presentes para que ningún recluso se quede sin su regalo de Reyes

El sacerdote Francisco Muñoz, delegado de pastoral penitanciaria en Asidonia-Jerez. El sacerdote Francisco Muñoz, delegado de pastoral penitanciaria en Asidonia-Jerez.

El sacerdote Francisco Muñoz, delegado de pastoral penitanciaria en Asidonia-Jerez.

—Querría que comentara qué es y a qué se dedica la pastoral penitenciaria de la Diócesis de Asidonia-Jerez.

—En primer lugar es la presencia de la Iglesia en las cárceles. La delegación la componen un grupo formado por sacerdotes, laicos, religiosas y religiosos. Nuestra labor fundamental es acompañar a los reclusos pero también a los familiares. Es hacer presente a Jesús en la misión. Para ello, lo primero es oír al preso. Esa es nuestra primera misión. No preguntar por las razones que le han llevado a estar en prisión sino acompañarlo y escucharlo. Después de escuchar y atenderlo llevamos la buena noticia del Evangelio. Es complicado porque se trata de un medio muy frío. Nuestra pastoral en la Diócesis tiene, además, tres grandes áreas. La religiosa con la celebración los sacramentos y talleres de encuentro y oración. Otra área es el social. Intentamos relacionarnos también con los familiares porque esta pastoal no se ciñe solo a los reclusos. Sus preocupaciones ante una situación tan complicada como es tener a un familiar en la cárcel. Además atendemos necesidades que les pueden ayudar y que ofrecemos como el funcionamiento de una radio propia o una revista que ha sido premiada a nivel nacional. Hacemos también talleres de todo tipo como alfabetización. Por último, tenemos el área jurídica. Asistir mediante asesoramiento a los reclusos. Además también trabajamos de cara a la prevención en barrios marginales y en la reinserción con la incorporación en el mercado de trabajo o en el voluntariado en distintas parroquias. En definitiva se trata de una parcela en la que estamos en la periferias de las periferias. Pero siempre contentos de estar con los más desprotegidos

—La Iglesia está presente con la población reclusa pero ¿Qué problemas o qué metas tiene esta pastoral actualmente?

—El objetivo es ser buena noticia que es lo mismo que ser Evangelio o humanizar. Eso es lo que intentamos trasladar a la institución. Desde los funcionarios hasta los mismos reclusos. Los compartimos con ellos y los vivimos con ellos. Romper todas las barreras que se puedan y tratar a todos por igual. Hacer un ámbito de encuentro en un ámbito tan complicado como es la cárcel.

—Recientemente se ha organizado una campaña de Reyes Magos ¿De qué trata esta iniciativa?

—Desde que llegué a la Diócesis comencé ya con este tipo de actividad. Que todos los reclusos tuvieran al menos una bolsa de mantecados. Ahora llevamos unos cinco años con la campaña de Reyes. Intentamos que cada recluso tenga su regalo. Además organizamos una pequeña cabalgata en la que ellos mismos se visten de Reyes Magos y de pajes. Se hace un reparto de regalos el día de Reyes y el objetivo es que todos tengan su regalo este día. Recuerdo que un recluso con cincuenta años lloraba cuando le hicimos la entrega de su obsequio. Me dijo que era la primera vez que alguien le hacía un regalo. El amor rompe todas las fronteras y las barreras. Es también importante que todos tomemos conciencia de las necesidades de la población reclusa que ciertamente son hermanos nuestros y están muy olvidados por parte de todos.

—¿Cuáles son los problemas fundamentales que vive actualmente la población reclusa?

—Los mismos que la sociedad. Solo que aumentados actualmente por el virus. Es muy duro lo que estamos viviendo en las prisiones. Ellos viven encerrados y algunos solo tienen dos horas de patio. Se llevan veintidós horas encerrados en su celda. Si después no pueden relacionarse con la familia como consecuencia de la pandemia todo se hace muy duro. El aislamiento extremo. Nosotros estuvimos sin poder acudir a los centros durante un tiempo del confinamiento. Ahora parece que podemos estar pero siempre con problemas que es el distanciamiento cuando lo que deseamos es estar cerca de ellos. Concretamente, en Puerto 2 ha habido algunos casos de COVID. Y muchos reclusos en cuarentena. Ha sido muy complicado. Así que dentro de los centros no hemos llegado a la normalidad. En Puerto 3 sí tenemos ya un mayor margen de movimiento, afortunadamente. En Puerto 1 hay muy pocos reclusos y gracias a Dios no ha habido ningún positivo.

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