Arte e historia

Algo más que preguntas frecuentes

  • El historiador Fernando López Vargas-Machuca y el fotógrafo José Luis Lozano Romero publican un libro con preguntas y respuestas y fotografías sobre el mudéjar en Jerez

Fernando López Vargas-Machuca posa con su libro junto al museo del IES Coloma.

Fernando López Vargas-Machuca posa con su libro junto al museo del IES Coloma. / Manuel Aranda (Jerez)

Basado en el más puro estilo de las FAQ (Frequently Asked Questions), el historiador Fernando López Vargas-Machuca y el fotógrafo José Luis Lozano Romero han publicado ‘El Mudéjar en Jerez, preguntas y respuestas’ (Tierra de Nadie), que ya está disponible en todas las librerías y que se presentará próximamente. 

El objetivo de esta obra es poner en valor el patrimonio gótico-mudéjar de Jerez, “que es muy importante, uno de los grandes estilos, diría que el segundo detrás del tardo-gótico. En Jerez, la gran aportación a la historia del arte es la de las bodegas, pero los grandes estilos son los dos que he mencionado. Y para ensalzar ese patrimonio lo hemos hecho de dos maneras. Por un lado, enseñar la belleza que tiene con unas fotografías de gran calidad, que pongan al alcance de todo el mundo muchos elementos que pasan desapercibidos o no se ven a simple vista porque están ocultos. Y, en segundo lugar, ponerlo en valor mediante la síntesis de todo lo que se ha escrito hasta el momento sobre él. Hay mucha bibliografía científica de los últimos 25 años escrita por mí y por otros compañeros, pero para la inmensa mayoría de los aficionados al arte, acceder a ella es complicado porque está dispersa o exige un nivel de preparación bastante elevado. Hemos intentado sintetizarlo y exponerlo de la manera más clara posible para que se sepa a fecha de 2022 todo lo que se ha dicho y lo ultimísimo que se ha hecho”.

La obra, elaborada a modo de preguntas y respuestas, busca llegar a todo tipo de personas. “Sí, porque muchas veces los que nos dedicamos a investigar escribimos pensando en otros compañeros y en demostrar lo eruditos y lo serios que somos y nos olvidamos de que hay muchísimas personas que quieren acceder a dichos conocimientos pero que no tienen por qué dominar ni la bibliografía ni la terminología”, explica.

De esta manera, el volumen está organizado de forma escalonada, y se inicia con una batería de preguntas y respuestas de cuestiones muy básicas como qué es el gótico, quiénes son los mudéjares, qué es el arte mudéjar, cuáles son los elementos que definen a ese gótico y a ese mudéjar en Jerez..., “para que cualquier persona, e incluso sin ningún conocimiento de arte, pueda conocer las cuestiones básicas”.

Tras esta primera parte se pasa a una segunda que describe 19 láminas del arte gótico-mudéjar jerezano a color. “En ella se sube un escalón más y se va de lo general a lo específico y se profundiza en cada una de las obras de tal manera que quien prefiera ver primero las láminas puede hacerlo, pero quien sienta que necesita una base previa puede adquirirla a través de las preguntas y respuestas”. Cuestiones muy claras con respuestas muy concretas, una lectura amena, “que se puede hacer por ratitos y sin necesidad de llevar un orden preciso, al igual que las láminas”. Un libro en el que imagen y texto dialogan al 50%.

¿Cuál ha sido la pregunta más difícil de sintetizar? “La más compleja ha sido definir la naturaleza de este arte, hasta qué punto está entroncado con la tradición cristiana y hasta qué punto es deuda de la mudéjar. La segunda en complejidad ha sido si este arte mudéjar es herencia del que había en Jerez antes de que llegaran los cristianos o si viene a través de influencias exógenas como el gótico-mudéjar de Córdoba o el sultanato de Granada. La frontera que vive Jerez es una frontera de enfrentamientos, pero también de contactos comerciales importantes. Seguramente, llegaron estas influencias que fueron muy aceptadas por la élites. Ese creo que es uno de los aspectos más interesantes de este arte, cómo las élites cristianas que luchan contra el moro han asimilado en gran medida la estética hispanomusulmana como representativa de poder, de prestigio, tanto para la nobleza como para la iglesia”.

También se muestran en esta obra elementos que vienen del arte cristiano de vanguardia, pinturas italogóticas, “e incluso se han descubierto restos detrás de retablos jerezanos que hasta ahora no se conocían y que se presentan aquí por primera vez”. Lo que demuestra que esas mismas élites, además de manejar y gustar del vocabulario hispanomusulmán, "también gustan del que proviene de Italia. Junto a él, elementos que vienen de Flandes, como las laudas sepulcrales de San Juan de los Caballeros que han estudiado David Caramazana y Manuel Romero Bejarano".

Hay que destacar que el libro lleva un apéndice en el que se presenta el texto completo de un trabajo realizado por Vargas-Machuca sobre la pintura mural en el medievo de Jerez de la Frontera. “De tal manera que no sólo se atiende a la arquitectura, sino también a todo el patrimonio pictórico del que tenemos sólo algunos restos, y que va in crescendo porque se van encontrando bajo la cal muchos testimonios importantes. Como los que se han hallado hace poco en la capilla bautismal de San Mateo, detrás del retablo de San Marcos y del de Santa María de la O de Sanlúcar, que es una obra jerezana. Y, por supuesto, la restauración de la Capilla de la Jura, que va en portada, en la que se hallaron pinturas mudéjares de una valía extraordinaria. En Jerez seguramente habrá más pinturas en la iglesia de San Lucas, como sigue habiendo ocultas en San Mateo. Es posible que en el futuro las hermandades responsables eliminen la cal y saquen a la luz testimonios pictóricos de los más importantes de toda la España del mudéjar, de los que pocos hay en los techos, pero sin embargo en Jerez sí los hay en las bóvedas”.

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