Publicaciones-Miguel Primo de Rivera y Urquijo

El primero de los que vendrán

  • El investigador jerezano Manuel Ruiz Romero inicia con Miguel Primo de Rivera y Urquijo una serie de estudios sobre alcaldes de la ciudad que llegará hasta la figura de Pedro Pacheco

Imagen de archivo de Miguel Primo de Rivera y Urquijo. Imagen de archivo de Miguel Primo de Rivera y Urquijo.

Imagen de archivo de Miguel Primo de Rivera y Urquijo. / Mondelo/Efe

Sus casi dos metros de altura, así como hablar inglés y francés en una época en la que hacerlo era privilegio de unos pocos, le daban un empaque que rompía los cánones de los representantes políticos del franquismo, que eran en su mayoría viejos, gordos y con bigotito. Dicen que estas cualidades le permitieron situarse políticamente en algunos puestos, quizás porque nadie pensaba que un día Miguel Primo de Rivera y Urquijo (1934-2018) “le daría la espalda al falangismo más inmovilista”.

Un trabajo doctoral en Ciencias Políticas por la UNED sobre un personaje de la élite local es el germen del libro 'Del Franquismo a la Reforma. Miguel Primo de Rivera y Urquijo. Una biografía política' (Tierra de Nadie), del investigador jerezano Manuel Ruiz Romero, que verá la luz tras el verano. 

Durante las investigaciones, Manuel reconoce que encontró “mucho vacío en torno a la figura de Miguel Primo de Rivera. Su persona me llamó la atención, amplié el estudio y profundicé en su labor como alcalde de Jerez. A partir de ahí lo he extrapolado a esta biografía política en el sentido de apuntar su paso por Las Cortes como procurador, por el Consejo Nacional del Movimiento, Consejo del Reino, senador real y su fallecimiento a finales del pasado año”.

Evaluando la realidad historiográfica de la ciudad, el autor se da cuenta de que hay muchas cosas de vinos, templos, aristocracia y del movimiento obrero, fundamentalmente del siglo XIX, pero no había nada de la institución local. “Es más, a medida que profundizo en el tema, veo que no hay nada tampoco de la primera institución provincial, que es la Diputación. Sí se han hecho trabajos sobre la represión y en la política como tal de la República, pero el tema del franquismo adolece de un problema y es que parece que los que lo abordamos nos identificamos con él, y es todo lo contrario. Ahora, después de muchos años, se analizan cómo eran las corporaciones locales, que eran verdaderos entes de poder y de dominio de los valores del franquismo. Y de ahí nace este libro, como devenir de toda su biografía, al margen de sus memorias, que he querido objetivar en base a los documentos que he encontrado".

Y si la cosa va bien, detrás de esto, "lo que quiero -añade- es publicar un trabajo sobre su periodo como alcalde (1965-1971), que ya tengo hecho. Miguel Primo de Rivera, junto a Pedro Pacheco, yo digo que son los mejores alcaldes que ha tenido Jerez en el siglo XX. Y ni uno ni otro tienen hecho un análisis sobre su labor”. Por ello, esta obra será también la primera de una serie de estudios de alcaldes de la ciudad que llegará hasta Pacheco.

Un trabajo que descubre al personaje porque “con todas las contradicciones que se quiera, entre la afección absoluta al régimen y la desafección, hay personas como Miguel que supieron leer el momento histórico que se estaba viviendo de transición, y formó parte de esas élites que pactaron esa transición hacia la democracia o, por lo menos, hacia la Constitución”.

Matices inéditos sobre la biografía del protagonista, "aunque estoy convencido de que su gran nutriente político son los años que pasa en el Ayuntamiento de Jerez. Una escuela a partir de la cual, y un poco de la mano también de la Operación Príncipe, fue un personaje que tuvo una dimensión de Estado y que sin embargo desde Jerez no se ha abordado”.

Una saga, la estirpe de los Primo de Rivera, “muy densa". Además del general que está en el Arenal, presidente del Gobierno, que dio el golpe de estado entre 1923 y 1930, está Fernando Primo de Rivera, que fue alcalde franquista, embajador de Londres y ministro de Agricultura. Y el propio Miguel Primo de Rivera y Urquijo, "que hace que la sonoridad del apellido tienda a la confusión popular".

Fue sobrino del fundador de la Falange "y a lo largo de toda su vida llevó a gala ser falangista, pero de la parte más liberal, de los que en los años 60 se permitían decir que la Falange no podía estar pendiente del año 36 ó del 39, sino que tenía que avanzar con los tiempos”.

Pero Miguel Primo de Rivera, quizás por la impronta de su nombre, es consciente de que su apellido tiene que pasar a la historia, que es el último de una saga, “y se autoinmola políticamente. Podría haber tenido las puertas abiertas para cualquier partido, como Alianza Popular o UCD. Pero esa carga negativa de su apellido le hizo dar un paso atrás que le honra políticamente”.

Dicen algunos autores que fue el hijo que nunca tuvo Franco, el preferido de Carmen Polo. De hecho, en 1969, en una recepción privada con el general, éste le confía a Miguel que ve a su sucesor en la persona de Juan Carlos. Miguel se marcha a La Zarzuela y le da la noticia al futuro rey. Ambos se tiran a la piscina para celebrar la noticia tan esperada. “Sin embargo, le dio la espalda al búnker falangista. Porque él se consideraba falangista de los auténticos, no de los inmovilistas, un dato importante”, añade Ruiz.

“Miguel ha sido una persona secundaria. El único libro que se ha hecho sobre él ha sido el de sus propias memorias, que se centran más en los últimos momentos de su vida, y que pasan muy por encima de su labor como alcalde. Esta obra es un alegato en favor además a las nuevas generaciones para que conozcan los momentos críticos que se vivieron en torno a la muerte de Franco, antes, durante y después, y todas las maniobras políticas para alcanzar nuestro sistema constitucional”.

Manuel Ruiz Romero ha buceado, entre las diferentes fuentes, también en el archivo municipal, “que está sin explotar todavía. Miramos mucho a siglos pasados, pero el XX está todavía casi por descubrir, con muchos vacíos historiográficos y de documentación”.

Miguel, un hombre "amable, dialogante, bondadoso, cariñoso, cercano, que implanta el desarrollismo en Jerez"... cuentan de él. 

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