Reto solidario de '2plega2' en bicicleta para visibilizar la fibrosis quística Un diario de viaje 'Para que ellos vivan'

  • Juan Meira y Eva Mendoza relatan anécdotas del reto para visibilizar la fibrosis quística, con el que han recorrido 6.240 kilómetros en bicicleta por España

Juan Meira y Pedro Lázaro, en la subida del puerto de Les Praeres, en Nava. Juan Meira y Pedro Lázaro, en la subida del puerto de Les Praeres, en Nava.

Juan Meira y Pedro Lázaro, en la subida del puerto de Les Praeres, en Nava.

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"Todo lo que sea necesario lo haré. Si me dicen que vaya a un hospital a visitar a un niño con fibrosis quística pues se cambia la ruta para llegar a ese hospital. Si tengo que dar una conferencia doy esa conferencia, si tengo que atender a entrevistas lo haré. Esto es testimonio, esto es visibilidad". Estas fueron palabras de Juan Meira el día que presentó el nuevo reto solidario de ‘2plega2’ el pasado 16 de septiembre.

136 días después de su salida (el 5 de octubre), Meira y sus compañeros Pedro Lázaro y Eva Mendoza no saben las veces que han variado el trazado para abrazar a una familia que se enfrenta a la fibrosis quística. Es esta enfermedad la que les motiva para seguir pedaleando por su visibilidad, ya sea sobre una bicicleta plegable o delante de una clase de un colegio.

136 días desde sus primeros metros en la plaza del Arenal, '2plega2' ha recorrido todo el país. 6.240 kilómetros en bici, entre los que están las subidas a 13 puertos de montaña de la Vuelta España. Aquí, un pequeño diario de su aventura solidaria, anécdotas y mucho sentimiento de un reto ‘Para que ellos vivan’.

"O Cebreiro supuso un cambio en el viaje. Íbamos en pantalón y mangas cortas, era verano, y en la subida se hizo invierno. Fue un aviso. Ostras, que esto es el comienzo, acabábamos de entrar en noviembre y nos quedaba todo el invierno", relata Juan.

"Cortaban la carretera a nuestro paso por la nieve y ese mismo día dormimos en un cuarto sin luz, la puerta no cerraba bien, nos dieron cartones...", continúa. Llegar a Finisterre también fue muy importante para el equipo y "el País Vasco me ha sorprendido muchísimo, es muy especial. Los coches nos pitaban el primer día y era porque nos conocían. ¡Mira hasta dónde hemos llegado! Las experiencias de las personas con fibrosis que conocimos allí fueron increíbles".

Juan y Eva coinciden en destacar el Desierto de los Monegros (Aragón). "Los colores en el cielo eran increíbles. Nos tuvimos que pararnos a mirar", dice Meira. "El mismo día que atravesamos el Desierto de los Monegros llegamos a un pueblo súper pequeño, de cuatro calles, y justo había una chica con fibrosis. No había ni cobertura y por azar llegamos allí", añade Mendoza.

De Madrid bajaron a Toledo, "pero dimos una vuelta para llegar a Cuenca para conocer a dos chicos con fibrosis". "Somos muy de mar y cuando lo vimos en San Javier (Murcia) ¡qué pasada!", relata Juan. "En San Javier fue uno de los primeros días en los que sentíamos que volvíamos a casa. Estábamos bajando. Todo nos empujaba a Jerez", comenta Eva.

"A las adversidades te acostumbras y multiplicas las alegrías. Si todos los días hace un frío mortal, el cuerpo se hace a ello, pero el día que pillas una ducha con presión y agua caliente... ¡qué gusto!", cuenta Mendoza. Remarca además que "el éxito mayor ha sido conectar a personas con las mismas necesidades y que se vayan sumando desde la ciudadanía hasta las instituciones. Una de las madres que nos mandó un vídeo nos daba las gracias por haberles hecho importantes".

El Angliru, Las Machucas, los Lagos de Covadonga, Santiago de Compostela (tramo que también realizó Salvador Garrido), Las Covatillas... Cuando iban por Valencia camino de Andalucía habían superado los 1.100 pueblos recorridos.

E incluso Alberto Contador "que es una referencia, nos envió una carta con su apoyo expreso. Nos llenó de orgullo y esa carta la llevaremos siempre con nosotros. Se sumó a nuestra causa porque consideraba que defendíamos los valores que el ciclismo debe aportar a la sociedad".

En Madrid estuvieron frente al Congreso y precisamente allí se deberá debatir la financiación pública del fármaco para la fibrosis quística Orkambi, una moción que se aprobó días atrás por unanimidad en el Senado. "La política al final es un reflejo de lo que pasa en la calle. Si hay algo que no hace ruido difícilmente va a llegar a ese nivel. El paso a paso hace que repercuta en los verdaderamente importante y es conseguir esa medicación que les salva la vida", subraya Eva.

"Hemos superado las expectativas. Ahora te das cuenta de la cantidad de personas que nos han ayudado por toda España y de la repercusión de los medios, no sólo nuestra, sino de muchas madres que se han enfrentado por primera vez a una cámara para explicar qué tiene su hija" remarca Eva.

"La visibilidad ha sido muy fuerte –insiste Juan mientras a su móvil le llega un mensaje de un chico de Brasil que ha seguido el proyecto–. Nunca te imaginas hasta dónde llegas las cosas. Crees que vas a tener una repercusión controlada, pero al final termina siendo una montaña enorme. Antes incluso de salir de Jerez teníamos éxito".

"Esto no tiene fronteras. Cuatro meses y medio en los que se ha vivido de todo. Cuando llegué a Roma (en 2017 también en bicicleta plegable con Pedro) sentí que había acabado ya el proyecto. Pero en esta ocasión no tengo esa sensación, me parece que ahora está empezando todo. Ahora podríamos cuadrar una agenda con varios meses dando charlas y contando nuestra experiencia por España", declara Juan.

El pasado 16 de febrero llegaron a Jerez. Familiares, amigos, seguidores del reto y sobre todo, familias con niños con fibrosis quística los recibieron en la plaza del Arenal. Los padres de los pequeños no dejaron de darles las gracias por el esfuerzo y al lado, con los ojos bien abiertos, estaban los pequeños, el motivo por el que seguirán pedaleando.

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