Sucedió en Jerez

Llevar sombra al centro resultó ser una misión del todo imposible

  • La idea surgió en 1996 y se llevó a cabo en calle Larga con unos grandes toldos que no soportaron los envites del viento

La Policía Local a caballo vigila una zona acotada al paso del público por e desprendimiento de uno de los toldos en calle Larga. La Policía Local a caballo vigila una zona acotada al paso del público por e desprendimiento de uno de los toldos en calle Larga.

La Policía Local a caballo vigila una zona acotada al paso del público por e desprendimiento de uno de los toldos en calle Larga.

El objetivo era seguir dotando al centro urbano, tras la peatonalización de Larga, de atractivos que incentivaran la presencia de gente y por ende, el auge comercial de la zona. Una de esas ideas fue la colocación de toldos para dar sombra en los meses de verano, como se hace en otras ciudades andaluzas.

A priori, la iniciativa se acogió con buenas sensaciones en general, tanto en los comercios como en la ciudadanía. Otro asunto fue su colocación que implicaba fuertes sujeciones a las fachadas de los edificios. Pero llegaron los problemas. El 13 y el 23 de julio del 96 se produjeron sendos desprendimientos de fachada después de que los enganches fueran incapaces de aguantar la tensión de los toldos y las corrientes de aire propias de un casco urbano.

La caída de escombros sobre una terraza repleta de clientes llevó la alarma a un proyecto que fue considerado ilusionante en la Gerencia Municipal de Urbanismo. Esto tuvo como consecuencia la retirada de las grandes lonas por una cuestión de seguridad, pese a que la empresa instaladora aplicó un segundo sistema de sujeción más seguro sin que resultara eficaz.

Así las cosas, la idea quedó en misión imposible, al menos en el formato que se ve en la imagen. Posteriormente se colocaron unos toldos más pequeños sujetos a postes en la zona de la Lancería hasta la plaza del arenal, resultando bastante ridículo el invento. Y el asunto coleó, llegando cuatro años después hasta los tribunales ya que el Ayuntamiento no abonó la factura del instalador aludiendo que se hizo mal y sin seguridad.

El hipódromo de la plaza del Arenal

Imagen de los caballos en la plaza del Arenal. Imagen de los caballos en la plaza del Arenal.

Imagen de los caballos en la plaza del Arenal.

En el año 1986, las Fiestas de Otoño, que se constituyó en un amplio conjunto de actividades relacionadas con el vino, el caballo, el flamenco y la actividad cultural en la calle, tuvo importantes novedades como la recuperación de la plaza del Arenal para las actividades que tuvo siglos atrás como espacio para juegos de cañas y lanzas o exhibiciones ecuestres-taurinas. Así fue como ese espacio se convirtió en un hipódromo, rellenándose la calzada que entonces circundaba la plaza con arena -unas 3.000 toneladas-, graderíos y adornos en todo su perímetro aludiendo al histórico evento. En la imagen, una fotografía de los jinetes compitiendo en el año del estreno del ‘hipódromo’.

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