política Una andaluza en la alta política francesa

La cañaílla de rue Rivoli

  • Anne Hidalgo, la favorita para ganar la Alcaldía de París en 2014, mantiene estrechos vínculos con San Fernando, su lugar de nacimiento, a donde regresa cada verano

La paradoja histórica es inevitable. El pasado mes de agosto se cumplieron 200 años de la retirada de las tropas napoleónicas de las inmediaciones de una isla del sur de España que habían asediado durante meses sin éxito. Era la Isla de León, hoy San Fernando. Una mujer nacida allí un 19 de junio de 1959, Anne Hidalgo, presentó la pasada semana su candidatura a la Alcaldía de una de las grandes ciudades del mundo, París. De hecho, no sólo la presentó, sino que las posibilidades de esta socialista de amplia sonrisa, vicealcaldesa de París desde 2001, la sitúan como favorita para un cargo del que han salido catapultados muchos políticos hacia el Elíseo.

En la agrupación socialista del distrito 14 de París, por seguir con las paradojas, tiene un lugar destacado una pequeña figura que representa la Constitución de Cádiz. Fue el regalo que llevó la delegación de San Fernando al hermanamiento de ambas agrupaciones, auspiciado por la propia Hidalgo, que según asciende en la política francesa no para de recibir reconocimientos españoles. Hidalgo es premio Ramón Rubial, Hija Predilecta de Andalucía, Premio Ciudadanos 2010... No es extraño que en su inmenso despacho de vicealcaldesa, con vistas a la rue Rivoli, se pueda ver la cinta de una bandera andaluza colgando de su escritorio. Para Hidalgo, sus raíces andaluzas no son lejanas, sino que están muy presentes y las cuida con su inexcusable cita veraniega con la playa de La Barrosa, en Chiclana, donde hasta el año pasado poseía un pequeño chalé al que acudía con su marido Jean Marc y su hijo de nueve años, dejando libre una noche como mínimo para cenar tortillas de camarones y pescado frito con sus amigos de la agrupación socialista de San Fernando.

"Este año creo que no ha venido. Vendió el chalé porque había comprado un piso en el centro de París y, además, supongo que estaba muy liada preparando la presentación de su candidatura", explica la ex senadora socialista María Jesús Castro, isleña de adopción que es muy cercana a la familia Hidalgo.

Porque el apego de Hidalgo a esas raíces tiene que ver con su concepto de familia. La candidata a la Alcaldía de París ha contado en numerosas ocasiones una historia parecida a muchas historias de una generación de hijos de españoles criados en Francia, arrebatados de sus orígenes por el exilio político y económico. El abuelo era campesino en Antequera, republicano y socialista. Cuando, durante la Guerra Civil, cayeron los pueblos de la serranía de Málaga fue denunciado como miembro de un grupo que había matado a un terrateniente en los primeros momentos de confusión del levantamiento militar. Le avisaron y huyó de una muerte segura. Escapó con sus hijos, entre ellos Antonio, el padre de Anne. Lograron salvarse mezclándose con la retirada y alcanzando Andorra, donde el abuelo se ganó la vida hasta la caída de Cataluña. Ya no había más lugares a los que escapar. Saltaron a Francia en tren y cayeron en el campo de refugiados de Villeneuve-sur-Lot.

Cuenta Hidalgo que su padre no aguantó el exilio. Escribió al alcalde de Antequera para que le garantizara que no sería ejecutado si volvía. El alcalde de Antequera, que le conocía, le dio su palabra y la cumplió: fue condenado a muerte y la pena se conmutó. La familia Hidalgo había regresado a Antequera.

Antonio, el padre de Anne, no tiene buen recuerdo de sus años estudiando en un colegio de monjas, donde continuamente le recordaban que era un hijo de rojos. Hizo la mili en la Armada, en San Fernando, donde conoció a María, de extracción obrera pero sin interés por la política, con la que tuvo dos hijas. Pero la España de Francia le asfixiaba, el trabajo escaseaba y estaba mal pagado. Decidió romper con todo y en 1961, cuando Anne contaba dos años, decidió volver al lugar de su infancia. Se instaló en Lyon con su familia y formó parte de la legión de españoles que se ganaban la vida en las fábricas europeas.

Antonio había heredado las ideas de su padre. Era socialista y un activo sindicalista. María, sin embargo, no se integró con la facilidad de su marido en la sociedad francesa.

En casa cocinaba platos de su tierra e imponía que se hablara castellano, lo que explica el perfecto español, con muy poco acento (si acaso con algún deje andaluz) con el que se expresa la candidata.

La influencia de su padre llevó a Anne, una magnífica estudiante, a hacerse inspectora de trabajo. Quería denunciar todos los atropellos a los obreros que pudiera detectar. Mucho más combativa que su hermana, que se hizo empresaria y se trasladó a vivir a Los Ángeles, Anne era desde muy chica una socialista convencida y ya volaba sola cuando María, su madre, nada más jubilarse Antonio, siente la llamada de la tierra y deciden regresar a vivir a San Fernando.

En la agrupación socialista de la Isla recuerdan cuando se presentó allí Antonio, dispuesto a colaborar en lo que hiciera falta. "Es un hombre muy serio, impone respeto", afirman. No sabían en San Fernando que estaban ante el padre de una de las figuras emergentes del socialismo francés, esa chiquilla morena y simpática que los veranos va a ver a sus padres y hace buenas migas con los socialistas isleños.

Y es que Anne ha conocido a Jean Marc, el que será su marido, mano derecha de Martine Aubry, ministra en el Gobierno de Lionel Jospin. Recuerda una militante socialista de San Fernando, que fue invitada a la boda de Anne con Jean Marc, actualmente jefe de gabinete de Aubry en el Ayuntamiento de Lille, cómo estuvo boquiabierta durante la celebración "porque no parabas de cruzarte con todos los grandes del socialismo francés: mira, ahí está, Jospin; y mira, Aubry; y mira, Hollande..."

Dentro del socialismo francés Hidalgo está muy bien posicionada. Bertrand Delanoë, actual alcalde de París, la escogió como su número dos en las elecciones de 2001 y, nada más acceder al cargo, en la primera noche en blanco en París, celebrada en octubre de 2002, es apuñalado ante el Ayuntamiento por un hombre que decía detestar a los homosexuales. Durante toda la convalecencia del alcalde una novata en la Administración, Anne, tiene que ejercer de alcaldesa de París. Desde entonces, Delanoë declaró una fe ciega en ella y tuvo claro que sería su sucesora. Además, Hidalgo se encuentra en el bando vencedor de la guerra de taifas que es el socialismo francés. No aguantaba a Strauss-Kahn por machista y se sentía muy lejana a la altanería de Segolene Royal. Ella se encontraba más en la línea del oscuro François Hollande, actual presidente de la República y ex de Segolene. En el culebrón del pasado verano, en esa lucha de barro mediático entre las dos mujeres de Hollande, Segolene y la periodista Valerie Trierweiler, Anne prefería a la segunda, de la que es amiga.

En el PSOE de San Fernando siguen con interés todo lo referente a su paisana y son capaces de contar interioridades de la política francesa poco conocidas en España. Anne se ha hecho querer en su pueblo y no dudó en acudir a apoyar al candidato a la Alcaldía, Fernando López Gil, en las elecciones de 2007 cuando fue requerida. Pocas veces un candidato de una localidad de 100.000 habitantes ha tenido una presentadora de tanto tronío.

En la agrupación admiran de ella su sencillez. "Le gusta venir aquí y perderse, hacer su vida". Invitados por ella a París, algunas amigas destacan "lo cercana que es al pueblo". "Hasta hace poco iba al Ayuntamiento en metro, se mezcla con la gente. Nada que ver con ese tipo de político español que en cuanto es elegido coloca una barrera", dice una veterana militante. En La Isla están seguros de que Anne ganará y de que en verano lo celebrará en su pueblo con una tortilla de camarones.

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