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El precio de la lealtad suní

  • El Ejército norteamericano cede al Gobierno iraquí, de mayoría chií, el mando sobre unos 100.000 milicianos suníes, lo que aviva los temores a futuros enfrentamientos

El Ejército estadounidense empezará mañana a ceder el mando al Gobierno iraquí de los 100.000 milicianos anti Al Qaeda que le ayudaron a mejorar la seguridad en el país y cuya reconversión suscita inquietud.

El proceso se iniciará con la transferencia de los 54.000 combatientes de las brigadas Sahwa (Despertar, en árabe), de la provincia de Bagdad.

El Gobierno iraquí, dominado por los chiíes, se hará cargo a partir del 10 de noviembre de pagar el salario a estos combatientes, que proceden en su mayoría de las filas de los insurgentes suníes.

La cesión de las sahwas de las otras regiones sunníes se hará progresivamente

Estas brigadas, que fueron creadas en septiembre de 2006 por los líderes de las tribus suníes de la provincia occidental de Al Anbar antes de extenderse a otras zonas, han inflingido serios reveses a Al Qaeda, contribuyendo a su pérdida de influencia. De los 100.000 miembros de las sahwas registrados, 54.000 están en Bagdad y 29.000 en las provincias norteñas de Salahedin, Diyala, Kirkuk y Nínive, según el Ejército estadounidense.

En total, el Gobierno iraquí se ha comprometido a enrolar al 20% de los Sahwas en sus fuerzas de seguridad y a conseguir empleos para el resto, tanto en el sector público como en el privado. La suerte de los últimos despierta inquietud. "¿Qué ocurrirá con el 80% restante?", se preguntó Abu Safan, el líder sahwa de Adhamiya, un barrio suní del norte de la capital que en otro tiempo fue feudo de la insurgencia. "Habría que protegerles, porque son objetivos de Al Qaeda. Estamos satisfechos de alinearnos con el Gobierno, pero la incertidumbre persiste", explicó a la AFP.

La preponderancia chií en el Gobierno hace que desconfie de ellos. El Gobierno los ve "como enemigos políticos, guerreros suníes que pertenecían a Al Qaeda o a otros grupos rebeldes" y que "por lo tanto deben ser castigados", estimó el diputado kurdo Mahmud Othman.

Los dirigentes estadounidenses aseguran, por su parte, que harán el máximo para que la transición se produzca sin sobresaltos. "Pagaron un alto precio combatiendo a Al Qaeda a nuestro lado y estaremos ahí para acompañarlos", declaró el general Jeffrey Hammond, el número uno del Ejército estadounidense en Bagdad.

Hammond emplazó al Gobierno iraquí a hacer lo mismo. "El mundo entero observa lo que vais a hacer con los sahwas, sobre todo al principio en Bagdad", afirmó.

El general advirtió que los que no encuentren trabajo "podrían salir airados a las calles" y "Al Qaeda podría reclutarlos".

Joost Hiltermann, especialista en Oriente Próximo del International Crisis Group (ICG), estimó también que "el problema no es tanto el traspaso (del mando de las milicias) sino la integración de estos hombres" en la sociedad civil.

"Se trata en parte de un problema de capacidad, pero sobre todo es un problema de voluntad, que se resuelve sólo con confianza. Porque en caso de desconfianza recíproca (entre el gobierno y los Sahwas), la integración en las fuerzas de seguridad y en otros empleos no será óptima", sostuvo Hiltermann, quien ve complicado que se produzca sin sobresaltos: "Es muy probable que los sahwas vuelvan al lado de los rebeldes" para contribuir a que los suníes recuperen fuerza en el tablero iraquí, advirtió.

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