Cultura

Editorial: Guerra judicial por un legado nobiliario

EN el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción 1 de Sanlúcar de Barrameda ya ha comenzado el juicio por la demanda presentada por los herederos de la fallecida 21ª duquesa de Medina Sidonia, Luisa Isabel Álvarez de Toledo, para que los bienes que actualmente pertenecen a la Fundación Casa Medina Sidonia sean considerados como parte de su herencia. En resumen, lo que quieren los herederos es, entre otras cosas, que tanto el Palacio de los Guzmanes como las obras de arte que alberga, incluido el valiosísimo archivo histórico de la casa ducal, dejen de ser controlados por dicha Fundación y su presidenta vitalicia, Liliane Dahlmann -viuda de la testadora - para engrosar sus bienes.

Cada una de las partes representa unos intereses concretos y legítimos, y no es este el lugar para dar o quitar razones. Será el juez quien decida. Sin embargo, si nos corresponde defender el patrimonio histórico andaluz, más si es de un valor incalculable como el que está en juego. Nos referimos, sobre todo, al archivo histórico de la casa de Medina Sidonia, uno de las mejores recopilaciones documentales de Europa, fundamental para conocer la historia de España y Andalucía desde la Edad Media hasta nuestros días. Los datos numéricos hablan de su importancia: 700 metros de estanterías con más de seis millones de documentos (el más antiguo del siglo XII) que se recogen en 6.317 legajos. Una joya de valor incalculable.

Si este archivo está hoy organizado y a disposición de los historiadores es porque la duquesa de Medina Sidonia se encargó, en 1962, de su traslado al Palacio de los Guzmanes para allí trabajar infatigablemente en su ordenación y limpieza. Su voluntad fue que el archivo permaneciese en Sanlúcar de Barrameda -la ciudad que la casa de Medina Sidonia siempre sintió como su principal sede- y allí debe permanecer, independientemente de quién sea su legítimo propietario. Ha hecho bien la Junta de Andalucía -miembro del patronato de la Fundación junto al Ayuntamiento, la Diputación de Cádiz y el Estado- al personarse en el juicio "en defensa del interés público". Entre otras cosas para evitar que se repitiese lo sucedido con el archivo de Medinaceli, que fue trasladado desde la sevillana Casa Pilatos al Hospital de Talavera de Toledo, con la consiguiente pérdida de riqueza documental de Andalucía.

Sanlúcar de Barrameda debe seguir siendo la sede del archivo de la casa ducal de Medina Sidonia. Cualquier otra ubicación carecería de razón y sería una falta de respeto a la historia.

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