Cultura

Las Niñas de Cádiz traen al Villamarta su tragedia griega en clave de chirigota

  • La compañía teatral presenta este viernes 'El viento es salvaje'

  • La obra fue reconocida Mejor Espectáculo Revelación de los Premios Max de 2020 

Las Niñas de Cádiz durante la representación de 'El viento es salvaje' Las Niñas de Cádiz  durante la representación de 'El viento es salvaje'

Las Niñas de Cádiz durante la representación de 'El viento es salvaje'

Una tragedia griega en clave de chirigota. Así podría definirse ‘El viento es salvaje’, la obra que este vienes día 19 de febrero (16 horas) pondrán en escena Las Niñas de Cádiz en el Teatro Villamarta. Un montaje que viene avalado por el Premio Max de 2020 de las Artes Escénicas como Mejor Espectáculo Revelación, reconociendo así el buen trabajo de esta compañía teatral gaditana formada por las hermanas Ana y Alejandra López Segovia, Teresa Quintero y Rocío Segovia.

‘El viento es salvaje’ es una recreación libre de dos de los personajes femeninos más apasionantes de la historia de la cultura clásica universal: Fedra y Medea. Sin embargo, Las Niñas de Cádiz llevan a estas dos heroínas al sur del sur, es decir, a Cádiz, para preguntarse “¿Cómo es una tragedia en Cádiz?”. De este modo, la tragedia clásica -en verso- se convierte en humor, como no podía ser de otra manera en un espectáculo de Las Niñas de Cádiz.

Y es que esta compañía gaditana parte de la idea de que toda historia terrible contiene una paradoja que puede acabar en comedia y viceversa. La obra pone el foco en dos amigas, Vero y Mariola. Sin embargo hay una pequeña sombra sobre su amistad: a Vero le sonríe la vida permanentemente, mientras que a Mariola el infortunio le persigue una y otra vez. Aparece, por tanto, el desenlance fatal de las tragedias griegas -el destino inevitable, el enfrentamiento con los dioses, el mensajero portador de malas noticias-, pero todos esos elementos se destilan en clave de chirigota. El resultado, como no podría ser de otra manera, es una divertida comedia.

La acción se sitúa en un Cádiz “macondiano”, según Ana López Segovia, directora, actriz y autora del texto. Añade que, aunque no cuenta con elementos del realismo mágico, sí ha querido introducir “cierta conexión con lo sobrenatural”. Un ejemplo de ello es el sonido de la flauta del afilador, que se convierte en un presagio de que va a saltar el viento de levante. “En la sociedad europea hay muchos elementos mágicos que no vemos”, precisa Ana López Segovia.

La chirigota, asociada a la comedia, sirve en ‘El viento es salvaje’ como vehículo para contar el drama de los personajes y reflejar así esa peculiar forma de abordar los problemas en el sur. “Te están contando algo y casi tienes que girar la cara para no reírte”, confiesa la directora.

El montaje combina los versos populares y los cultos sobre una escenografía sencilla. “En nosotros hay siempre un empeño en fusionar lo culto con lo popular. Es un terreno que nos apasiona y nos enriquece y al que no queremos renunciar”, resalta Ana López Segovia. Tampoco su estética teatral renuncia al humor. “El humor como herencia de la tierra de donde venimos y a la que siempre volvemos”, añade.

Todo ello con una puesta en escena que coloca en el centro el texto y el trabajo actoral. Una simplificación escénica que permite que brille la palabra y el trabajo del elenco artístico. En ‘El tiempo es salvaje’ las cuatro actrices interpretan, cantan y manipulan los elementos escénicos para crear diferentes espacios. De este modo logran meter desde el principio al espectador en una singular historia que, contada con ciertos atisbos chirigoteros de Cádiz, ha merecido el Premio Max 2020 de las Artes Escénicas como Mejor Espectáculo Revelación.

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