Cultura

La novela del cura rojo

Antonio Vivaldi murió en Viena en 1741 arruinado y solo. Al difundirse la noticia por Venecia, su hermano pequeño Francesco y dos hermanas solteras, que habitaban la casa familiar, tuvieron que hacer frente al acoso de los acreedores, y de alguna manera lograron salvar la unidad de la biblioteca del músico, que recogía buena parte de su obra como compositor y que cuatro años después reposaba en el palacio del noble Jacopo Soranzo. Aquel importante legado cruzó los siglos y se dividió: en la década de 1920 una parte estaba depositada en un colegio salesiano de Monferrato y la otra en la residencia de un marqués genovés. Allí las localizaron de forma entre rocambolesca y detectivesca Alberto Gentili, compositor, historiador, director de orquesta, y Luigi Torri, bibliotecario y musicólogo, que consiguieron que los manuscritos acabaran en la Biblioteca Nacional de la Universidad de Turín, gracias a las donaciones de dos empresarios que habían visto morir a dos hijos pequeños. Las colecciones se convirtieron en sus memoriales y llevarían sus nombres: Mauro Foà y Renzo Giordano.

Hasta aquí, la historia resumida de la casi milagrosa supervivencia de la colección personal de Vivaldi. Una historia que Federico Maria Sardelli, investigador y músico, uno de los más importantes vivaldianos del momento, ha decidido novelar. En la novela, que va saltando del siglo XVIII al XX, Sardelli retrata a personajes reales y describe hechos reales, pero también inventa otros personajes, caracteres y situaciones y cambia algunos sucesos de fecha. Su objetivo era que esta historia llegara a un público más amplio que el de los musicólogos o los grandes melómanos. El problema, que la ficción lo contamina todo. El error, pensar que para escribir ensayos hay que renunciar a la buena escritura y a las técnicas de suspense. El resultado, una novelita (por breve) amena. Esperamos con ganas su prometida biografía del músico.

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