El PIN es una contraseña que te permite acceder a una herramienta o servicio - el más común el teléfono móvil - y que, actualmente, se aplica también a una especie de permiso de los padres para que sus hijos asistan o no a determinadas actividades educativas complementarias impartidas en el centro y relacionadas, fundamentalmente, con la igualdad y la sexualidad. La ultraderecha española, articulada en torno a VOX, ha llegado a condicionar su apoyo al gobierno de la Junta a la implantación de este PIN parental y con ello demuestra, sobre todo, ignorancia y miedo.

Ignorancia porque reducen el papel de los centros y el profesorado al de meros trasmisores de conocimientos y destrezas, ignorando la promoción de valores propios de una sociedad democrática y moderna como son el respeto mutuo, la igualdad, el diálogo, la solidaridad… Valores que, junto a los conocimientos, deben constituir el proceso educativo global. Ignorancia también porque parecen desconocer que las actividades complementarias son parte del proyecto curricular del centro, aprobado por el Consejo Escolar y accesible al público, y son supervisadas en todo momento por el profesorado.

Y miedo porque al negar a sus hijos el derecho a saber que existen distintos tipos de familia, que la homosexualidad no es una enfermedad, que las mujeres tienen en todo los mismos derechos que los hombres, que el cambio climático es una seria amenaza para la supervivencia… demuestran un pánico cerval a que sus hijos e hijas se rebelen o, simplemente, no compartan sus valores heteropatriarcales que ellos consideran eternos, inmutables e indiscutibles. Aunque no lo verbalicen, su proyecto es una sociedad basada en el miedo, la segregación, el odio y la falta de libertad.

Ah, eso sí. Suelen querer que la religión esté en la escuela.

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