Veinte años de ocupación de Afganistán, para nada. En una semana los talibanes han vuelto a tomar el país. La gente intentando escapar de Kabul nos recuerda la evacuación de Saigón cuando se marcharon los últimos soldados USA y el Vietcong estaba a las puertas. España estaba en Afganistán y, desde 2002, han resultado muertos en la "misión" 100 militares españoles, dos policías y dos intérpretes nacionalizados. Los intérpretes que no han muerto, abandonados a su suerte. ¿Se puede confiar en España? ¿Y los derechos humanos, en particular de las mujeres? ¿Volverán a tener que usar el burka? ¿Qué esperanza les queda a esas niñas a las que, probablemente, no dejarán volver a la escuela? Veinte años después volvemos al punto de partida.

Este año se celebra también el centésimo aniversario del desastre de Annual en el que, en pocos días, murieron 12.000 soldados españoles. A priori, era David (los rifeños) contra Goliat (el ejército español). Pero la mezcla de incompetencia y temeridad de los mandos de Goliat condujo a que, una vez más, ganara David. Los muertos españoles eran en su mayoría campesinos y obreros cuyas familias no tenían dinero para librarlos del servicio. Hubo una comisión de investigación presidida por el malagueño general Picasso (tío abuelo del pintor), a cuyas conclusiones - que implicaban al mismo Alfonso XIII - el golpista jerezano Miguel Primo de Rivera dio carpetazo. Aunque en 1927 la guerra del Rif terminó con la supuesta victoria de España, el resultado final es el Marruecos de hoy, el de la huida masiva por el Tarajal, el ocupante ilegal del Sáhara, el represor de su pueblo.

Afganistán y el Rif, aun con 100 años de diferencia, demuestran que la solución empresarial/militar no suele funcionar. Que hay otras vías pacíficas y de desarrollo. No han aprendido nada.

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