Línea de fondo

Santiago Cordero

Santiago.cordero@jerez.es

De vares y chiringuitos

Es muy del español (catalán incluido) montarse su chiringuito en cuanto pueden

Que la tecnología iba a llegar al fútbol tarde o temprano ya lo sabíamos hace más de 20 años. El 'ojo de halcón' en tenis, las jugadas revisables en la NBA o la NFL marcaban el camino y todo era cuestión de tiempo. El pasado verano se instaló como herramienta arbitral a lo grande, nada más y nada menos, que en el mundial de Rusia. 'To quisqui' se tuvo que adaptar a los parones en medio del partido y aprendimos a cantar los goles en diferido. Era algo así como el que echa una moneda en una tragaperras y espera que se alineen las tres cerezas, para después saltar de alegría. Al final, la experiencia fue muy positiva y quedó claro que el Var en el fútbol había llegado para no marcharse.

Pero el 'Spain is different' que durante años fue el slogan que paseamos por el mundo, se hacía realidad en la Liga. Aquí de momento el Var parece un bar, donde cada parroquiano defiende sus colores al margen de lo que realmente esté ocurriendo en el terreno de juego. No es un problema de la utilidad de las nuevas tecnologías, se trata más bien de los que la utilizan. Hay que formar adecuadamente a los miembros del Var, que por mucho arbitro que sean, están demostrando cada semana que no saben o tienen otros intereses o deberían pasar por el oculista. De momento siguen los graves errores arbitrales (con más delito porque encima ven las repeticiones) y las mimas discusiones en las ruedas de prensa y en los bares.

España, es un país donde se nos enseña desde pequeño que cuando se 'toca pelo', hay que hacerse un chiringuito para vivir a la bartola. Siempre fue así y en democracia más aún. Si no que se lo digan a clan González, el clan Aznar y por supuesto a los españoles de Cataluña con su clan de los Puyol. Pues como el fútbol es fiel reflejo de nuestra forma de ser y actuar, ahí están los chiringuitos de Tebas, de Rubiales, del 'tito' Floren y cia. Todos con sus chiringuitos y a vivir que son dos días. Por cierto del esperpento que nos regala buena parte de la 'prensa deportiva' de este país en estos últimos años mejor no hablar. Eso mismo, vares y chiringuitos.

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