En tránsito

Aporofobia

Los Reyes Magos fueron los primeros en vencer la "aporofobia" con su ofrenda a una familia de desheredados

La palabra del extinto año 2017, según leo, es "aporofobia", un neologismo acuñado por la profesora Adela Cortina que designa "el miedo, rechazo o aversión a los pobres". Es curioso, pero esta palabra no existía hasta hace muy poco y tuvo que inventársela una profesora española para que haya empezado a circular por los idiomas importantes (el inglés la ha tomado del castellano, por ejemplo). Que yo sepa, no hay ningún equivalente de "aporofobia" en ninguna otra lengua conocida. Y eso es lo más inquietante, porque si una palabra no existe, es que nadie ha considerado importante dar nombre al fenómeno o a la cosa que nombra. Tenemos palabras para nombrar a un velociraptor, a la transubstanciación de los cuerpos, a la hipotaxis o a los quarks de la física, pero hasta ahora no teníamos palabras que nombrasen el miedo que nos inspiran los pobres. Y si es lógico pensar que ese sentimiento ha existido siempre, ¿por qué no tenía una palabra que lo designase?

Intento buscarle una explicación pero no la encuentro. Quizá se consideraba tan normal sentir ese miedo, sobre todo por parte de los mismos pobres que lo suscitaban, que nadie había caído en la cuenta de que esa emoción particular necesitaba un vocablo específico. Pero eso es dudoso porque ya hemos dicho que todo objeto o sentimiento o fenómeno natural, fuera cual fuese y nos gustase o no, había encontrado una palabra que lo nombrase. Reparemos en que había palabras para nombrar el Espíritu Santo, el cimborrio o la filoxera. ¿Por qué no la tenía el miedo a los pobres? ¿Tal vez porque nos daba vergüenza reconocerlo? ¿O porque no considerábamos necesario nombrar algo que nos parecía tan natural como la luz del sol? ¿O quizá porque preferíamos nombrarlo, "sensu contrario", a través de palabras hermosas como "misericordia" o "compasión" que significaban la derrota de ese miedo? Quizá por un poco de todo.

Hoy celebramos la fiesta de los Reyes Magos. Está bien que el año empiece con ellos, los primeros humanos que se atrevieron a vencer la "aporofobia" con su ofrenda de oro, incienso y mirra a una familia de desheredados cobijada en una cuadra. No, no fueron aporófobos los Reyes Magos. Fueron misericordiosos. Y quizá, bien mirado, fue gracias a su ejemplo que nadie se atrevió nunca a inventar una palabra tan fea, en todos los sentidos, como esa de "aporofobia".

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