Como van a indultar a los presos del Procés ya no hará falta la mascarilla. Así podemos entender su estrategia de comunicación en forma de cortina de humo después de conocer el anuncio por sorpresa que hacía nuestro presidentísimo del Gobierno. El próximo día 26 de este mes ya no serán obligatorias las mascarillas en espacios abiertos. La pandemia ha acabado señores y señoras por arte de birlibirloque. Nuestro presidente adelanta por la derecha (bueno, por la izquierda) y se apunta el tanto de la comunidad científica. Esta comunidad afirma que la pandemia acabará pero el virus seguirá vivo. El primero en anunciarlo aprovechando el inminente indulto a los niños del Procés es Pedro, Pedrito que nos palillea ejerciendo sus grandes dotes de hipnosis de barriada y todos a dormir.

Pero como siempre lo hace de forma imprecisa, diciendo "vamos a proponer a la sociedad española que no sea obligatoria"... pues el desconcierto -de Aranjuez- está asegurado. Se refiere a los espacios libres y a partir del día 26 d junio coincidiendo con las fechas en las que se culminará el indulto a los presos del Procés. Una vez más utilizan la incertidumbre y el desconocimiento especializado de la población para marearnos con claro interés político.

Por un lado debemos saber -según dicen los médicos consultados- las vacunas que están poniendo previenen de las formas más graves del virus, pero aún no han demostrado capacidad suficiente para erradicar definitivamente la transmisión del virus, tampoco cuánto va a durar la inmunidad provocada por la vacuna. Hay muchos estudios en distintos países que han señalado cierta protección indirecta gracias a la vacunación. En realidad la menor incidencia de las infecciones y de la transmisión del virus se explica porque disminuye la carga viral de las personas que ya han recibido la vacuna porque es menor la mencionada carga viral y además dura menos tiempo.

Pero, de momento, a lo largo de la historia hemos visto que los procesos de vacunación han conseguido acabar sólo por completo con dos enfermedades que fueron la viruela y la peste bovina. Estas dos enfermedades que no afectaban a los humanos no obstante provocaron gran escasez de alimentos. Hemos podido saber también que los virus necesitan un huésped como somos los humanos con el fin de poder sobrevivir -más o menos como nos necesita Pedro Sánchez-. De este modo aunque nos venda nuestro presidente del Gobierno que ya podemos quitarnos las mascarillas en realidad no es esa su intención. Es su lógica evolutiva que comparten por lo visto el tanto virus como Pedrito y que no es la intención de matar al huésped, sino continuar infectando para reproducirse , perpetuarse en nuestros interiores, en nuestros cuerpecitos y nuestras cabecitas sin dejarnos vivir en paz y vaya ud condió.

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