EL espacio de cooperación acordado por Sánchez y Ayuso responde al sentido común ante la grave situación que vive la Comunidad de Madrid: trabajo conjunto de las dos administraciones más el Ayuntamiento, varios ministerios y secretarías generales, la FEMP, y los obligados sectores técnicos y sociales, incluidas las unidades de emergencia.Ya era hora de que se sentaran a hablar el Gobierno central y el regional en lugar de tirarse los trastos a la cabeza. O más bien echar los trastos a la cabeza de los centenares de miles de madrileños afectados que viven aterrorizados por la falta de medios mientras avanza la pandemia. Ayuso no ha acertado en todo, pero la demonización que han hecho los socialistas y podemitas de la presidenta madrileña ha sido de una irresponsabilidad total. En lugar de arrimar el hombro, como parece que finalmente van a hacer ahora, la han presentado como una dirigente incapaz que andaba a tientas en proceloso mundo de la pandemia. Al menos Ayuso se ha dejado la piel tratando de hacer las cosas como dios le dio a entender, mientras miembros del Gobierno se dedicaron más a disfrutar de las vacaciones que a tomar las medidas adecuadas para parar una pandemia que entraba como un cañón sin que La Moncloa se ocupara de dar las instrucciones para que se comprara material sanitario, se controlaran los aeropuertos, puertos y trenes, y se tomaran decisiones acertadas para paliar la catástrofe económica que nos acecha. Por no mencionar que, con el argumento de que la educación está transferida, se ha cruzado de brazos ante la urgencia de acondicionar los colegios para recibir a los alumnos en seguridad.

Mejor no abundar en lo que se ha hecho y poner en acento en lo que se piensa hacer. Ojalá las decisiones que se tomaron ayer no lleguen demasiado tarde. El virus está siendo demoledor en casi todo el mundo, incluidos varios países europeos; pero al menos sus gobernantes se han puesto el traje de faena y se han arremangado para luchar con toda su fuerza contra el virus, mientras en España se puede poner nombre y apellido a los que han actuado con desidia y anteponiendo sus intereses personales a los intereses de los españoles. Sin tomar decisiones para detener los efectos letales de un virus que no encuentra muros de contención ya que no se han incrementado plantillas, comprado material, ni realizado suficientes pruebas de control.

China casi ha erradicado el virus, y hay países asiáticos con más habitantes que España sin un solo muerto, porque tomaron medidas expeditivas mientras los políticos aquí se dedicaban a culpar a los adversarios.

Ojalá el espacio de cooperación que nace en Madrid sea efectivo y se traslade al resto de las regiones. Todas necesitan ese Grupo Covid-19.

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