Crónica Personal

Faltan nombres españoles

El primer Gobierno de coalición de España no cuenta con la confianza necesaria para pisar fuerte a nivel internacional

EL encargo del director de la revista fue conseguir una entrevista con los españoles con cargos importantes en organismos internacionales. Eran los años 90, y la revista la edición española de Paris Match. No fue fácil, no por el rechazo de los dirigentes españoles a ser entrevistados, sino porque su trabajo les obligaba a una agenda imposible a la que se sumaban viajes constantes a cualquier lugar del mundo. Eran todos ellos, muy importantes. Javier Solana, secretario general de la OTAN; Juan Antonio Samaranch presidente del Comité Olímpico Internacional, Carlos Westendorp Alto Comisionado de la ONU en Bosnia y Federico Mayor Zaragoza director general de la Unesco. No estaba nada mal, el nombre de España lucía muy alto en el mundo.

Hoy, este Gobierno que rezuma un optimismo que llega a ser hiriente porque no hay más que echar la vista alrededor para comprender que el futuro se presenta negro, no ha conseguido triunfar en ninguna de las operaciones que ha emprendido. En todas ellas le han dado con la puerta en las narices. Las más de las veces porque no supo amarrar con inteligencia los votos necesarios; otras, porque no presentó a los candidatos adecuados, lo que provocaba un entusiasmo mínimo. Y no se puede dejar de mencionar la razón probablemente más importante: el primer Gobierno de coalición de España no cuenta con la confianza necesaria para pisar fuerte en el escenario internacional, tanto en el aspecto político como económico.

Se daba por hecho la elección de Nadia Calviño como presidenta del Eurogrupo, y el puesto fue para el irlandés Donohoe. En Bruselas se comentaba que la decisión era justa, Irlanda se había recuperado de forma milagrosa de un crisis económica que obligó a la UE a acudir en su rescate pero, aunque Calviño era una persona muy conocida y respetada, las reticencias hacia el Gobierno de Sánchez la habían dejado fuera de juego. Tampoco consiguió Sánchez que la ministra González Laya dirigiera la Agencia Mundial del Comercio a pesar de sus muchos años de trabajo en esa institución, y la Agencia Espacial Europea no ha sido para Pedro Duque a pesar de su biografía. Sánchez, sin embargo, mantiene ese tono de vanidad que se desborda cuando llega a Bruselas.

La política internacional importa, vaya si importa. Y con Sánchez el bajón ha sido considerable, con consecuencias que se verán en breve plazo. De momento, el acuerdo entre Trump y Mohamed VI respecto al Sahara nos ha dejado descolocados … y sin que Sánchez oliera lo que se estaba gestando. Se enteró más tarde que los periodistas.

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