Jerez íntimo

Marco Antonio Velo

marcoantoniovelo@gmail.com

Jerez y la Semana Santa que perdimos

Los que llevamos algunas décadas en este tótum revolútum del dinamismo evangelizador que son las cofradías defendemos a ultranza el valor determinante del tiempo no exclusivamente para colocar a corto o medio plazo cada cosa en su sitio -y a cada quien, coram populo, en su escaparate- sino también para dotarnos de la perspectiva necesaria capaz de deslindar lo esencial de lo accidental. En las Hermandades debemos combinar –con pulso y púa- el carpe diem, la nostalgia juanramoniana de lo vivido –"y yo me iré y se quedarán los pájaros cantando"- y la visión regeneradora de la necesaria adaptación a la sociedad de hoy. Disfrute (sin mayor prórroga), remembranza y reinvención.

En el mundo -y sobre todo en el submundo y el trasmundo- de las Hermandades, como en la añorada botica de Luis Mateos Ríos, hay de todo. Pero es el tiempo -ese sintagma sin gerundios- el que recoloca los cabos y los menoscabos en su orden correcto. Viene a colación este preámbulo por el alegrón de la vuelta a las andadas del programa de radio televisada 'Luna de Nisán' cuya dirección corresponde al excelso cofrade jerezano Jesús Lucena (quien conduce el timón de la nave juntamente con la colaboración permanente de otro cofrade de pro -que es sabio en estas lides-: Pedro Larraondo). Tras un breve paréntesis de descanso postpandémico, 'Luna de Nisán' ha regresado para quedarse y asentarse en su formato habitual ahora de periodicidad semanal que ya no tomará vacaciones ni siquiera de verano. Cada programa con el respaldo de miles de reproducciones -léase: altísima cuota de audiencia- y asimismo la vista a corto plazo de una cobertura de expansión a Cádiz y Sevilla. Todo se andará a un tiro de piedra. 'Luna de Nisán' es sobre todo análisis, estudio, contraste y debate. Cultiva un periodismo analítico de profundización monográfica. Descorche y desbroche temático a cargo de invitados de excepción: dícese voces autorizadas/especializadas en cada materia.

Pues bien: los amigos de 'Luna de Nisán' acaban de obsequiarnos con un programa en dos entregas -¡vendrán más!- titulado 'Cosas de la Semana Santa de Jerez que se han perdido con el tiempo'. El tema es sabroso como un papelón de surtidito en el freidor de la calle Arcos. El tiempo también deja estampas que quizá se deslizan, en su desaparición, por el desagüe de la amnesia colectiva. Hay pérdidas de suyo naturales pues pertenecen al contexto de una etapa y una mentalidad ya superadas. Y por el contrario otras que igual habrían de rescatarse por los motivos que fuere.

¿Qué se ha perdido con el tiempo en la Semana Santa de Jerez? Se han perdido Imágenes que procesionaban y que fueron sustituidas. Pasos que ya están en otras poblaciones. Los mecenas en las cofradías, las crónicas de Manolo Liaño, las guías de Paullada. Los horarios sincronizados de la Caja de ahorros. Las revirás en el inicio de la Carrera Oficial a la altura de la Rotonda de los Casinos. Rincones o enclaves de calles emblemáticas del recorrido de varias Hermandades.

Algunos hábitos nazarenos. La expresión de niños con los antifaces abiertos en óvalo. Las cadenas en tobillos de penitentes. El cirio en alto durante todo el itinerario en determinadas corporaciones de cola. Cuadrillas de profesionales, costaleros descalzos, ausencia de relevos y sí salidas de mármol a mármol, las molías de plata… Bandas que fueron santo y seña en la ciudad, agrupaciones musicales. Presencia militar en las cofradías... Caballos delante de una Cruz de Guía. Los armaos del Transporte. Los castigos en la prohibición de hacer estación de penitencia o sin acompañamiento musical... ¡La Semana Santa del ayer merece este serial que a buen seguro será fuente de consulta para venideras generaciones! ¡A seguir en la brecha, compañeros!

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