Hay que ser muy irresponsable, muy inconsciente, para justificar una decisión política que rechazan, por ilegal, jueces y fiscales del Tribunal Supremo, diciendo que la venganza y la revancha no son valores constitucionales. Con esas declaraciones, Pedro Sánchez se ha cargado la Justicia. Para el presidente, que los tribunales obliguen a cumplir la ley y el texto constitucional, es revancha. Es venganza.

Sánchez ha minado el prestigio de las instituciones poniéndolas a su servicio y, cuando no ha conseguido hacerlo, arremete contra ellas y sus representantes. Ha promovido iniciativas que han provocado inseguridad económica y laboral, devaluado la educación, discriminado a los españoles en razón de su origen, dado entrada en su coalición de Gobierno a políticos que no respetan la Constitución, vendido prebendas inaceptables a cambio de que determinados grupos parlamentarios le den su apoyo, y ahora intenta echar abajo la credibilidad de los órganos judiciales que se empeñan en defender la legalidad en lugar de someterse a las componendas que pretende aprobar el Gobierno para mantenerse en La Moncloa.

Nunca un presidente español ha caído tan bajo, nunca ha mentido y engañado tanto, nunca ha dañado tanto a sus compañeros de Gobierno, que quedan en entredicho al callar ante las ilegalidades que quiere imponer su jefe de filas. Haría falta alguna declaración que provocara cierto alivio al comprobar que no todos los que se sientan en la mesa del Consejo están de acuerdo con la forma en que el presidente busca promover unos indultos a pesar del criterio profesional del Supremo. Ministros que le alertaran de que las consecuencias catastróficas de que el Supremo echara para atrás los indultos.

En cuanto al titular de Justicia pidiendo que se dé "normalidad" a los indultos, mejor ni mencionarlo, para no abundar más en el sentimiento de tristeza, ira y vergüenza que invade a millones de españoles ante la maniobra de ofrecer salidas a los condenados por sedición y que presumen de no aceptar la Constitución. La Moncloa trata de rebajar la tensión explicando que los indultos pueden ser parciales, como si eso significara que no son indultos. No cabe el término medio, porque indulto o completo o parcial es lo mismo: indulto.

Sánchez convierte a unos políticos presos en presos políticos. Como para presumir de demócrata y progresista… Y encima anuncia sus intenciones nada menos que en la sede de la Comisión Europea.

Necesitamos elecciones ya, para salvar este país. En el PSOE, que no en el sanchismo, hay gente patriota y capaz.

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