De frente

Ignacio García Pomar

San Mateo. Ahora el sagrario

No sé cuando, pero sí sé que en un futuro la ciudad agradecerá a las hermandades que trabajan por el patrimonio la labor conservacionista realizada por ellas. Esto, que en teoría parece lógico, en muchas ocasiones no lo es tanto, y para la generalidad de la población no pasa de ser algo que si bien está ahí no parece que sea extremadamente importante.

Pero pensemos en la Ermita de Guía, La Victoria, San Lucas, El Calvario, San Telmo, San Juan de los Caballeros, Los Desamparados, Las Angustias, San Juan de Letrán o la Ermita de la Yedra, por citar aquellas hermandades que mantienen templos propios sin actividad conventual o parroquial.

Ahora urge una nueva solución para San Mateo, cuya Capilla del Sagrario se encuentra en un estado manifiestamente mejorable.

La Iglesia, no lo olvidemos, se mantiene en pie gracias a la histórica plataforma que montó la hermandad del Desconsuelo y que en su día removió Roma con Santiago. La movilización fue de tal calado que no sólo se presionó a las administraciones sino que se consiguió una importantísima cantidad de dinero que dejó a las autoridades presuntamente competentes poco menos que en ridículo. Para colmo técnica y estéticamente la rehabilitación fue modélica y la hizo acreedora a más de un reconocimiento por la pulcritud de la misma.

La Capilla del Sagrario presenta problemas de todo tipo, pero los cofrades de "los judíos" no se arredran ante las dificultades. Se montan una nueva plataforma y a tirar para adelante. La reunión inicial la han convocado para el día 19 y pese a las dificultades de la época que vivimos no nos cabe duda que será un nuevo éxito.

Ángel Bocarando y Santiago Zurita lideran de nuevo el proyecto que parece imposible pero que sin duda llegará a buen puerto. El dinero poco a poco irá apareciendo, pero lo más importante será el aldabonazo que cada día se dará en la conciencia individual y colectiva de las personas e instituciones de esta tierra.

Muy cerca de allí, Santiago vive la más indignante de las desidias. Duele ver que aunque el centro actual de la cuestión se deba a un bloqueo entre administraciones, ninguna institución del barrio haya movido un dedo por el histórico templo de extramuros.

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