Crónica Personal

Yolanda y el 13-F

Si desaprovecha la oportunidad de buscarse su propio hueco en las primeras elecciones, el protagonismo le va a durar poco

Yolanda Díaz parece descolocada ante la convocatoria de las elecciones de Castilla y León el 13 de febrero. Aunque, en propiedad, la vicepresidenta del Gobierno parece descolocada ante muchas cosas: cuando daba la impresión de que avanzaba su famosa plataforma, la deja en stand by; no acaba de definir su labor en Podemos, anuncia propuestas irrenunciables a las que Sánchez no dedica ni un minuto, y da la impresión de que le preocupa más su promoción personal que su anunciado proyecto.

Mañueco le ha hecho un flaco favor a Díaz, que ni ha confirmado su participación en la campaña. Más le vale: si el domingo Pedro Sánchez fue recibido con abucheos por las declaraciones de Garzón sobre la ganadería y la carne de las vacas españolas, qué no le dirán a la titular de Trabajo, responsable del grupo de Podemos en el Consejo de Ministros.

Otro asunto que provoca morbo es qué papel jugarán en las elecciones de Castilla y León las actuales líderes de Podemos, Belarra y Montero, cuyas relaciones con la vicepresidenta son manifiestamente mejorables. ¿Aparecerán junto a Díaz si finalmente esta última decide participar en la campaña? Los sondeos predicen que Podemos no va a hacer historia por su resultado y el PSOE tiene difícil arrebatar la Presidencia a Mañueco, así que se comprenden las pocas ganas de Yolanda de pedir el voto el 13-F si encima debe compartir escenario con sus dos compañeras.

A Díaz no le debe ser atractiva la idea de participar en una campaña con casi todo en contra: las declaraciones de Garzón, la decepción entre los trabajadores de izquierdas la reforma laboral que ellos esperaban que fuera derogación como prometían Sánchez y sobre todo Díaz, más el declive de Podemos, más la falta de armazón de la supuesta plataforma apadrinada por ella que iba a cambiar el mapa de la izquierda española… Plataforma que necesita la aportación de algún triunfo de su promotora, pues Díaz no ha avanzado un paso desde que la presentó en Valencia.

En su entorno dicen ahora que Díaz pretende lanzar su proyecto después del verano, una vez que lo haya explicado a dirigentes de movimientos sociales y personalidades independientes. Lo que ocurre es que para atraer a personas cualificadas a su plataforma es necesario verla activa, con una dirigente que se mueve, tiene discurso y saca adelante iniciativas prometedoras, más aún si forma parte del gobierno. Y a Yolanda Díaz, sin embargo, después del tirón inicial, se la ve como desdibujada, desganada.

Si desaprovecha la oportunidad de buscarse su propio hueco en las primeras elecciones que se celebran tras su salto a la fama, el protagonismo le va a durar poco.

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