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¡Oh, Fabio!

Luis Sánchez-Moliní

lmolini@grupojoly.com

¿Seremos mejores?

Detrás de ese optimismo del "saldremos mejores" debe haber una campaña de marketing de algún crecepelo

Nos sumamos con reservas a la incredulidad del pintor Antonio López. En una entrevista, el autor de Gran Vía, profecía al óleo de un Madrid vacío y fantasmal, ha dejado claro que no cree que "salgamos mejores de esta crisis". Palabras como estas sirven de contrapunto a tanto optimismo antropológico como el que se observa, que más bien parece una campaña de marketing de algún crecepelo. Eso sí, aunque sufrimos de un incorregible pesimismo, que bebe más de los tangos de Discépolo y del fatalismo moro que de los libros de Shopenhauer, tampoco queremos ponernos cenizos y profetizar sin base alguna que "saldremos peores". Dependerá de muchas cosas: de la evolución de los acontecimientos (de la "dinámica, como dicen), de la inteligencia de nuestros gobernantes (aquí es lícito rezar), de los caprichos de la naturaleza y sus mutaciones… Todo esto irá creando un humus, tóxico o benigno, del que nacerá un nuevo Sapiens más risueño o avinagrado, según el escenario.

Tomaremos sólo dos bolas del bombo de las inquietudes, que en estos días se agita con frenesí. La primera es el proceso de descongelación de la economía que empieza hoy. Las cifras tras la hibernación de la actividad empresarial dan miedo. Actualmente hay 530.000 empresas con ERTE en marcha que afectan a 3,4 millones de trabajadores. En los próximos meses estas compañías tendrán que reiniciar su actividad con un alto riesgo de que muchas no lo consigan y, por tanto, se engorden aún más unas listas oficiales del paro, que ya asciende a casi 4 millones de socios. En este paso nos jugamos el todo. Por menos, España sufrió el malogrado 15-M y la crisis catalana. Cuando la miseria entra por la puerta siempre lo hace del brazo de la discordia civil.

La segunda bola es el peso en el mundo que está adquiriendo China. A su proyecto de hegemonía imperial bautizado Nueva ruta de la seda se une ahora un mundo atemorizado que depende de ella hasta para comprar mascarillas. No nos pararemos en recordar las virtudes democráticas del Partido Comunista amarillo. A su lado, los EEUU de Trump son una vieja tía cariñosa y entrañable. Hace unos días, el ex terrorista Otegi afirmó que ver aviones chinos aterrizar en una UE en crisis con ayuda contra el coronavirus (ese virus que ayudaron a expandirse con su secretismo) es "un acto de justicia poética". Y lo dijo en su condición de "viejo rockero del marxismo". Pues sí, señor López, probablemente pinten bastos.

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