Punto de vista

José Ramón del Río

jdel35@hotmail.com

El pintor Hernán Cortés

Sus retratos de los ponentes de la Constitución Española fue su consagración y hoy es el pintor de moda

La semana pasada ha sido recibido como académico en la Real Academia de Bellas Artes, en Madrid, este pintor gaditano y la noticia ha tenido cumplida información en Diario de Cádiz y, también, en el resto de los periódicos que el Grupo Joly edita en Andalucía, pero yo me siento tan feliz y orgulloso de esta distinción que no me resisto a comentar la noticia en mi colaboración semanal de los jueves. Porque que un gaditano merezca una distinción por el cultivo de las Bellas Artes es un recordatorio oportuno cuando nos habíamos olvidado, quizás, de que Cádiz es una ciudad antigua y culta. Dicen que la luminosidad de Cádiz, la "salada claridad" de la que hablaba Machado, es consecuencia del reflejo de la luz del sol sobre el mar y quizás por eso ese importante elenco de pintores gaditanos, que fueron Gessa, Morillo, Viniegra, Godoy, Felipe Abarzuza, Prieto, Lopez Gil, Argeles, Montenegro, Lara, Bacarisas, Águila, por citar algunos de los contemporáneos fallecidos.

Hernán es un pintor en cuya obra todo es verdad. Al menos, la que él ve. Da igual que se trate del dibujo de la suela de goma de un zapato o el entramado de la silla donde se sienta un retratado, que el rostro de una mujer hermosa o el mar calmado de la Bahía. Pese a la diferencia de edad que tengo con el pintor (los números de nuestras respectivas fechas de nacimiento, son idénticos, salvo en el orden de las dos últimas), cuando él vivía en Cádiz hicimos una amistad que mantenemos.

Soy muy aficionado a la pintura, aunque lego en conocimientos técnicos, pero como posiblemente sea la bella arte que más directamente entra por los ojos, quizás no hagan falta para apreciarla demasiados conocimientos técnicos. Uno de los primeros retratos que pintó Hernán fue el de su hermana y cuando, allá por los años 70 de siglo pasado, hube de elegir pintor para el retrato que la Caja de Ahorros de Cádiz dedicaba a sus presidentes no tuve dudas de quien lo pintaría. Sus retratos de los ponentes de la Constitución Española fue su consagración y hoy es el pintor de moda, pero de una moda que no pasará, porque, como antes dije, la verdad no cambia. En su discurso refleja también su otra cualidad que es la modestia; dijo que su tarea seria procurar el diálogo entre la Academia y la sociedad que la sustenta. Esto supone intentar el entendimiento de ambas, sin prevalencias.

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