Sucesos

Afectados por la estafa en Wallapop narran en primera persona su doble calvario

  • Un joven de Alicante cuenta como no sólo perdió 580 euros por la compra de un inexistente iPhone 7 "sino que me suplantaron la identidad para cometer más fraudes"

  • Una mujer de Valladolid recuerda que "cuando me di cuenta del engaño me entró una desesperación absoluta"

Una de las conversaciones mantenidas entre una de las víctimas y un miembro de la banda. Una de las conversaciones mantenidas entre una de las víctimas y un miembro de la banda.

Una de las conversaciones mantenidas entre una de las víctimas y un miembro de la banda.

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La banda de estafadores en Wallapop ha dejado un reguero de damnificados por todo el país. Tanto es así que muchos de ellos se han unido y formado grupos con los que poder tener un mayor conocimiento de cómo ha ido avanzando la investigación. Valladolid, Palencia, Alicante, Mataró, Zaragoza, Barcelona... las poblaciones donde hay huellas de los isleños son muchísimas. Hasta 800 estafas habría cometido supuestamente la banda liderada por Abel. Algunos de los afectados han contado a este medio su experiencia con los estafadores, que no dudaban en contactar con ellos por vía telefónica o whatsapp, y que les insistían en su seriedad. Incluso llegaban a fotografiarse con los DNI falsos que utilizaban y que les enviaban sin ningún pudor.

La primera de las víctimas con que hablamos es una joven que vive en Valladolid. Desde la capital castellana recuerda cuándo empezó su desgraciada experiencia con Abel y sus compinches. “Era octubre de 2017. Quería comprarme un iPhone 7 Plus y vi uno en oferta en Wallapop por 500 euros”.

Tras contactar con el vendedor a través de esta página de ventas, este le propuso hablar por whatssapp. “Me envió fotos del teléfono, pero como no me fiaba le propuse firmar un contrato de compra-venta entre particulares. Me envió su DNI, que luego resultó ser de otra persona, y el mencionado contrato por email”.

Otra de las conversaciones mantenidas entre víctima y estafador. Otra de las conversaciones mantenidas entre víctima y estafador.

Otra de las conversaciones mantenidas entre víctima y estafador.

Los esfafadores utilizaban siempre para sus transacciones los cajeros. “La entidad bancaria con la que trabajo tiene una herramienta por el cual con un cógido SMS enviado a mi teléfono y que yo le doy puede sacarlo. Quedamos en que le enviaría 100 euros y que cuando tuviera el móvil le entregaría el resto. Empezó a decirme que si no le mandaba más dinero paralizaba el paquete. Hablé con él y grabé la conversación”.

Pero claro, en cuanto que tuvo esos 100 euros todo fueron problemas y evasivas. “Me dijo que no le habían dado el código de seguimiento en Correos y empezó a darme largas. Empecé a pensar mal y busqué en internet el nombre de la persona que figuraba en el contrato. Ahí fue cuando me entró una desesperación absoluta porque me di cuenta que me habían engañado, que habían suplantado la identidad de esa persona. Luego me he ido enterando de muchos más casos similares”.

Si esta joven vallisoletana perdió 100 euros, peor le fue a otro de los estafados, este residente en Alicante y al que le sacaron 580 euros. “Era la primera vez que compraba algo en Wallapop. Vi el anuncio en Alicante, pero cuando contacté con él me dijo que por cuestiones de trabajo estaba en Barcelona, que curraba en Correos, y que le enviara un código para que pudiera sacar el dinero de un cajero. Utilizó un DNI falso y yo caí, me pidió que le enviara mi DNI y lo hice. Primero me dijo que le hiciera la mitad del pago, así que le ingresé 290 euros, pero cuando sacó el dinero del BBVA me dijo que su mujer no se fiaba de mandarme el teléfono hasta que no lo tuviera todo, así que yo, para demostrar que estaba muy interesado en el móvil, pues le hice un segundo pago con el total”.

Lo más fuerte es que nos robaron el dinero y hasta la identidad

Y como siempre, ahí se le perdió la pista. “Sacó el dinero del cajero y ya no me hablaba. Me mandó un recibo de correos relleno con bolígrafo pero sin la etiqueta con el código de seguimiento. Ahí ya mis sospechas se acrecentaron. Llamé a Correos y no tenían ni idea. Así que puse en internet su nombre, el nombre ficticio que me había dado y en un foro había mensajes anónimos que alertaban de las ofertas de este nombre, que, claro está, no es sino otra de sus primeras víctimas”.

Al igual que le ocurrió a aquella, a nuestro interlocutor también le suplantaron la identidad. “A partir de diciembre de 2017 empezaron a utilizar mi DNI. Ahí empezó otra tortura, la de gente que me llamaba porque mi nombre había sido usado para más estafas. Incluso se pusieron en contacto conmigo los Mossos d'Esquadra, que ya sabían que no era yo el que estaba realizando las estafas sino que era otra víctima pero tenían que comprobarlo. Lo más fuerte es que nos robaron el dinero y hasta la identidad”. 

Este joven no llegó a pasarlo tan mal como otra víctima de la macroestafa, que también prefiere mantener el anonimato, y al que incluso lo amenazaron a través de redes sociales. Son víctimas dobles, porque no sólo han perdido dinero sino que están siendo citados en multitud de juicios para demostrar que no son ellos los causantes de los fraudes.

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