Provincia

La media de extranjeros en Cádiz es cuatro veces menos que en Andalucía

  • La población de otra nacionalidad en la provincia apenas supera un 3% cuando la media nacional es del 11%

Subsaharianos con su venta ambulante en la plaza de las Flores. Subsaharianos con su venta ambulante en la plaza de las Flores.

Subsaharianos con su venta ambulante en la plaza de las Flores. / joaquín hernández 'kiki'

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La provincia no es una tierra de oportunidades para los extranjeros y eso es un índice preocupante. Cádiz sufre la presión migratoria como ninguna otra provincia española, pero casi nadie quiere quedarse aquí, lo que demuestra que el discurso infantil de la invasión en nuestra tierra es un poco tontorrón. De hecho, necesitaríamos mucha más emigración y eso significaría que prosperamos. En los municipios de más de 50.000 habitantes de la provincia el porcentaje de ciudadanos extranjeros es de un 3%, cuando en el resto de Andalucía es de un 13,7% y la media nacional es de un 11,7%. Esa media nacional es la lógica para una economía desarrollada, que una de cada diez personas sea de fuera. Los datos demográficos de Cádiz en ese sentido corresponden a una infraeconomía.

En cualquier caso, el fin de la crisis para los grandes números se refleja en las tablas de emigración. En 2017 la provincia ganó población extranjera, en concreto 1.700 personas. Por hacer la comparación, en 2012, uno de los años más duros de la crisis, sólo se ganaron 277 habitantes de otras nacionalidades, lo que no dejó de ser un dato contrario a la tendencia, ya que aquel año España perdió la friolera de 142.000 habitantes extranjeros, 37.000 de ellos rumanos. En 2017 la recuperación dio la cara en este índice: 163.000 nuevos habitantes de otras nacionalidades, 28.000 de ellos venezolanos, la población extranjera que más creció en España el año pasado.

Entre nuestros nuevos vecinos, la nacionalidad más habitual, como siempre ha sido, es la marroquí. En 2017 fueron 760 marroquíes los que se empadronaron en localidades de la provincia. Detrás de ellos están los británicos: 460 decidieron venirse a vivir aquí. Son dos tipos de emigración muy distinta y, además, muy estable. En la cifras de lo inestable hay dos nacionalidades que llaman la atención y que siguen la tendencia nacional antes mencionada. Caen los rumanos y suben los venezolanos en Cádiz. En 2017 se empadronaron la mitad de rumanos que hace una década (160) y tres veces más venezolanos que en 2008 (170). Lo de Venezuela es una auténtica oleada, ya que vinieron a España el pasado año más de 30.000, cuando hace una década no superaban nunca los 6.000 al año.

Por saldo migratorio, la población que más crece en la provincia tras la marroquí es la italiana. Son 180 nuevos vecinos italianos en Cádiz, cuando hace una década el saldo no llegaba a 40. Dato curioso de este índice es el caso alemán, que es el primer turismo extranjero de la provincia. Parece que les gusta para venir un rato, pero no para quedarse. Sólo 42 alemanes lo hicieron en 2017, lo que es un cambio de tendencia, ya que hasta 2015 fue una población que, en pequeños números, se fue perdiendo. Pero algo está sucediendo porque al contrastar los datos con la provincia de Málaga, con algunos municipios donde las nacionalidades alemanas y británicas son casi mayoritarias, la pérdida de esta población es significativa. Málaga perdió 400 alemanes, pero, sobre todo, y aquí parece existir un importante componente brexit , 3.500 británicos de los cerca de 6.000 que abandonaron nuestro país el pasado año. En Cádiz no ha pasado nada de esto y ha ganado población británica el último año, en concreto 130. Mientras en España el saldo de habitantes de países de la Unión Europea era negativo, en la provincia se ha incrementado en 700, más del doble que hace cinco años que fueron 290.

También se va recuperando población sudamericana, con 2.500 nuevos empadronados, cuando en 2012 se había perdido a cerca de 600. El dato de los sudamericanos es importante ya que es población trabajadora (en el caso de los europeos lo es sólo en una parte), lo que supone que hay reclamo de empleo. El regreso de sudamericanos es un hecho en nuestro país. 85.000 se vinieron a vivir a nuestro país en 2017. En 2012 la tendencia era inversa y ser perdieron 65.000 habitantes de estas nacionalidades.

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