Salud y Bienestar

"Queremos poner en valor todo el sistema público de investigación"

  • La industria farmacéutica se alinea con el Gobierno para proteger el empleo y apoyar un nuevo modelo productivo

La semana pasada, el ministro de Sanidad, Bernat Soria, y el presidente de Farmaindustria, Jesús Acebillo, hicieron público un compromiso explícito de las compañías farmacéuticas con la sociedad española centrado en la protección del empleo, la inversión en I+D, la internacionalización de la actividad de las empresas, la colaboración con las comunidades autónomas y el impulso a la investigación biomédica.

-¿Por qué han decidido ustedes echarle una mano al Gobierno con 3.600 millones en inversiones en I+D en tres años?

-Permita que responda con otra pregunta: ¿usted cree que nuestro objetivo es ayudar al Gobierno?

-Pues usted dirá...

-La situación de crisis nos obliga a actuar. Tenemos que capturar esta oportunidad para posicionarnos entre los modelos emergentes ligados al conocimiento y a la innovación. Queremos aprovechar una oportunidad que brinda un contexto en el que la redefinición del modelo productivo general se aproxima al propio del sector farmacéutico.

-Pero el contexto operativo es internacional. ¿Por qué no olvidarse del escenario europeo y centrarse en las oportunidades de los países emergentes?

-No hay por qué olvidarse de Europa: es un tercio del mercado mundial. Las estrategias en las economías emergentes tienen su propio ritmo y sus propias características. Pero sería absurdo no poner en valor los centros de alta tecnología que están en países europeos como España.

-¿Es creíble que una multinacional que opere en España defienda los intereses estratégicos del país en la actual coyuntura?

-Sin duda. Lo digo con la mayor rotundidad. Las compañías internacionales que trabajan en España son tan españolas como cualquier empresa de capital nacional. Nuestros empleados son españoles y ningún director general disfruta haciendo restricciones de empleo. Tenga usted en cuenta que uno de nuestros compromisos con el Gobierno es mantener y mejorar el empleo. Damos trabajo directamente a 38.000 personas en los laboratorios y en total, de forma directa o indirecta, el sector genera 200.000 empleos en España. Le puedo garantizar que los profesionales de la industria farmacéutica en este país no son españoles de segunda.

-¿Qué ha hecho posible, ahora y no en otro momento, este compromiso institucional?

-El cambio de ciclo nos condujo a un reanálisis de prioridades. Eso se ha traducido en acciones que han sido posibles gracias a varios factores: había ya un diálogo proactivo con las administraciones, el escenario de la crisis ha obligado a actuar y, además, para nosotros han sido especialmente importantes los llamamientos del presidente Zapatero a mantener las prestaciones sociales; y una de ellas es la prestación farmacéutica. Para nosotros la innovación sigue siendo esencial, está en nuestras señas de identidad, pero ahora hay que contar, además, con otras dimensiones como consecuencia de la crisis, como el mantenimiento y la mejora del empleo, la competitividad y la internacionalización de las empresas.

-Ustedes hablan en este contexto de compromiso de colaborar con las administraciones en las políticas de uso racional del medicamento. ¿Ven compatible la convivencia entre la innovación, que necesita retornar beneficios, y el control del gasto público?

-Absolutamente. Es nuestra obligación contribuir a la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud y ayudaremos en lo que nosotros dependa. Porque hay que tener en cuenta que el gasto público en medicamentos es la resultante de dos factores: el precio promedio y el número de recetas. En el primer elemento podemos trabajar directamente, y como ejemplo reciente tenemos la última orden de precios de referencia, que supondrá un ahorro al Estado de más de 350 millones al año. Además, intervienen asuntos como el envejecimiento de la población, el fenómeno de la inmigración o la educación sanitaria de los ciudadanos, que nosotros no controlamos. Está claro que no se puede poner en riesgo la sostenibilidad del sistema por nuestra parte apelando a la innovación; ni el Gobierno puede cercenar la innovación apelando a la viabilidad del sistema.

-Ya. Pero hay comunidades autónomas, como Andalucía, donde la aplicación de políticas de ahorro, como la prescripción por principio activo, han sido percibidas por la industria como agresiones a la innovación...

-Pienso que la prescripción por principio activo no es la mejor manera de gestionar la prestación farmacéutica pública. Y, efectivamente, Andalucía no es la comunidad más amigable en ese sentido. Aunque, dicho esto, el Gobierno andaluz está en su derecho de actuar como estime conveniente. Hay que reconocer que las relaciones de la Junta con la industria han mejorado; gracias, en buena parte, a que se ha entendido nuestra apuesta por apoyar proyectos de investigación en Andalucía.

-Pero, históricamente, las infraestructuras de la industria en España han estado siempre vinculadas a Madrid y a Barcelona...

-Es verdad. Pero ese esquema ha cambiado. Porque la manera de trabajar ya no es la misma. Durante el siglo XX, el proceso de I+D+i se realizaba a intramuros de las compañías farmacéuticas. Era un sistema basado en la química convencional y en el trabajo con modelos experimentales animales, pensando en unos cientos de dianas terapéuticas posibles, como bajar la tensión arterial o los niveles de colesterol. Desde que contamos con la genómica funcional y la proteogenómica, la información con la que trabajamos se ha multiplicado de forma exponencial en la última década. Ahora pensamos en cientos de miles de dianas, en función de la expresión de cada proteína. Todo esto obliga a un enfoque global del proceso, obliga a trabajar en red, a consolidar alianzas cooperativas. Y España cuenta con fortalezas indiscutibles para atraer esta manera de entender la I+D+i. Por un lado, aquí hay centros de investigación de primer nivel. Además, el Sistema Nacional de Salud funciona de un modo muy integrado, facilita las relaciones entre la atención primaria y la alta especialización de los grandes hospitales; eso no ocurre en otros países. En tercer lugar, existe una trabazón intensa entre los centros que producen conocimiento y la asistencia sanitaria. En resumen, estamos muy interesados en poner en valor todo el sistema público de investigación y ello significa, entre otras cosas, que queremos conocer las agendas en materia de innovación de todas las comunidades autónomas, porque queremos estar ahí.

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