Salud

La gestión de las emociones

Bruno Moioli es psicólogo y trabaja con los afectados de fibromialgia desde del año 2000. Una experiencia con la que ha vehiculado el libro Emociónate. El objetivo, ofrecer una serie de herramientas que permitan gestionar eficazmente las emociones y así luchar contra el desánimo.

"El dolor es uno de los mayores generadores de estrés en las personas", explica el psicólogo. En consecuencia, el dolor crónico como el que produce la fibromialgia conlleva un desgaste "que hace necesario un abordaje multidisciplinar donde entraría la psicología, sobre todo, si pensamos que es un dolor muscular donde no existe aparente daño físico ". Según Moioli, los campos de actuación en el afectado irían dirigidos, "en primer lugar, en el nivel personal, a conocer la enfermedad; en segundo lugar, a reconciliar al enfermos con su cuerpo pues son personas que se han llevado una media de 5 a 7 años angustiados sin diagnostico sobre sus dolores; y en tercer lugar, a adaptar la enfermedad a su vida intima, familiar, social y laboral".

Entre los ejercicios que plantea para la consecución de los objeticos está la auto hipnosis. "Una técnica psicológica de 250 años de antigüedad que si bien ha sido empañados por dos o tres payasos que han hecho mal uso de ella, es empíricamente eficaz". Su eficacia se basaría en el hecho de que "cuando una persona es capaz de concentrarse en sus recursos, en un estimulo, puede obviar o disminuir otro, como el dolor". En este sentido, "al afectado con fibromialgia se le induce a la relajación y así disminuir el dolor para que pueda concentrase en tareas como estudiar, disfrutar de su pareja".

Por otro lado, el libro además es una herramienta de la que puede hacer uso cualquier lector, afectado o no. Entre sus consejos para aliarte productivamente a las emociones se encuentran empezar el día mirándote al espejo y soltando una amplia carcajada, vivir el presente, utilizar la intuición, tratar con amabilidad a los demás, escuchar al corazón, soltar la tensión corporal a través del sollozo si es necesario, y si no, pues a través de la respiración, conectar con la parte encantadora, mimar el cuerpo o escribir.

Todo sea para que las emociones se conviertan en unas buenas compañeras de viaje y no unos obstáculos cotidianos.

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