Opinión

Centro IFAPA La Mojonera – La Cañada: La actividad de investigación, transferencia y formación agraria ante el escenario de la COVID-19

Sistemas pasivos en Centro IFAPA La Mojonera. Sistemas pasivos en Centro IFAPA La Mojonera.

Sistemas pasivos en Centro IFAPA La Mojonera.

Salvador Parra. Salvador Parra.

Salvador Parra.

La consideración de la agricultura como sector básico y estratégico al inicio del estado de alarma a mitad del mes de marzo hizo que precisamente la Junta de Andalucía incluyese, entre aquellos servicios esenciales de la Administración, la labor que desarrollan los Centros del Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera (IFAPA) en toda la región. El Centro IFAPA La Mojonera ha acompañado el desarrollo de la horticultura bajo abrigo almeriense desde hace más de 40 años y estas circunstancias tan adversas no han supuesto una excepción. En ese sentido, el trabajo de investigadores y técnicos, así como todo el personal de administración y servicios, ha continuado bajo dos premisas primordiales: garantizar la seguridad de las personas y reprogramar actividades con el objetivo de tener una afección mínima a los objetivos de los proyectos en ejecución.

Bajo esta coyuntura, los proyectos de investigación y transferencia en el Centro IFAPA La Mojonera, con un horizonte temporal que en su mayor parte van hasta final de 2021, se alinean con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 de la ONU, especialmente en lo que respecta a los Objetivos 2 y 15 por sus referencias específicas a avanzar en la búsqueda de sistemas de producción agrícolas resilientes que aumenten la productividad pero que contribuyan a su vez al mantenimiento de la biodiversidad y fortalezcan la capacidad de adaptación al cambio climático. Actualmente se desarrollan casi una veintena de proyectos, entre las diferentes convocatorias europeas, nacionales y autonómicas (estas últimas en el marco del PDR Andalucía), además de contratos con importantes empresas del sector.

Los trabajos de investigación en el Area de Protección Vegetal Sostenible se centran en importantes retos que sigue teniendo el sector. Es necesario que el control biológico funcione bien en todos los cultivos, especialmente en cucurbitáceas. También es necesario conocer la etiología, epidemiología y diagnóstico de nuevas enfermedades con posible origen vírico y fúngico en cultivos de tomate y berenjena. También es muy importante identificar los indicadores de la salud de suelo y los factores de supresividad en los invernaderos hortícolas en producción ecológica. Por último, destacar como tema estratégico dentro de este Área, los trabajos sobre control biológico por conservación y el diseño de infraestructuras ecológicas (setos), es decir todo lo relacionado con el control biológico de plagas proporcionado por los depredadores y parasitoides que de forma natural habitan en el paisaje agrícola.

En lo que respecta al Área de Ingeniería y Tecnología Agroalimentaria, los retos actuales siguen siendo optimizar las condiciones climáticas del cultivo, pero bajo las premisas de sostenibilidad entran a jugar un papel protagonista el uso de las energías renovables o los sistemas de calefacción pasivos. Son varios los objetivos específicos en los que se trabaja. Se está desarrollando una versión optimizada del primer prototipo de cubierta intercambiable malla-plástico que asegure su total operatividad y donde se minimicen los costes, haciendo posible su transferencia al sector de producción en invernadero. Se evalúa también la incorporación en invernadero mediterráneo de un sistema de calefacción con energía mixta termosolar/biomasa. Se pretende asimismo utilizar el CO2 residual, procedente de un sistema de calefacción por combustión de biomasa, en el enriquecimiento carbónico del aire en el invernadero y evaluar estrategias de aporte de CO2 en invernadero mediterráneo. Y también se trabaja en establecer protocolos de trabajo para utilizar la sensorización en el desarrollo de sistemas de apoyo a la toma de decisiones en la producción hortícola bajo invernadero. Dentro de este Área, y a través de un proyecto en el marco del PDR Andalucía, se trabaja en la potencial diversificación de la producción de hortalizas convencionales mediante cultivos emergentes (pitaya, higuera, maracuyá, etc.) y tradicionales.

Con relación al uso eficiente de la fertirrigación, y dentro del Área de Agricultura y Medio Ambiente, El Centro de la Mojonera coordina desde hace bastantes años el Proyecto del Servicio de Asesoramiento al Regante (SAR). El objetivo general de este proyecto es aumentar la sostenibilidad de los regadíos de Andalucía, cuyos objetivos intermedios serían incrementar la productividad y eficiencia del uso del agua, mejorar la tecnológía de las instalaciones de riego e implementar soluciones técnicas que permitan rentabilizar las fuentes no convencionales de agua (desalada, regenerada, etc). Más concretamente, se está trabajando actualmente en ensayos para adaptar a las condiciones de cultivos hortícolas en invernadero y suelo enarenado un paquete tecnológico de programación automática del riego empleando tensiómetros electrónicos, con el fin de obtener las consignas de trabajo que maximicen la eficiencia productiva del agua y los fertilizantes.

En el Área de Genómica y Biotecnología, los trabajos de investigación se centran fundamentalmente en la generación de material vegetal, especialmente en cultivo de calabacín, que pueda ser susceptible de ser incorporado en programas de mejora de nuevas variedades con características interesantes desde un punto de vista de resistencia a enfermedades, contenido en compuestos nutracéticos o resistencias a estrés climático. También se trabaja en el análisis nutricional y sensorial de nuevos cultivos alternativos a las hortícolas convencionales protegidas (nuevas variedades de judías, pitaya, maracuyá, etc)

Tampoco puede olvidarse el auge que en los últimos años está experimentando la agricultura ecológica en invernadero, con una superficie actual que ya ronda el 10% del total. En esta línea, también IFAPA está aportando conocimiento científico, con la participación en importantes proyectos europeos como el H2020 Best4Soil, para promocionar las mejores prácticas disponibles para favorecer la salud del suelo, estimulando a los agricultores a innovar en su propio manejo del suelo. Entre estas prácticas se encuentran las enmiendas orgánicas y la (bio)solarización, Y en esta línea también de la transferencia en buenas prácticas agrícolas, se trabaja en un ambicioso proyecto en el ámbito de la bioeconomía para una mejor gestión de los residuos orgánicos e inorgánicos generados en las explotaciones. Se está terminando la construcción de una planta experimental de compostaje avanzado que permitirá incorporar procesos tecnológicos innovadores.

En definitiva, el Centro IFAPA de La Mojonera intenta dar respuesta a los retos más importantes a los que se enfrenta el sector pero sin olvidar estar a la vanguardia para adelantarse a los problemas futuros, algo fundamental ante el escenario incierto de la aparición de nuevas pandemias. Además, el esfuerzo permanente por transferir todo ese conocimiento generado y formar a técnicos y agricultores tampoco se ha detenido en el estado de alarma sanitaria. Se ha retomado la actividad presencial formativa, especialmente importante en los cursos que se están impartiendo dedicados a jóvenes agricultores y ganaderos que van a incorporarse con nuevas explotaciones al sector y poder asegurar el relevo generacional de las comarcas a las que pertenecen. Los cursos corresponden a distintos sectores productivos como la ganadería intensiva, la fruticultura y la horticultura intensiva.

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