Cómics

No preguntes, por favor

  • En este volumen olvídate de conocer la respuesta a todas esas preguntas que te vienen a la cabeza. Eso sí, prepárate para reír a mandíbula batiente con su contenido

Detalle de la portada. Detalle de la portada.

Detalle de la portada.

Ay, el amor… Qué bonito resulta cuando las invisibles flechas de Cupido alcanzan por igual a ti y a tu amada (o amado, según se dé el caso). Lo jodido viene cuando esa persona por la que darías tu propia vida te ignora, insulta y quiere quitarte de su lado como el que se limpia las colillas de un cigarro.

Enrique Bonet, autor de las páginas recopiladas en este volumen, nos presenta el ejemplo perfecto de esto último. Y son la 'no pareja' formada por Manolo y Pepi.

En pocas ocasiones he presenciado tal demostración de amor por parte del muchacho, que siempre se las ingenia para demostrar su sentimiento ante la chica. La verdad es que él pone tanta imaginación al asunto, siempre con el malhumorado resultado, en el que ella le echa en cara, pese a su esfuerzo, que él no la quiere…

Tantas veces se ha visto abocado al fracaso amoroso, que el pobre Manolo termina tumbado sobre el diván de un psicólogo, al que va a llevar hasta la locura más absoluta por su total y absoluta falta de cooperación, ya que se muestra más cerrado a la hora de sincerarse que una ostra con perla incluida.

Pintadas en las paredes, frases amorosas en el cielo, un viaje en globo, convirtiéndose en su defensor frente a los zombis de la meseta… Nada, que no hay manera de que la dura Pepi beba los vientos por el sufrido Manolo.

Pero no se vayan todavía, que la cabalgata del humor aún no ha terminado. Llaman a la puerta y ¿quién es? Apolonio Martirio, vendedor a domicilio, un tipo con la suficiente poca vergüenza como para tratar de vendernos el aire que nos rodea, entre otras cosas del todo inútiles (o incluso inexistentes…) y con ello sacarse una comisión después de muchas horas de patearse la ciudad y pelarse los nudillos llamando a una y mil puertas.

Su cara dura se reblandece únicamente cuando, entre parada y parada, sentado en la barra de un bar de barrio, se encuentra con su némesis, el siempre sonriente Camelo Parker, que ya con su solo nombre podemos adivinar del pie que cojea y que, en más de una ocasión le va a sacar los colores a Apolonio.

Tanto en Manolo y Pepi como en Apolonio Martirio… podemos ver la ancha sombra de la influencia brugueriana que sobrevuela sobre ambas obras. Podemos cerrar los ojos e imaginar con total facilidad que las dos fueron publicadas en cualquiera de la multitud de formatos de la editorial del gato.

De hecho, las peripecias de Apolonio tiene un sabor muy 'a lo Vázquez'. Se nos presenta a un tipo que carece de escrúpulos a la hora de obtener la deseada venta, y hará lo que sea para conseguirla, por lo que recuerda poderosamente a las historietas protagonizadas por otro caradura (el Gran caradura) de las viñetas, El tío Vázquez.

Recopilación ésta del trabajo del granadino Enrique Bonet en la mítica revista Amaníaco, con la que Karras inaugura su interesante línea Divergente.

Con su lectura os puedo asegurar dos cosas: olvidaos de las cuestiones que os atenazan y lanzaos de cabeza al humor más desatinado. ¡Qué las risas os acompañen!

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