Hípica | Doma Clásica Claudio Castilla, de las botas de goma al reconocimiento internacional

  • El jinete jerezano, clasificado para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, brilló con 'Alcaide' en el Campeonato de Europa de doma clásica

Claudio Castilla , en la Kur final del Campeonato de Europa de Doma Clásica. Claudio  Castilla , en la Kur final del Campeonato de Europa de Doma Clásica.

Claudio Castilla , en la Kur final del Campeonato de Europa de Doma Clásica. / RFHE

El jerezano Claudio Castilla es uno de los jinetes más en forma del panorama internacional, su ránking establece que actualmente es el número 35 del mundo -es el primer español- y torneo tras torneo está entre los veinticinco mejores. En una entrevista concedida a Efe a finales de agosto durante la disputa de los Campeonatos Ecuestres de Europa en Róterdam (Países Bajos), el jinete jerezano reconoció que sus inicios fueron humildes y que su motivación es competir contra sí mismo "para ser mejor con cada oportunidad".

En la ciudad holandesa, Castilla brilló junto a su equino 'Alcaide' en el Campeonato de Europa de doma clásica. Montando a 'Alcaide', finalizó la Kur GP de los Campeonatos Ecuestres de Europa de Rotterdam entre los mejores, en el puesto décimosegundo (77.861 %), con una sólida actuación. "Me he encontrado muy a gusto conmigo mismo, no solo por mí, sino por todo lo que tengo alrededor, toda la gente que me acompaña; (...) el animal lo ha dado todo los tres días en una semana muy larga, estoy agradecido".

Castilla había terminado decimosexto en el Grand Prix Special y el jerezano había sido sexto en la prueba por equipos, entonces en compañía de Beatriz Ferrer-Salat, Juan Antonio Jiménez y Borja Carrascosa.

Este rendimiento le permitirá competir en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, sumado a su vigésimo cuarto puesto mundial en Tryon (Estados Unidos) el año pasado. Será la segunda participación olímpica para este deportista de 36 años, tras Río de Janeiro 2016, y para él "es una maravilla desde el momento en el que te dicen que estás dentro". "Siempre tengo un cosquilleo cuando vas a competir, pero en un torneo así es una sensación diferente", explicó. 

Castilla no proviene de una familia con tradición en este mundo, pero su "obsesión" por montar a caballo hizo que su madre consiguiera apuntarle con cinco años en una escuela de su ciudad natal, Jerez de la Frontera. Durante su adolescencia alternaba la arena de la pista con los campos de fútbol, pero cuando tuvo que elegir, no dudó, los caballos eran su pasión y aunque comenzó en la disciplina de salto, a los 10 años se pasó a la doma clásica. "Mis padres haciendo un esfuerzo compraron un caballo pero le hacía falta doma. El caballo desgraciadamente por un lado y afortunadamente por otro no servía para salto, así que buscamos un jinete para que lo domara un poco más y ahí me enganché yo a la doma", narra el olímpico jerezano.

La historia de Castilla está llena de perseverancia y de, como él dice, "buscar la suerte con trabajo". El primer año que intentó entrar la Real Escuela Andaluza del Arte Ecuestre no fue admitido, tuvo que esperar al curso siguiente y según Castilla  mereció la pena, pues, casualidades de la vida, allí encontró a su mujer Isabel, quien le acompaña en cada torneo. Una vez terminó en la Escuela, saltó a Madrid, donde se encontró con Jan Bemelmans, entrenador del equipo español de doma durante mucho tiempo. Después del entrenamiento al más alto nivel, ganó un campeonato nacional y comenzó su carrera internacional.

El jerezano cuenta cómo, pese a la creencia de que la hípica es un deporte para gente de alto nivel adquisitivo, pasó de comprarse sus primeras botas de goma para montar a representar a España por todo el mundo. Para él, cualquier inicio en cualquier sector puede ser complicados pero con "humildad para aprender, los pies en la tierra y apreciando los momentos que nos da la vida", se pueden obtener los resultados deseados. 

Claudio Castilla es uno de esos jinetes que pocas veces pierde la sonrisa sobre el caballo, un gesto que le conecta con el público durante sus rutinas y que, según su opinión, "también debería ser algo a valorar por parte de los jueces para la nota". La Federación Ecuestre Internacional (FEI) está inmersa en un proceso para atraer más seguidores a la hípica y para Castilla, una de las soluciones puede ser perder "rigidez" y ser más expresivos en los ejercicios. "El trabajo diario es muy estricto para todos, para los caballos, los veterinarios, los mozos... Así que cuando estás en competición me gusta transmitir un poco más de alegría, es el momento de disfrutar todo el esfuerzo", concluyó. 

Claudio Castilla, tras finalizar su concurso en Róterdam. Claudio Castilla, tras finalizar su concurso en Róterdam.

Claudio Castilla, tras finalizar su concurso en Róterdam. / RFHE

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