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Degenkolb logra su póquer

  • El alemán cumple con los pronósticos y se lleva la última etapa diseñada para los velocistas Contador sigue líder tras una jornada de transición

John Degenkolb, el gigante del Shimano, firmó cerca de la Torre de Hércules de La Coruña su póquer de victorias en la Vuelta 2014, quedándose a sólo una de las cinco que logró en la edición de 2012, en una jornada de transición en la que Alberto Contador mantuvo el jersey rojo.

El descanso le sentó de maravilla a Degenkolb, quien cumplió con los pronósticos de favorito con una fuerza hercúlea en el paseo marítimo coruñés, donde alzó los brazos por cuarta vez. Un póquer para concluir la decimoséptima etapa, que cubrió 190 kilómetros desde Ortigueira. Esta vez batió a Michael Matthews (Orica) y a Fabian Cancellara (Trek).

Se trataba de la última oportunidad para los velocistas en una edición que entra en las jornadas decisivas por tierras gallegas. El alemán se dedicó a lo suyo, a ganar, y los pesos pesados de la general salvaron el día sin percances ni contratiempos, a una media de 40 kilómetros por hora.

Contador vive tranquilo con su minuto y medio largo de ventaja sobre Alejandro Valverde y Chris Froome, pero algo más intranquilo contestando a las preguntas sobre su renuncia al Mundial de Pontevedra. Con poco que explicar sobre la jornada de trámite, el madrileño comentó su supuesta mala relación con Valverde y Joaquim Purito Rodríguez, de la que se hicieron eco algunos medios de Italia.

"Me da la risa cuando dicen que me llevo mal con Valverde y Purito. La relación es estupenda. Tal vez allí quieren desestabilizar al equipo español con vistas al Mundial", apuntó.

La etapa costera de la ronda española, que discurrió por las rías de Ferrol, Betanzos y La Coruña, empezó en Ortigueira, donde se sucedieron algunos intentos de fuga. No obstante, hasta el kilómetro 25 no hubo ninguna aventura definida. Los protagonistas de la misma fueron Favilli (Lampre), Dennis (BMC), Lluis Mas (Caja Rural), Teklehaimanot (Qhubeka) y Jungels (Trek).

Puesto que era un día idóneo para Degenkolb, el Giant Shimano se echó el pelotón a la espalda de principio a fin, y nunca mejor dicho, pues hasta el último kilómetro resistieron Jungels y Favilli, quienes estuvieron a punto de aguar la fiesta al ciclista de Gera.

Finalmente sucedió lo previsible y el sprint se lanzó junto a la Playa de Orzán, donde muchos acudieron con los pies embadurnados de arena para presenciar un espectáculo que no se vivía en La Coruña desde 1995, cuando ganó otro alemán, Marcel Wust.

El germano no dejó ningún detalle suelto para aspirar a su cuarta victoria. El entrenamiento de la jornada de descanso lo dedicó a estudiar los últimos kilómetros, con un tramo de pavés, que, en carrera, sortearon los corredores por un carril central liso.

Ganador en Córdoba, Ronda, Logroño y La Coruña, Degenkolb confía en poder festejar un nuevo triunfo mostrando todos los dedos de su mano. Ayer pedaleó como Hércules, a escasos metros de la torre del mismo nombre, el faro más antiguo del mundo aún en funcionamiento. Su luz fue la encargada de orientar al pelotón.

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