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Urgencias y dudas a sólo 100 días

A 100 días del inicio del Mundial de 2014, el deporte dominante en Brasil no es el fútbol, sino la carrera contrarreloj.

Para evitar un caos logístico durante la gran cita del fútbol que se inaugurará el 12 de junio en Sao Paulo, el gobierno del gigante sudamericano invierte más dinero y contrata a más obreros y empresas para compensar los retrasos acumulados a lo largo de los siete años de que dispuso para prepararse.

Los esfuerzos son evidentes, pero sus resultados son dudosos. Hasta ahora, sólo han sido entregados ocho de los 12 estadios que recibirán partidos del Mundial, y uno de ellos, el de Curitiba, estará listo menos de un mes antes del inicio de los partidos, según la más reciente previsión del secretario general de la FIFA, Jerome Valcke.

La prisa está entre las posibles causas de las seis muertes de obreros registradas desde que se inició la construcción o reforma de los 12 estadios mundialistas, que deberían haber sido entregados el 31 de diciembre de 2013.

Incluso sigue habiendo problemas en los estadios que se dice que ya están listos. Las obras de urbanización alrededor de la Arena Beira-Río, inaugurada en febrero por la presidenta Dilma Rousseff, todavía no se han iniciado, ya que la Municipalidad de Porto Alegre no logró atraer a interesados en la primera licitación y ahora prepara una segunda.

Además, Porto Alegre todavía no contrató a los responsables de suministrar las instalaciones temporales exigidas por la FIFA para atender a los invitados de honor y a las legiones de reporteros que se darán cita en Brasil durante el Mundial.

La demora en la entrega de los estadios genera un problema más. Las empresas de telecomunicaciones afirman que necesitan meses para asegurar el suministro de sistemas eficientes de comunicación de tercera y cuarta generación, y por ello no se descarta la posibilidad de un "apagón" de telecomunicaciones durante el Mundial.

Los temores frente a la amenaza de un caos logístico durante el Mundial también se justifican por el retraso en la modernización de los aeropuertos y las obras de movilidad urbana para mejorar el acceso de los aficionados a los estadios, que han sido anunciados como dos de los más importantes legados del Mundial.

El ministro brasileño del Deporte, Aldo Rebelo, admitió en febrero que el ferrocarril que conectará el aeropuerto al centro de la ciudad de Cuiabá -donde se está construyendo la Arena Pantanal- quedará totalmente listo después de la cita: "Los trenes ya llegaron, el puente y los viaductos ya están listos. Un tramo será entregado antes del Mundial y, el otro, poco después".

Pese a ello, Rebelo aseguró que no habrá problemas durante Brasil 2014: "He seguido las obras de los estadios, de infraestructura aeroportuaria y de movilidad urbana y creo que Brasil se acerca a la Copa asegurando que la cita corresponda a la expectativa del mundo y sea un gran éxito".

Pero, por las dudas, el gobierno también realiza pesadas inversiones en la adquisición de equipos para que la policía pueda enfrentar posibles protestas populares por parte de los que critican los millonarios gastos en la construcción de estadios, unos 3.600 millones de dólares.

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