José Guerrero Roldán 'Yuyu'. Locutor de radio

"Políticos y economistas se están riendo de nosotros"

  • Este chirigotero futbolero que saltó a la radio disfruta actualmente de la gloria con el programa 'La cámara de los balones'.

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José Guerrero Roldán nació en el barrio de La Laguna de Cádiz en 1967, y estudió Magisterio, rama de Música, claro. Pero ejercer siempre lo ha hecho haciendo reír, desde que hizo su primera chirigota Los ordeñadores personales en 1986. La última fue en 2011, Los emires por donde se mire. Aunque mantiene activa su Antología. Desde 1990 colaboró con Canal Sur Radio, donde su programa El pelotazo de humor deportivo le aupó al éxito. La Cadena Ser le fichó en 2011. Actualmente disfruta de la gloria con La cámara de los balones.

-Permítame que le muestre mi envidia por el ambiente que se vive en su programa.

-Sí que nos lo pasamos bien. El ambiente de trabajo es excelente y eso se nota en antena. Pero como todo trabajo, es eso: trabajo. Pero es una suerte tener un trabajo así, desde luego.

-Y eso que el tópico dice que el payaso lleva siempre una gran pena por dentro.

-Dedicarse al humor es duro, muy duro. Tengas el estado que tengas te tienes que sobreponer y, encima, hacer reír. Aquí no puedes tener la cara larga nunca. Y eso quema por dentro muchas veces. Agota, porque no puedes expresar lo que sientes.

-Entre el sieso y el grasioso ¿en qué punto se sitúa usted?

-Diríamos que soy un grasieso. Distingo bastante bien entre mi profesión y mi afición carnavalesca y mi vida personal. Nunca me ha gustado ir de gracioso. Odio a los que van de graciosos sin serlo. Incluso si lo son. Incluso no me gusta que me denominen "humorista".

-Entonces, ¿cuánta gente se ha decepcionado con usted porque no iba por la vida contando chistes?

-La gente no sabe medir. Una chica incluso colgó una vez en internet que yo era un malage, porque se había cruzado conmigo en el hospital y yo llevaba cara de malos amigos. Evidentemente le contesté que si no se había parado a pensar que aquel no era el mejor sitio para ir con buena cara y si sabía por qué estaba yo allí. Con eso lo digo todo. El personal suele confundir la profesión con la expresión.

-El gaditano o el andaluz no tienen por qué ser graciosos, evidentemente, pero ¿hay un genio especial por aquí?

-Sí que lo hay. Andalucía, y Cádiz en especial, es una máquina de ingenio. Hay algo que da la tierra y la filosofía de vida. Sin lugar a dudas.

-Pero parece como si muchos sintieran la necesidad de ejercer así de andaluces.

-El que realmente tiene un don o es un genio no tiene necesidad de ejercer de nada. Solamente de expresar lo que tiene dentro. Los demás siempre tendrán esa pena.

-Ahora ha saltado a la radio nacional con Gemma Nierga ¿Siente usted que ahora se entiende ese humor andaluz? Lo digo por anteriores experiencias como en El larguero, que no sé si resultaron como usted quería.

-Cada programa tiene su esencia. El larguero es un programa sometido a muchos cambios, por la agenda deportiva. Es más difícil tener minutos. No se trata de que el humor se entienda o no. De todas formas, es cierto que a nivel nacional cuesta más, pero no porque cueste más entendernos. Simplemente porque cuesta más que te presten atención. Pero estoy contento y agradecido a todos con los que colaboro.

-¿Siente usted que se ríen más con sus guiones en Andalucía?

-En Andalucía ya me conocen y saben de qué voy. Por tanto, es normal que se rían más.

-¿Y cómo se queda cuando alguien no se ríe, es decir,  no le entiende?

-Cuando alguien no se ríe, lo que hay que hacer es que haya otro chiste inmediatamente detrás para ver si ese funciona. Técnica de la ametralladora. Chistes de repetición. No hay que basarlo todo en un solo chiste.

-¿Se atrevería a hacer un programa igual pero con temática extradeportiva, es decir, económica o política?

-No. Me dan un profundo asco esas dos parcelas de la vida en este país. Políticos y economistas se están riendo de nosotros. Y paso de hacerlos parecer importantes o graciosos.

-¿Le gustaría satirizar a algún personaje político o económico... o del obispado?

-En general, me gusta satirizar a todo el que se merezca que le pongan la cara colorada. Todo aquel que sea merecedor de que sienta el ridículo en sus carnes. Hay tantos…

-¿Cuál de ellos se merece una crítica dura y decisivamene ridiculizante?

-En la España de hoy hay miles de sinvergüenzas que se merecen eso. No habría folios para escribir todo lo que se merecen. Ojalá todo el que nos está haciendo daño lo pague en su justa medida. Ya está bien.

-Seguro que algún personaje real que ustedes imitan se ha molestado de verdad.

-Pues no me consta, pero imagino que alguno puede que sí. A mí no me lo han dicho, desde luego. Pero claro, a nadie le gusta que se puedan reír a su costa. Aunque solemos ir sin maldad y guardamos respeto cuando es necesario. A Del Nido, por ejemplo, ya lo tenemos aparcado.

-¿Y no tendrá alguno de ellos motivo para molestarse?

-Pues no lo sé. Creo que no, porque ya le digo que solemos respetar y nuestro humor es bastante blanco. Pero eso se lo tendría que preguntar usted a los interesados.

-A quien tengo que preguntarle es a usted si ha abandonado para siempre el Carnaval.

-Tal y como lo tenía concebido, podría decirse que sí. Pero nunca he dicho que mi retirada fuese definitiva. Aunque tal y como están las cosas, en el trabajo y en el Falla… la cosa va para largo.

-Sabe usted que este año algunas figuras del Carnaval han decidido no presentarse al concurso en Cádiz. ¿Ha marcado usted una tendencia?

-Qué va. Sólo que la gente es lo bastante inteligente para saber lo que tiene que hacer. A mí me parece de maravilla que el que no quiera ir al Falla no vaya. ¿Por qué no hacer una agrupación sin que un jurado tenga que decir si es buena o mala? Que lo diga el público, si acaso.

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