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Francisco Moscoso García. Catedrático de Estudios Árabes e Islámicos en la Universidad Autónoma de Madrid

"Todavía hay que derribar muchos prejuicios nacidos de la incultura"

Francisco Moscoso posa con los manuales y el diccionario de árabe marroquí.

Francisco Moscoso posa con los manuales y el diccionario de árabe marroquí. / Manuel Aranda (Jerez)

-Es catedrático de Estudios Árabes e Islámicos en la Universidad Autónoma de Madrid, su especialidad es el árabe marroquí. ¿Por qué es importante una cátedra así?

Sí, en mayo de este año conseguí ser catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid tras aprobar con éxito la oposición a este cuerpo de funcionarios del Estado. Llevo en esta institución desde 2010, cuando aprobé la oposición a profesor titular de universidad. Mi línea de investigación y el perfil de la plaza de catedrático a la que me presenté es el árabe marroquí, la variedad árabe materna de casi un 60% de la población marroquí; el 40% restante tiene como lengua alguna de las tres variedades de bereber que se habla en el país (tarifit, tamazight o tachelhit). En cuanto al perfil de la cátedra, habría que destacar que es la segunda en árabe marroquí de la Historia de la universidad española. Los estudios de árabe en la universidad son en árabe clásico, la variedad culta; es la oficial en los países árabes y la que se emplea en la Educación, la Administración, la Cultura y las Relaciones Internacionales. No obstante, en nuestra universidad ofrecemos una asignatura de árabe marroquí en el plan de estudios del Grado, ya que esta variedad árabe es la lengua que se habla en Marruecos y la que hablan los originarios de este país, residentes o nacionalizados, que viven en España, casi un millón. Y es, además, la lengua del 42% de la población española de la ciudad de Ceuta. Es, por consiguiente, una lengua que forma parte de la realidad plurilingüe de España.

-¿Dónde estudió usted árabe?

-Me inicié en el estudio del árabe en Argelia, país en el que residí durante dos años, en la ciudad de Ghardaïa; aquí, además de trabajar, me dediqué al estudio de la variedad árabe argelina. Luego, a mi vuelta a España, estudié la Licenciatura en Filología Árabe en la Universidad de Cádiz, en donde luego me doctoré con una tesis sobre el dialecto árabe de la ciudad de Chauen. 

-Su producción científica durante 25 años le ha permitido elaborar material didáctico pionero en España para la enseñanza de estas variedades.

-Me gustaría destacar la elaboración, junto a dos colegas, Nadi Nouaouri y Óscar Rodríguez, de un manual de árabe marroquí, b chuiya b chuiya (que significa, “poquito a poco”), en el nivel A1. Se han escrito manuales para aprender árabe marroquí, pero este es el primero que sigue las recomendaciones del Marco Común Europeo de Referencia para la Enseñanza de las Lenguas, llevado a cabo por el Consejo de Europa, es decir, el mismo sistema que se sigue en nuestras escuelas de idiomas. También he escrito otros libros con material para el aprendizaje del árabe marroquí: un diccionario editado por la editorial Trea, un curso de árabe marroquí por la Universidad de Cádiz, una gramática de árabe marroquí publicada por la Universidad de Castilla-La Mancha, una colección de cuentos para el aprendizaje del árabe marroquí y un manual de dialectología árabe publicados por la Universidad Autónoma de Madrid. Pero nuestra labor en la Universidad, además de ser docentes y elaborar material didáctico, es la de investigar. En este sentido, me he dedicado durante todos estos años al estudio de las variedades árabes que se hablan en Marruecos y, en menor medida, en Argelia. Esto se ha traducido en más de sesenta artículos científicos, quince capítulos de libro, catorce libros, la edición de varias actas de congresos y la impartición de comunicaciones en congresos y conferencias en distintas instituciones de España y del Mundo.

"En España hay en torno al millón de personas que tienen como lengua materna el árabe marroquí”

-¿Por qué es importante para España y para Marruecos esta publicación? 

-La enseñanza del árabe marroquí en las universidades donde se oferta el grado en árabe es importante porque en nuestro país hay casi un millón de personas que hablan esta lengua. Son inmigrantes e hijos o nietos de inmigrantes nacidos en nuestro país. Muchos de ellos tienen la nacionalidad española. Por otro lado, es la lengua del 42% de los españoles de la ciudad autónoma de Ceuta. En este sentido, me gustaría destacar que es una lengua de un territorio español, el de Ceuta, que forma parte de su Historia, y que no tiene ningún tipo de reconocimiento en el estatuto de la ciudad autónoma. Es, por consiguiente, una lengua minorizada, no minoritaria, sino carente de reconocimiento y de valor. España es un país con varias lenguas históricas, algunas de ellas cooficiales: español, catalán, gallego, eusquera, asturleonés, aragonés, aranés, fala, portugués, bereber en Melilla y árabe marroquí o ceutí en Ceuta. A estas lenguas se suman las que han llegado con los inmigrantes, algunas muy habladas como el árabe marroquí o el árabe argelino, también el rumano, el polaco o el ucraniano. Vivimos en un país plurilingüe, lo cual supone una gran riqueza cultural y humana para España. Y, por otro lado, somos vecinos de Marruecos, nos separan tan solo doce kilómetros en el Estrecho de Gibraltar. Este es un país en el que España tiene bastantes intereses económicos y al que muchos españoles viajan por turismo.

-¿Qué desconoce el público en general del árabe?

-Quizás lo más destacado es el desconocimiento de qué es el árabe. Los pueblos árabes no hablan la misma variedad del árabe. En primer lugar, hay que decir que el árabe que es oficial en los países árabes es el llamado árabe clásico, culto, estándar o literal, como se quiera llamar. Es el árabe en el que fue escrito el Corán y que se codificó para que sirviera como instrumento a la Administración de los pueblos árabes cuando se fueron expandiendo desde la Península Arábiga. Esta variedad no es la lengua materna de ningún árabe. La estudian en la Escuela y es la que se emplea en la Administración, la Cultura o las Relaciones Internacionales. Sin embargo, la gente habla en cada país variedades árabes diferentes que son su verdadera lengua materna, como es el caso de Marruecos. Estas variedades han ido evolucionando a lo largo de la Historia como consecuencia del contacto de las variedades árabes que hablaban los conquistadores que fueron mezclándose entre sí y con la población autóctona. En el caso del árabe marroquí, esta lengua tiene un componente importante árabe, pero ha recibido influencia del bereber, que era la lengua autóctona más importante que se hablaba en el norte de África cuando llegaron los árabes. Y luego, también del francés y el español durante la época del Protectorado. Lo triste de todo esto es que el árabe marroquí, como el resto de las variedades árabes maternas, no tienen ningún reconocimiento oficial, su escritura no está normalizada. Muchos la escriben, pero a su manera, con grafía árabe o con letras latinas. Y hay producción literaria en esta lengua, oral y escrita: zéjeles, coplas populares, cuentos, adivinanzas, proverbios e incluso hay quien se atreve a escribir novelas. Todas las lenguas, aunque sean solo orales, tienen la capacidad de crear y expresarse como las lenguas dominantes con la escritura. Me gustaría comentar dos cuestiones. La primera es que el maltés es una variedad árabe materna que es lengua oficial en Malta. Es la única variedad árabe materna cuya escritura se ha normalizado y es lengua oficial de la Unión Europea. Y la segunda que el castellano y el español recibieron muchos préstamos del árabe andalusí, la variedad árabe materna que se hablaba en al-Andalus, de los que nuestro diccionario todavía conserva casi dos mil voces que se siguen empleando. Esto nos debería de hacer reflexionar sobre la aportación tan importante de los pueblos árabes a la construcción europea y derribaría muchos prejuicios que nacen de la incultura.

-¿Cuál es el perfil de su alumnado? ¿Qué busca en esta especialidad?

-Mis alumnos son en su mayoría españoles, y entre ellos hay originarios de Marruecos nacidos en nuestro país, que se interesan por la lengua y la cultura árabes. Les atrae el Mundo Árabe porque han visitado algún país árabe, porque han leído sobre la cultura árabe, porque son hijos de originarios de Marruecos y quieren conocer mejor su lengua y cultura, o porque han crecido y estudiado en la escuela con originarios de Marruecos. La gran mayoría, cuando terminan el grado, se matriculan en un máster que les siga formando en el conocimiento del Mundo Árabe. Unos optan por hacer un máster sobre Política y Sociedad del Mundo Árabe, otros sobre Traducción e Interpretación, los hay que se orientan hacia la Mediación Intercultural o los que se forman en la Enseñanza del Español para Extranjeros con la intención de trabajar en los países árabes como profesores de español, por ejemplo, en los institutos Cervantes.

-Entiendo que conocerá bien estos países. ¿Cuál es su experiencia en ellos?

-Conozco muy bien Argelia y Marruecos, países en los que he vivido varios años y a los que vuelvo, desde hace años, varias veces al año, sobre todo a Marruecos. Tengo bastantes amigos allí y me siento como en mi casa. Argelia fue el primer país árabe que conocí y al que le tengo mucho cariño, pero también a Marruecos. Los pueblos de ambos países son muy parecidos, incluso sus variedades árabes maternas son muy semejantes, entre ellos se entienden bien cuando hablan. También he estado en el Líbano y Siria, pero allí solo fui a hacer un curso de árabe clásico, no conozco tanto sus realidades como Argelia y Marruecos.

-¿Qué hay que desmitificar del mundo árabe?

-Creo que lo que hay es que quitarse el miedo a lo desconocido y aprender de otras culturas. Durante muchos siglos, desde la famosa Conquista, la Historia española ha sido nutrida por el odio al “moro”, al árabe que vivía en al-Andalus, y luego al árabe que vivía al otro lado del Estrecho. El odio nace del miedo y este puede llevarnos al rechazo del otro. Nuestras sociedades, como decía Juan Goytisolo, deben de ser bastardas o caminarán hacia la decadencia. Tenemos una gran oportunidad en nuestras sociedades plurilingües para enriquecernos de muchas culturas, entre ellas la árabe, de la que también nos hemos enriquecido a lo largo de toda la Historia de España en todos los sentidos: ciencia, lengua, construcción, agricultura, literatura, etc. Y, por supuesto, hay que desmitificar al islam y verlo como una religión de este Mundo, no como un instrumento de terror. El islam como el cristianismo, el judaísmo y todas las religiones han sido reveladas por el mismo Dios y dicen que Dios es Misericordia, Solidaridad, Amor, Perdón, Comprensión, etc.

-¿Qué otros proyectos tiene a la vista?

-Otra de las facetas que he desarrollado en mis investigaciones es el estudio de la literatura oral. En este sentido, seguiré recogiendo textos en Marruecos y Argelia en un futuro: cuentos populares, refranes, adivinanzas, coplas. Y también traduciendo zéjeles al español. El zéjel es la poesía en la variedad árabe materna, en árabe marroquí o árabe argelino. Hay muchos poetas en Marruecos que cultivan este género, como Mourad Kadiri y Ahmed Lemsyeh, a los que hemos invitado en varias ocasiones a Madrid, Toledo, también a Jerez, para recitar sus poemas.

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