Marcelino Cortés

"No nos da pudor, este lujo genera mucha riqueza"

  • En torno a los 50 decidió que su vida tenía que dar un giro y optó por ser ferroviario. Ahora es el jefe de Expedición del Tren Al Andalus, que empieza a rodar el próximo domingo.

Marcelino Cortés tiene 55 años, y aunque  nació en Barcelona es madrileño de adopción. En realidad, no iba para ferroviario, puesto que durante 24 años fue gestor de comercio exterior en una galería de arte. Pero en torno a los 50 decidió que su vida tenía que dar un giro y optó a una plaza de factor de circulación en Ferrocarriles Españoles de Vía Estrecha (FEVE), que ganó. Fue una trayectoria corta porque enseguida le llamaron de la oficina de Trenes Turísticos. Tras estar al cargo de las reservas fue jefe de expedición en los trenes FEVE del norte. Y ahora, en el Tren Al Andalus, que empieza a rodar el próximo domingo.

-Es muy caro este tren ¿no?

-Sí es caro, evidentemente. Estamos hablando de un producto cinco estrellas, y eso ya implica un coste considerable. La ventaja que puede tener es que, a pesar del momento de crisis, quienes acceden a este producto no están afectados realmente, con lo que puede seguir habiendo afluencia de este tipo de público.

-O sea, que no les faltarán clientes.

-Estoy seguro de que podemos tener una ocupación más que aceptable, lo que redundará en que los que estamos implicados en el proyecto tendremos trabajo para un tiempo.

-¿Entonces no temen al riesgo de lanzar un producto tan lujoso en estos momentos?

-Hombre, sería arriesgado si se hiciera sin experiencia, pero en el caso de FEVE, tenemos a la espalda todos esos años de funcionamiento: desde el año 83 tenemos tres trenes turísticos funcionando, y tenemos ya asimilada esa filosofía de trabajo, de entender el viaje turístico en tren. Eso nos mantiene en la confianza de que aplicando esa misma filosofía en este nuevo tren, obtendremos los mismos resultados. El riesgo quizá esté en otros aspectos, como que tenemos que coordinarnos con otras dos empresas que son Adif y Renfe. Y ahí no tenemos tanta experiencia.

-Bien, no les da miedo, ¿pero tampoco les da pudor?

-No, en absoluto. El funcionamiento de este tren genera mucho trabajo alrededor, la promoción de los lugares por los que pasa, la cantidad de gente implicada en los trabajos, empresas de limpieza, los operarios que mantienen el tren, los camareros, los ferroviarios...

-No parece significativo, de todas formas.

-Tenga en cuenta que a lo largo de la línea, este tren genera estaciones que tienen que estar abiertas, personal de seguridad, empresas de transporte anexos, se da trabajo a restaurantes. Contribuye a generar riqueza, y además se promocionan las regiones por las que pasa... Hay implicadas cientos, o probablemente miles, de personas. Podríamos decir que no es mucho, pero todo contribuye.

-Para eso tiene que haber ricos que se monten.

-Los hay. Ya ha dicho nuestro director que el sector del lujo no está en crisis (el tren tiene reservado ya el mitad del pasaje para esta temporada), y además, si hay gente que puede permitirse un viaje como éste, porque le afecta sólo relativamente la crisis, al final serán ellos los que mantengan este tinglado.

-¿Y este tren no llevará muchos pasajeros insoportables?

-No, hombre. Vale que cada persona es un mundo. Encuentras personalidades de todo tipo, igual que los encuentras en todos los trabajos. Se trata de comprender a la gente, y saber que si un pasajero es más exigente, se le procura atender al máximo. Lo que hay que tener claro es que si no fuera por ellos, poco podríamos hacer.

-¿Pero los ricos no tienen más caprichos?

-No, en general, el trato con los viajeros es magnífico. Al final de los viajes, el libro en el que recogemos sus impresiones está lleno de expresiones de afecto, de agradecimiento. Pero además hay que tener en cuenta sobre todo que el cliente que viene a este tren paga un alto precio, y tiene derecho a ser exigente.

-¿Su trabajo es comparable al del capitán de un barco?

-Sí, podría ser. Alguien que está al cargo de una tripulación y que tiene que velar por que todo vaya coordinado, organizado y, por supuesto, velar por que la atención al viajero, que es nuestra principal razón de ser, se encuentre satisfecho en todo momento... Sí tiene un gran parecido al papel del capitán de un barco.

-¿Qué le preocupa más al capitán de este barco que está a punto de zarpar?

-Pues, aunque hemos hecho muchísimas pruebas, que pueda surgir todavía algún fallo, pero cuanto más tiempo pase se van disipando las dudas y las incertidumbres. Lo que pueda surgir será el típico inconveniente de algún viaje.

-¿Y de qué está más seguro?

-Con la experiencia que tenemos, estamos seguros de que cualquier problema vamos a ser capaces de solucionarlo. En estos días hemos estado probando cosas, al principio lógicamente con algo de nerviosismo, porque es una cosa que se pone en marcha después de haber estado parada mucho tiempo. Pero luego, no me importa decir que tenemos una gran satisfacción al ver que funciona.

-Le toca a usted la responsabilidad de poner esto en marcha.

-Sí, bueno, la ponemos en marcha muchísima gente, desde la dirección de Trenes Turísticos y FEVE hasta los técnicos, que han estado trabajando noche y día. Con el tren en viaje de pruebas, había que ver esto, estaba lleno de ebanistas, mecánicos... Era como una fábrica ambulante. Hemos ido resolviendo los inconvenientes, y ahora esto tiene aspecto de ir tirando durante un tiempo.

-No sé a usted, pero a mí me gusta la palabra ferroviario

-¿A mí? Me encanta. El ferrocarril tiene un atractivo enorme, y una magia tremenda. Todo el que esté en este mundo le contestará lo mismo. Realmente estoy orgulloso de que hayan confiado en mí para llevar adelante este proyecto.

-A mí este tren me parece como vivir en otro mundo, aislado del exterior.

-Sin duda, es como una ciudad ambulante. Vives en el tren y realmente te aparta de la vida real. Y si trabajas en él, donde puedes pasar hasta dos semanas dentro, cuando bajas del tren, realmente notas el contraste. Es impactante. Cuando llegas a tu casa parece un castillo.

-Al pasajero le encanta esa sensación

-A nosotros menos, pero le aseguro que cuando te vas de vacaciones, al poco tiempo terminas añorándolo.

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