Penélope Moreno | Presidenta de la Asociación Dislexia Granada "La universidad es lo mejor que le puede pasar a un disléxico"

En la imagen, Penélope Moreno. En la imagen, Penélope Moreno.

En la imagen, Penélope Moreno. / Álex Cámara

En su asociación, que forma parte de la Federación Andaluza de Dislexia y de la plataforma estatal, se atiende cada semana a una media de cinco o seis familias. El colectivo surgió de la inquietud de un puñado de padres y madres hace apenas cuatro años. "Empezó a crecer y ya somos 125 familias". Uno de los objetivos que tienen es que se adelante el diagnóstico de esta dificultad en el aprendizaje. Recientemente la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Granada acogió la segunda edición de las jornadas Visibilizar la dislexia.

-¿Cómo detecta una familia que su hijo es dislexico?

-Si tiene un retraso en el lenguaje entre los 3 y 5 años tiene bastantes posibilidades de tener dislexia. En Primaria tiene una dificultad con la lectura. En el colegio cuesta desenmascararlo, porque aprenden de memoria lo que tienen que leer.

-¿Cómo se lo toman los padres?

-Unos no saben si se lo tienen que decir al niño, otros preguntan si se puede curar, otros piden ayuda para solucionarlo, para que puedan seguir el ritmo de la clase... Les damos herramientas para que puedan solucionar esas dificultades.

-¿Y a un niño? ¿Cómo se le dice que tiene dislexia?

-Se les quita un peso de encima cuando se les explica que con entrenamiento pueden tener el mismo éxito que sus compañeros. Otros, en la etapa adolescente, no quieren escuchar esa palabra. Lo ideal es decírselo.

-¿Cómo se vive en la etapa adulta?

-Siguen con lectura más lenta. Los adultos que no han sido tratados no quieren leer. Por supuesto, nunca leen en voz alta. Suelen tener la autoestima bastante baja y la mayoría han tenido fracaso escolar. Los que no han tenido fracaso escolar apenas han tenido infancia, porque han estado todo el tiempo con logopedas... De todas formas, ahora con la tecnología hay programas estupendos. Tenemos esa suerte.

-Esta pregunta suele conllevar polémica... ¿La dislexia se cura?

-No es una enfermedad y por lo tanto no se cura. Naces y mueres disléxico. Cuando te ejercitas empiezas a tener más fluidez y comprensión, pero nunca llegas a leer como una persona que no tiene dislexia.

-Se estima que está detrás del 60% del fracaso escolar...

-Se estima que llega al 65%. Tenemos varios proyectos para trabajar en escuelas de adultos. Creemos que hay bastantes niños que no han sido atendidos y a los que han echado del sistema. Son niños inteligentes, porque la dislexia no afecta a la inteligencia. Echamos fuera a gente que puede ser, no sé, cualquier cosa.

-La etapa universitaria, ¿es más complicada para un disléxico?

-Es lo mejor que le puede pasar a una persona con dislexia. Están hiperentrenados y la universidad tiene, en los casos que conozco, unas adaptaciones estupendas. Llegan muy pocos, aunque no hay estudios sobre esto, pero tienen una capacidad de trabajo que triplica al resto y son brillantes.

-¿La mayor dificultad es la falta de información?

-Todavía hay quien cree que es confundir la derecha con la izquierda. Lo que intentamos es visibilizarlo. Son personas inteligentes, que sólo tienen problemas con la lectoescritura. Si están acompañadas de ordenador o tablet pueden seguir el mismo ritmo que los demás. Algunos incluso no se la creen. Ven a niños que son hábiles, que tienen días buenos, no se creen que tengan dislexia. Casi el mayor problema que tenemos.

-En las jornadas Visibilizar la dislexia se indicó que 800.000 escolares tienen esta dificultad...

-Se estima que entre un 7% y un 10% de la población es disléxica, pero la mayoría no lo sabe. Por eso intentamos visibilizarlo, para que les atiendan en el aula, y no fuera. Se trata de buscarles adaptaciones como a quien necesita gafas para que puedan seguir el ritmo de la clase.

-¿Se tiene en cuenta a este alumnado cuando se ponen en marcha proyectos como el bilingüismo?

-Algunos colegios han pedido que los exámenes sean en español, en otros no se hace así. Es complicado. En Francés hay una normativa más clara, en Inglés, no. Pueden aprender, lo que necesitarían es una adaptación, porque son alumnos que pueden ser muy brillantes.

-¿A qué edad llega el diagnóstico?

-La media está entre los 11 y 12 años. A la asociación llegan las familias a veces un poco destrozadas. Como no hay una prueba específica, creo que hay muchos orientadores que no saben interpretarlo y pasa un año, otro año... Llegan con fracaso escolar, autoestima muy baja... La segunda parte son las adaptaciones. Cada profesor pone las que cree que necesita y nos encontramos con que algunos dicen que el niño no las necesita. O cuando los alumnos van bien, se las quitan. Es una lucha.

-Cada vez hay más personajes públicos que cuentan que son disléxicos...

-Como no está afectada la inteligencia, brillan muchísimos. Otros lo han pasado mal. Steven Spielberg cuenta que en el colegio lo pasó muy mal. Si no te gusta el fútbol y en el colegio te va fatal, nadie se junta contigo. Él incluso ha contado que sufrió bullying.

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