Horizonte electoral Las maquinarias de PP y PSOE comienzan ya a carburar

Triple test para Rajoy y Zapatero

  • El líder del PP se la juega en las elecciones gallegas del 1-M y, sobre todo, en los comicios al Parlamento europeo · El jefe del Ejecutivo comprobará ese mes si la crisis le ha pasado factura

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Resulta casi imposible que haya un año en el que no se celebre algún tipo de elecciones, lo que supone que la actividad política sufre una cierta paralización por un lado y una polarización por otra, dado que los líderes del Gobierno y la oposición se concentran en ganar los comicios que correspondan. Pues bien, este año hay elecciones por partida triple y hasta el mes de junio, cuando se hayan elegido a los eurodiputados, la lucha electoral lo va a condicionar todo.

Cada una de las elecciones previstas, las gallegas, vascas y europeas, como cada día, tienen su afán, pero en este caso, este año, además de los candidatos, en dos de ellas sobre todo, se examina también el líder del Partido Popular, Mariano Rajoy y su política de oposición, "centrada y sensata". Y por supuesto, Zapatero.

En las elecciones gallegas previstas para el mes de marzo el candidato es uno de los valedores de Rajoy, Alberto Núñez Feijóo, amigo personal y que requiere de la mayoría absoluta, que perdió en las elecciones anteriores el PP, para acceder al gobierno, pues si no la reedición del bipartito BNG-PSOE está prácticamente acordada. Primera prueba para Rajoy tras el congreso de Valencia. Entre ganar y perder en Galicia no sólo se juega el poder. El líder de la oposición se puede dejar muchos pelos en esa gatera. Pero aún tendría otra oportunidad.

En las elecciones vascas puede producirse el sorpasso y los socialistas convertirse, si no en la fuerza política más votada, llegar al empate en cuanto al número de escaños con los nacionalistas del PNV, que junto a sus socios del tripartito más Aralar pueden no llegar a los 37 escaños que dan la mayoría absoluta, cifra que sí alcanzarían la suma de los representantes del PSE y del PP, según algunas encuestas. ¿Se atreverían los socialistas a echar del poder a los nacionalistas con un pacto entre partidos constitucionalistas?. Es difícil. El acuerdo entre PSE y PNV tendría como consecuencia la estabilidad parlamentaria del Gobierno socialista en el Congreso. El escenario vasco está muy abierto, y hay muchas variables que entran en juego. Si los socialistas se atrevieran a dar el paso asistiríamos a un experimento político inédito. Pero ya se sabe que los experimentos es mejor hacerlos con gaseosa.

En las elecciones autonómicas la situación de crisis económica puede desempeñar un papel menor que en las europeas, las únicas de carácter nacional y además de distrito único. Ahí si que se la juega Rajoy obligado a ganar, aunque sea por la mínima en su duelo con Zapatero aunque haya candidatos interpuestos. En 2004 los socialistas ganaron por un escaño, pero si el 7-J no se da la vuelta a los resultados, la presión interna sobre Rajoy le podría llevar a la dimisión, si es incapaz de ganar con un país sumido en su peor crisis económica.

Aunque Zapatero también se la juega porque las urnas darán la idea del precio que esta pagando por la crisis.

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