Festival de Jerez

Cuando la sangre tira

Jerez puede presumir de tener sucesores en el toque y en el cante, de contar con jóvenes que se preocupan por seguir una línea tradicional a la vez que aportan su puntito contemporáneo y actual, acordes con los tiempos que corren. Así lo pusieron de manifiesto ayer en Villavicencio la guitarra de Manuel Valencia y el quejío de Kina Méndez.

Descendiente directo de los 'Terremoto', Manuel es un tocaor que lleva el arte en la sangre. Por sus venas circula el talento y esa frialdad de la que pocos pueden presumir. Tiene tal grado de suficiencia y confianza en todo lo que hace que en ningún momento de su actuación flaqueó, no dio muestras de debilidad a pesar de la responsabilidad que supone tocar en Jerez y en el Festival.

Unas rondeñas de cosecha propia sirvieron para introducir su puesta de largo. Sobrio en las tonalidades, y poderoso en la técnica con ambas manos, el jerezano sorprendió con un picado excelente pues cada una de las escalas que interpretó las ejecutó con limpieza y tesón.

Su contacto con Gerardo Núñez, su gran valedor y que no quiso perderse la cita, le ha hecho crecer como guitarrista y su niveles de progresión, al menos desde hace un par de años hasta ahora, ha sido altísimo. Este aspecto lo concretó en la soleá con la que continuó, un palo que transportó de tonalidad y al que le otorgó un toque muy coetáneo. Este tipo de acciones son muy habituales en los profesionales de hoy día y aunque tiene su dificultad, quizás ese cambio de tonos (al menos en mi opinión) hace que la soleá pierda su esencia.

Pero si algo tiene Manuel Valencia es su capacidad para mutar. Lo mismo saca jugo a un tema con aires vanguardistas, que interpreta, como ocurrió ayer, una seguiriyas de toda la vida, de esas de las que hoy ya no se oyen. Casi sin poder hablar, el joven la dedicó a "mi tío Fernando Terremoto", y confesó que formará parte "de un disco que estoy grabando con Gerardo y en el que queremos recuperar el toque antiguo de Jerez", apuntó.

Las clásicas falsetas de Manuel Morao se desplegaron por toda la sala. El mítico arpegio doble, el índice a pleno rendimiento y como no, ese rasgueo inconfundible que hace vibrar a los bordones, revolotearon por Villavicencio hasta conseguir un toque sentido y añejo.

El colofón fue por bulerías. Cejilla al dos, las manos del tocaor se movieron como quisieron por el mástil, siempre sonando a Jerez. La pena fue la percusión, que en determinados momentos tapó el sonido limpio de la guitarra. No es el palacio para muchos arreglos, palmas y poco más.

Tras la guitarra llegó el cante. Kina Méndez es osada en todo lo que hace. Es extravagante y posee una personalidad enorme fuera y dentro del escenario. Para bien o para mal es genuina. Condiciones tiene, pero lleva sobre su espalda una carga innecesaria, el de asemejarse a La Paquera. El día que se libere de todo ese estigma, como ocurrió en su día a Jesús Méndez, y sea Kina Méndez, ella misma, será una artista de categoría. Ayer demostró que tiene madera de cantaora, se dejó la piel y sólo le sobraron esos intentos de alargar el cante como La Paquera. En el resto estuvo impecable.

Original como ella sola, abrió su actuación haciendo el Romance de Juan Osuna (dedicándoselo a su madre) con aires muy caracoleros y acompañada por un piano. Seguidamente, ejecutó cantiñas del Pinini arropada por la sabia guitarra de Manuel 'El Yunke', un tocaor que sabe tratar bien al cantaor, se limita a acompañar, como debe ser.

En las bulerías por soleá demostró su fortaleza y por fandangos arrancó algún que otro olé, principalmente en el último, de Manuel Torre, que culminó con un poderío arrebatador.

Kina Méndez es una cantaora predominantemente festera y lo ratificó en los dos últimos palos, tangos y bulerías. El primero lo domina como nadie, sabe darle sus tiempos al cante, posee gran variedad de letras y remata lo que hace con un bailecito repleto de recursos. En las bulerías, idem de lo mismo. En ellas alargó demasiado el cante en determinados momentos, pero aún así hizo enloquecer al público que despidió a la artista con una abrumadora ovación. El último coletazo a su actuación, como no podía ser de otra manera, fue con una pataíta por fiestas de José Peña, uno de sus palmeros.

Manuel Valencia Guitarra: Manuel Valencia. Percusión: Ángel Sánchez 'Cepillo'. Palmas: Carlos Grilo y Luis Cantarote. Lugar: Palacio de Villavicencio. Aforo: Tres cuartos de entrada.

Kina Méndez Cante: Kina Méndez. Guitarra: Manuel 'El Yunke'. Lugar: Palacio de Villavicencio. Aforo: Tres cuartos de entrada.

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