Jerez

El cervantista jerezano Ramón León Maínez

  • El bachiller cervántico olvidado por la ciudad que le vio nacer

Durante el pasado año 2016 España conmemoró el 400 aniversario de la muerte del insigne escritor Miguel de Cervantes, y Jerez se unió a la celebración con una serie de eventos. Entre los más destacados, la inauguración de los bustos del escritor español y el del inglés Shakespeare, que también celebraba aniversario ese mismo año.

Por otra parte, las asociaciones culturales locales, como los Amigos del Archivo y la Real Academia de San Dionisio organizaron sendas conferencias en las cuales se recordó a Cervantes, pero también a uno de los grandes cervantistas que ha dado el país: al jerezano Ramón León Maínez.

Los primeros, a sus Jornadas de Cervantes y Jerez, invitaron a la profesora de la UCA, Yolanda Vallejo, para impartir su conferencia: Cervantismo jerezano: Ramón León Maínez.

A su vez, la Academia inauguró sus actividades con el discurso del catedrático emérito de la Universidad de Cádiz, José Antonio Hernández, que tituló Ramón León Maínez, un decisivo cervantista jerezano.

Hernández definió a Maínez como un romántico moderado, a la vez que subrayaba la importancia de éste desde el punto de vista filológico en su época, siendo el autor de la mejor biografía de Cervantes de todos los tiempos.

Hay que lamentar, en cambio, que el Ayuntamiento dejara en el cajón la propuesta que hiciera en el 2014 otra asociación jerezana, el Cine-Club Popular, para dedicar un vial público a este singular intelectual que solía firmar sus escritos con el seudónimo de El bachiller cervántico. .

La Biblioteca Municipal de Jerez tan solo guarda en sus fondos una de sus obras, cuando deberíamos tener la mayoría de su producción literaria. Tampoco se ha conservado ningún retrato de él.

Ramón León Maínez Fernández nació en Jerez de la Frontera el 28 de junio de 1846, en una humilde casa de la calle Gaspar Fernández, que en la actualidad nada tiene de parecida con la del XIX.

Su padre, dedicado a las labores del campo, fue Casto María Maínez, originario de una pequeña villa de Soria, y su madre, jerezana, Catalina Fernández.

La familia se traslada a Cádiz, siendo Maínez muy joven, y en 1863 ingresa en el Seminario de San Bartolomé, que abandonará en 1869.

En ese tiempo colaborará en la publicación católica El Domingo, dando muestras de su "erudición, espíritu crítico y terquedad en sus posturas políticas, intelectuales y religiosas", tal como indica el investigador Antoni Martí en su trabajo publicado en el tomo 116 del Bulletin Hispanique.

También aparece su firma en Las Buenas Novelas, como redactor y traductor; y en 1871, durante un breve periodo, llegó a dirigir el Diario de Cádiz.

En 1876 será director del conservador La Palma de Cádiz, con colaboraciones en otros medios como La Voz de Cádiz y El Manifiesto.

Evolucionará hacia el republicanismo, dirigiendo de 1895 a 1899, el semanario gaditano El Pueblo, que se definía como periódico político y literario, defensor de las clases jornaleras.

La gran pasión de Maínez durante gran parte de su vida será la vida y obra de Cervantes, a la que dedicó todas sus energía, al punto de perder la cabeza, como Don Quijote, en sus últimos años de vida.

En octubre de 1871, en Cádiz, publicará el primer número de La Crónica de los cervantistas, revista monográfica sobre asuntos cervantinos de periodicidad irregular, que en una primera etapa durará hasta 1879. Ya en Madrid, dirigirá una segunda época de la revista, de 1904 a 1905.

Entre sus trabajos destacan los siguientes: Cartas literarias (1868), Cervantes y los críticos (Cádiz, 1870), Vida de Miguel de Cervantes Saavedra (Cádiz, 1876-1879), en 5 volúmenes, Santa Teresa ante la crítica (Madrid, 1880), Miguel de Cervantes: el proceso de Valladolid (Cádiz, 1887), El Quijote en Jerez. Cervantes y su época (Jerez, 1901), obra de la que sólo se publicó el primer tomo.

Con fecha 8 de mayo de 1901 se conserva una carta que dirige Maínez a Pérez Galdós desde Jerez para pedirle su apoyo y colaboración. En el remite se indica la dirección de la calle del Asilo nº26.

Maínez moriría en Madrid, pobre y demente, el 20 de febrero de 1917. Vivía, como cuando nació, en un sencillo piso del barrio de la Prosperidad, en el nº 24 de la calle Luis Cabrera, acompañado de su abnegada esposa, Carmen Ballesteros, que se mantenía con las escasas ayudas de algunos de sus amigos y de la caridad del Ayuntamiento.

Parece ser, que antes de fallecer, el matrimonio se mudó a una buhardilla del barrio cercano de la Guindalera.

Mainez fue definido como: "Un ejemplar acabado del cervantista decimonónico: apasionado, obsesionado, exagerado y convencido de la proyección cívica y patriótica del inmortal escritor"

Una breve reseña de un periódico madrileño de la época recogía esta noticia: "Paupérrimo y desamparado yace en una buhardilla de la Guindalera el insigne cervantista y erudito Ramón León Maínez, consecuentísimo republicano a la par".

En Jerez aún estamos a tiempo de homenajearlo en el centenario de su fallecimiento, colocando una placa que recuerde su lugar de nacimiento, en el nº 16 de la calle Gaspar Fernández.

En estos vínculos cervantinos, a Maínez se le puede unir otro artista jerezano que también fue un ferviente admirador del escritor y su personaje: Teodoro Miciano.

1.-Portada de Cervantes y su época.

2.-Carta de Maínez a Galdós, 1901.

3.-Cabecera del periódico El Pueblo.

4.-Fachada actual de la casa donde nació Mainez.

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