Jerez

El colegio más antiguo de Jerez también está de bicentenario

  • Fue fundado por la jerezana María Antonia de Jesús Tirado, que quiso crear una orden religiosa y una escuela, algo que no se consiguió hasta después de su muerte

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El colegio más antiguo de Jerez, que es El Beaterio, también está de celebración de bicentenario, ya que abrió sus puertas en 1812. Está regido por las religiosas dominicas del Santísimo Sacramento y tiene carácter concertado en todos sus niveles. Su actual directora, Ana Eloísa Moya Sánchez, que también es religiosa, explica que "nuestra fundadora, la jerezana María Antonia de Jesús Tirado, nació en 1740 y como en aquella época no se podían fundar órdenes, pensó en crear un beaterio, un lugar dedicado a mujeres que quisieran hacer retiro espiritual, y una escuela para niñas pobres pero cuando le llegó el permiso para abrirla, en 1812, ya hacía dos años que ella había muerto. Las otras escuelitas que había en aquella época fueron desapareciendo y el beaterio se convirtió en el colegio que es hoy". En 1915 además ya se fundó la congregación religiosa.

Al principio el centro sólo tenía un aula, "con poquitas niñas y luego fue aumentando hasta los 350 alumnos que tenemos ahora". El colegio se abrió en la propia casa de la fundadora, que pertenecía a su hermano sacerdote, pero poco a poco se fueron comprando viviendas anexas, se derrumbaron y se hizo el patio y aulas nuevas". Por este motivo, el centro está formado por una parte antigua y otra nueva. "Ahora -explica la directora- uno de los principales problemas que tenemos es la falta de espacio. No podemos seguir creciendo". La plantilla de profesores es bastante estable. En Primaria la edad media ronda los 50 años y en Secundaria los 35.

Al no tener una cifra demasiado elevada de alumnos, eso lo considera una ventaja y una de las principales características del centro, "porque conocemos a todos los niños y a sus padres y a las familias lo que les gusta es eso precisamente. Cualquier padre puede acercarse a preguntar lo que quiera, se conocen también entre ellos y nosotras conocemos sus distintas circunstancias familiares. Somos como una gran familia".

Del alumnado, dice que procede fundamentalmente "de nivel medio, de padres trabajadores y con estudios también de nivel medio. La mayoría viene de la zona de Puertas del Sur y hay muy pocos con padres universitarios". No obstante, señala que "las familias suelen colaborar mucho, en todo lo que pueden. Tenemos muy buena relación con ellas". Una muestra del éxito de este centro es que, en período de escolarización, como estamos ahora, normalmente la demanda supera con mucho la oferta de plazas, así que normalmente se ven obligados a baremar. En los años 80, con la implantación de la LODE, el centro pasó a ser mixto, "aunque antes había también niños, pero sólo en parvulitos. En primero de EGB se iban a otros colegios como San José o La Salle".

De los 24 profesores, cuatro son religiosas, más un sacerdote que da clases de Religión. Los demás son seglares. Otra religiosa es la encargada del comedor, un servicio de pago y de gestión propia y con un menú que confeccionan las propias monjas. Allí comen diariamente cincuenta niños.

Durante los dos siglos de existencia del centro, la directora reconoce que "el colegio ha evolucionado mucho, pero lo ha hecho en la medida en que también ha ido evolucionando la sociedad". En este sentido dice que "ahora hay más colaboración de los profesores y los padres, pero los profesores antes tenían más autoridad. Ahora se cuestiona más nuestra labor". Como para conformar la verdad de lo que hablaba, durante la realización de este reportaje entró en el despacho de la directora una niña de unos 5 ó 6 años a la que su profesor la había enviado por haberle llamado "tonto" al recriminarle que estuviera comiendo chicle en clase. "A nosotras antes no se nos hubiera ocurrido llamarte tonto a un profesor", asegura la directora. Pero por contra, también dice que "ahora contamos con muchos más medios que antes".

Antes de la zonificación, al colegio El Beaterio venían niños hasta de La Granja, El Polígono de San Benito o Vallesequillo, "pero ahora sólo logran plaza los de la zona". Afortunadamente, de su relación tanto con la Junta como con el Ayuntamiento dice que es "bastante buena".

Ana Eloísa Moya también fue durante su niñez alumna de este colegio, donde estudio la EGB y el Bachillerato lo hizo en el instituto Padre Luis Coloma. Para hacer Magisterio tampoco tuvo que marcharse de esta ciudad, ya que entonces aún existía la Escuela Monseñor Cirarda.

"Cuando terminé Magisterio -explica- seguía viniendo por el colegio. A partir del 82 empezaron a llamarme para sustituciones y en el 86 ingresé en la congregación. Sólo estuve fuera los tres años de formación religiosa y en el 89 volví. En el 92 me pusieron de secretaria y en el 2008 me nombraron directora, aunque también doy clases y soy tutora en el primer ciclo de Primaria".

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