Historia

El Hotel Los Cisnes

  • El autor, descendiente de la familia Goñi, desvela detalles de uno de los establecimientos hosteleros más relevantes del pasado en Jerez, como su primera ubicación en Larga, 53

Los estudios que he realizado para describir el devenir histórico de la Mansión de los Goñi, situada en la calle Larga Nº 53 junto a la Rotonda, me han conducido lateralmente a conocer algunas vicisitudes de uno de los más relevantes establecimientos hoteleros que existieron en Jerez, el Hotel Los Cisnes, ya que su primera sede estuvo instalada en esta casa alquilada a la familia Goñi y Sol, en donde se mantuvo durante un período temporal que se extendió entre el 1877 y el 1920 aproximadamente.

Son muchas las referencias sobre el Hotel Los Cines que encontramos en artículos de la prensa local y otros trabajos de los historiadores jerezanos. Pero en su mayor parte se refieren a cuando dicho famoso Hotel ya se encontraba instalado en su segunda y definitiva ubicación en calle Larga Nº 25, en donde estuvo gran parte del Siglo XX. Pero apenas hay menciones a cuando se encontraba instalado en su primera ubicación en calle Larga 53. Si exceptúo una breve referencia que hace mi gran amigo y cronista destacado de Jerez, Antonio Mariscal Trujillo, cuando nos describe la historia del famoso Café Fornos.

El Hotel Los Cisnes fue fundado por un conocido empresario de este sector, D. Blas Gil López, que explotaba también el excelente Café Los Cisnes, situado en la misma calle Larga Nº 47, en el esquinazo achaflanado con la calle Eguilaz. Este café con el tiempo cambiaría de dueño y de nombre, convertido en el Café Fornos, muy famoso en Jerez durante varias décadas. Don Blas también tenía una caseta en la Feria y un hotel restaurante en Sanlúcar, todos llamados igualmente, Los Cisnes.

Estos establecimientos, especialmente el hotel, eran muy afamados por sus excelentes instalaciones y servicios. En el Hotel Los Cisnes se alojaban todos los visitantes ilustres o famosos que visitaban Jerez en esa época, como políticos, toreros, cantantes, comerciantes, etc. Y en sus lujosos salones, comedor y jardín se celebraban todo tipo de fiestas, banquetes y eventos comerciales. Renombradas casas de modas de París celebraban allí pases de modelos y ventas. Agentes de seguros, médicos, inmobiliarias, etc., elegían sus instalaciones para sus actividades comerciales temporales.

El Hotel Los Cisnes era sin duda un establecimiento por encima de lo que correspondía a una ciudad como Jerez, que aún conservaba mucho de la riqueza desarrollada en los siglos XVIII y el XIX, que perdería en el XX. El hermoso edificio de calle Larga 53, con sus blanquísimos mármoles en las salas que asomaban a La Rotonda, el coqueto jardín, gran comedor y hermosos salones, contribuían al renombre de este magnífico hotel dando categoría a Jerez.

No he podido aún determinar con exactitud cuándo se inauguró el Hotel Los Cisnes, lo más probable es que fuera con posterioridad a 1877 cuando Dolores Sol Aracil, viuda de Justo de Goñi Plou, adquiere la propiedad del inmueble para explotarlo como inversión, intención que deduzco por un anuncio en el periódico El Guadalete, de 1878, con la intención de alquilar el local comercial anexo a esta casa. Las primeras referencias al Hotel Los Cisnes que he encontrado son del año 1882, por lo que, como Dolores Sol falleció en 1884, debió alquilar esta casa a D. Blas poco antes.

Creo que es posible que existiera con anterioridad otro hotel o pensión en esa casa, del mismo u otro propietario. Esta suposición la realizo en base a que Justo de Goñi Alzate y Elisa Sol Castro residieron en la misma entre 1868 y 1870 aproximadamente, en la que nacieron dos de sus hijos. Otra referencia de esta posibilidad son las cartas del vicecónsul americanos William Wirt Wysor en las que mencionaba que en Jerez se instalaba en la Fonda Los Cisnes.

El Hotel Los Cisnes, como he mencionado, estaba en relación con el café del mismo nombre que D. Blas instaló sobre el 1900 en la casa de la esquina de C/Larga 47, que había sido construida por un indiano llamado Rafael Torregrosa, posiblemente cuando en 1855 se derribó el edificio de calle Larga Nº 41, ocasión en que habría que acomodar ambas esquinas de la calle Eguilaz con Larga, dándoles un moderno achaflanado, similar al de la calle Algarve. Una actuación urbanística municipal de gran acierto y valentía.

Por tanto, es previsible que en esa época el conjunto del hotel con sus grandes salones y el café homónimo se complementaran e incluso estuvieran interconectados físicamente por una cancela situada en la C/ Eguilaz que alcanzaba alguno de los pasillos y patios de luz internos, restos de callejones cegados de la Judería, que quedaron absorbidos y estaban cercanos a las galerías de Larga 53, ya que la posición del cuadrilátero intramuros trasero de esta casa está colocado de forma transversal, quedando extrañamente a la espalda de los números 49 y 51 de dicha calle y apenes del 53 a la que pertenece. Por esa parte disponía de una puerta falsa por Judería 6 que se utilizaba para el aprovisionamiento ya que se encontraba cercana a las cocinas y almacenes.

Además de la hermosa entrada principal por calle Larga 53 donde estaba la Recepción de los huéspedes. Tenía otra entrada secundaria mediante una cancela de hierro por la calle Eguilaz pegada al Café, que era mucho más directa a los salones, al comedor y al jardín, por lo que se utilizaba como acceso para al público no residente del hotel que acudía a las plantas bajas en las que se hacían los banquetes, presentaciones comerciales, exposiciones y otros eventos no relacionados con el alojamiento hotelero propiamente dicho.

Téngase en cuenta que lo que hoy es la Plaza del Banco era entonces un feo solar en el que se instalaban mercadillos, circos y teatros ambulantes. Al fondo había unas casas viejas destartaladas y unas bodegas en el lugar en el que luego se construyó la sucursal del Banco de España, un hermoso edificio que hoy es el Archivo Biblioteca Municipal.

Sobre el negocio normal del hotel y los colaterales, hay abundantes referencias en repetidos anuncios en El Guadalete que se inician tímidamente sobre el 1887 pero que desde 1894 son ya abundantes hasta publicarse casi a diario. Lo que indica que fue un negocio de mucha importancia para Jerez. Se anunciaban exposiciones, venta de artículos generalmente de moda que se celebraban en el Hotel Los Cisnes. Había también muchas otras actividades mixtas de personas que se alojan en el hotel por un tiempo y simultáneamente realizaban en el mismo actividades diversas, como agentes de seguros, médicos, consultores, agentes inmobiliarios, etc.

Se celebraban muchas e importantes recepciones, ágapes, fiestas, etc. de todo tipo, haciendo siempre hincapié en los excelentes salones, comedores y jardines que ofrecía este hotel, muy ponderados en la prensa. Se observa claramente que no se quiere confundir ni mezclar al público, evitando que para estos eventos comerciales se utilizara la entrada de huéspedes de Larga 53.

Además del importante éxito del propio Hotel Los Cisnes en esta su primera etapa en la calle Larga 53 y el café del mismo nombre y dueño. Don Blas abrió una importante caseta en el real de la Feria y en verano un hotel restaurante en Sanlúcar de Barrameda, que en aquellos años era zona de veraneo de la Corte. Todos con el mismo nombre: Los Cisnes. También he detectado unas reuniones de D. Blas con unos ingenieros para construir un importante establecimiento sobre el mar en dicha ciudad veraniega, proyecto que ignoro si se llegó a efectuar. El Hotel Restaurante Los Cisnes en Sanlúcar también era muy afamado y próspero, hasta el punto que llegó a cambiar el nombre de la plaza en el que se encontraba, la Plaza Reina Mercedes por el de Plaza de los Cisnes.

El creciente éxito económico de D. Blas y su esposa Dña. Pilar Martínez, era muy evidente. He detectado una noticia del Guadalete de 9-9-1896, que se repite los días 11, 16, 17, 22, 25, 30 del mismo mes, anunciando el alquiler de una casa en calle Larga 25, indicando que dan razón de las condiciones en la propia casa y en Hotel Los Cisnes. Por lo que se hace evidente que pertenecía o algo tenía que ver el matrimonio citado con esta finca, que es bastante grande, pues se indica que tiene tres cuerpos y salida por la Plaza del Progreso. Parece que la debió alquilar al Banco de España para sus primeras oficinas, hasta que este se trasladó en 1910 a su conocida y hermosa sede en la Plaza del Banco.

El 19-1-1905 aparece otro anuncio significativo en el Guadalete, que dice: “CAFÉ. Se traspasa con todos los enseres el café nombrado Los Cisnes. Para tratar, dirigirse a su propietario en el Hotel Los Cisnes”.El 7-9-1906 aparece otro anuncio en el mismo periódico, de esta guisa: “CASETA EN LA FERIA. La que tiene en el Real de la Feria el Hotel Los Cisnes se alquila o se vende. Para tratar sobre el particular, Hotel Los Cisnes, Larga 53”.

Se hace evidente que los dueños del Hotel Los Cisnes, ubicado de alquiler en Larga 53, están reuniendo dinero desprendiéndose de parte de sus negocios con vistas a una actuación importante, que no será otra que edificar un nuevo hotel, ya su propiedad, en calle Larga 25, finalizando así el alquiler a los Goñi Sol. Lo cual se anunciará también en el Guadalete de la siguiente forma:15-1-1908 “HOTEL. Para el día 24 de Junio próximo se trasladará el Hotel Los Cisnes al local de la misma calle Duque de Almodóvar nº 25 (C/Larga) donde estuvo la sucursal del Banco de España. Haciéndose en él notables mejoras. En la finca en donde hoy se halla el hotel, Larga 53, se instalará una pastelería en la Planta Baja y el resto será sucursal del Hotel”.

Esta pastelería que se menciona debe ser el germen de la que conocí y frecuentaba de niño en el Nº 51 y que perteneció a la familia de Luis Cortés, luego esposo de mi tía Ana de Goñi Lobo. La misma ocupaba parte del nº 51 y parte del nº 53. Creo recordar que se llamaba Confitería La Madrileña.

También se aprecian muchas relaciones comerciales del hotel con una tienda de tejidos y perfumería llamada París-Jerez, situada entonces en calle Larga nº 49, colindante con las anteriores. Curiosamente una tienda del mismo nombre y tema existió en la calle Algarve a mediados del Siglo XX, que perteneció a familiares de los Cañete-Goñi.

Tras varios cambios de propietario finalmente se separarían ambos negocios, tomando el café el nombre Fornos, que fue muy renombrado en Jerez hasta los años 1940 aproximadamente. El hotel siguió en manos de Gil Blas con entrada principal por calle Larga 53 hasta 1908 en que se trasladó a su más reciente ubicación en calle Larga 25. Pero mantuvo alquilado a los Goñi Sol los salones, comedor, etc., hasta 1920 aproximadamente, en que se trasladó definitivamente al conocido edificio de su propiedad en el Nº 25, con salida trasera por la Plaza del Progreso. Posiblemente el segundo traslado lo realizó su viuda ya que las referencias ya no mencionan a D. Blas y si a su hijo, que incluso sufrió un accidente en el nuevo local.

Poco después del primer traslado, sobre el 1910, Elisa Sol realiza unas obras en el edificio y se traslada a la parte liberada del mismo con entrada por calle Larga 53. Posteriormente sobre el 1925 cuando el hotel ya había abandonado la totalidad del edificio, se traslada Enrique Goñi Sol con su familia, acompañando a Elisa su madre. Ocupando ya los Goñi Sol la totalidad de la casa de Larga 53. Para ellos se hicieron algunas reformas para convertir lo que había sido un hotel en una residencia familiar que llega hasta hoy tras 140 años perteneciendo a miembros de los Goñi. En estas acciones la mencionada cancela de la calle Eguilaz quedó cerrada y utilizada como un almacén de Telefónica.

El Hotel Los Cisnes, reunido en su segunda ubicación de Larga 25, permaneció allí hasta su cierre definitivo sobre el 1990, siendo sustituido en 1991 por una galería comercial del mismo nombre que ha tenido poco éxito.

La Mansión de los Goñi jerezanos aún levanta sus vetustas paredes y balcones asomados a la Rotonda en Larga 53. Esperando quizás a la infame piqueta que la condene para siempre. Me recuerda a esas ancianas señoras, nobles y decrépitas que se resisten a morir. Aún guarda algunos recuerdos de la grandeza perdida de esta noble familia de los Goñi Sol. Algunos de cuyos personajes, retratados en elegantes lienzos con dorados marcos, nos contemplan silenciosos en la oscura soledad de los grandes salones vacíos en los que aún reverbera la tenue luz de cien candelas, los murmullos de los elegantes invitados y los ecos de lejanas fiestas. Allí permanecen imperturbables al tiempo, congelados en mejores épocas, con los rostros adustos y las miradas inquisitivas, asombrados quizás al contemplar en lo que han quedado sus afanes.

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