Manuel Alejandro defiende a Julio Iglesias tras ser denunciado por agresión sexual y trata de personas: “Muchísimo me extraña, o se volvió loco”

El compositor jerezano reacciona así ante las acusaciones de dos extrabajadoras del cantante apoyadas por la organización internacional Women’s Link Worldwide

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Manuel Alejandro lee una de sus partituras. / Cristóbal Herrera-Ulashkevich (Efe)

El pasado martes, 13 de enero, un medio digital español publicaba en exclusiva que dos mujeres han denunciado ante la Fiscalía de la Audiencia Nacional a Julio Iglesias por trata de seres humanos y agresión sexual. Dicha denuncia hace mención a hechos acontecidos en 2021 que podrían constituir “trata de seres humanos con fines de imposición de trabajo forzado y servidumbre” junto con “varios delitos contra la libertad y la indemnidad sexuales tales como acoso sexual y agresión sexual”, así como lesiones y varios delitos contra los derechos de los trabajadores “por la imposición de condiciones laborales abusivas”. 

La denuncia señala a Iglesias como autor principal de los hechos, aunque incluye como colaboradoras a dos encargadas de las casas del cantante en República Dominicana y Bahamas

Los hechos espeluznantes que relatan las denunciantes han desencadenado un aluvión de reacciones. Una de ellas es la del compositor jerezano Manuel Alejandro, autor de algunos de los grandes éxitos del artista de 82 años. Lo ha hecho a través de un artículo de opinión publicado este jueves, 15 de enero, en el periódico ABC, bajo el título "Mucho tendría que haber cambiado Julio Iglesias".

A lo largo de dicho artículo, el compositor relata la relación entre el artista y sus empleadas en su presencia hace algunos años: "El respeto, la distancia y el cariñoso y exquisito trato mutuo del «Señor» con sus muchos empleados se masticaba por jardines, pasillos y salones…". Sin rodeos, ni pelos en la lengua, lo defiende: "Muchísimo me extraña, o se volvió loco, o mucho tendría que haber cambiado Julio Iglesias, en estos últimos años, para que pudiera creerme que anduvo últimamente metiéndole los dedos en el culo a sus empleadas, mientras que, con la otra mano, las abofeteaba gritándoles que, como no se la mamaran espléndidamente las hundiría en los infiernos…".

Además, Manuel Alejandro arremete contra el escritor Ignacio Peyró, por anunciar que modificará la edición del libro dedicado a Julio Iglesias: "para narrar con toda clase de detalles las nuevas y escabrosas escenas… ¡Endiablado precio, amigo!".

De momento, la Fiscalía de la Audiencia Nacional mantiene la investigación en fase secreta, con las denunciantes citadas como testigos protegidas.

'La casita del terror'

Las extrabajadoras han aportado documentos laborales, fotografías, grabaciones, mensajes de WhatsApp, registros de llamadas y solicitudes de permisos migratorios de Julio Iglesias al Gobierno de España, de Bahamas y de República Dominicana, según señalan ambos medios.

El relato de ambas describe agresiones sexuales como penetraciones sin consentimiento, bofetadas, vejaciones y humillaciones laborales sistemáticas a ellas y a otras empleadas.

Una de las mujeres se refiere a la residencia del cantante en Punta Cana, en República Dominicana, como «la casita del terror», donde el cantante (con 77 años cuando sucedieron los hechos) pasa parte del tiempo.

Una de las empleadas asegura también que estaban obligadas a realizarse pruebas médicas como revisiones ginecológicas, test de embarazo y exámenes para detectar enfermedades de transmisión sexual, como VIH.

El artículo, firmado por cinco periodistas, asegura que el cantante no ha respondido a ninguno de los intentos por contactar con él o sus representantes legales.

Comunicado de Julio Iglesias

Por su parte, el cantante Julio Iglesias ha reaccionado tres días después de conocerse esa denuncia, a través de un breve comunicado en sus redes sociales negando las acusaciones. “Con profundo pesar, respondo a las acusaciones realizadas por dos personas que anteriormente trabajaron en mi casa”, arranca dicho comunicado. “Niego haber abusado, coaccionado o faltado el respeto a ninguna mujer”, afirma. “Nunca había sentido tanta maldad, pero aún me quedan fuerzas para que la gente conozca toda la verdad y defender mi dignidad ante un agravio tan grave”.

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