Jerez

Un laudo quita y da razones al consejo y a la hermandad de la Sagrada Cena

  • El pleno extraordinario en el que se acordó el reparto del ejercicio pasado queda anulado

Manuel Muñoz Natera y Dionisio Díaz se dan la mano antes de entrar en el célebre pleno de la Atalaya. Manuel Muñoz Natera y Dionisio Díaz se dan la mano antes de entrar en el célebre pleno de la Atalaya.

Manuel Muñoz Natera y Dionisio Díaz se dan la mano antes de entrar en el célebre pleno de la Atalaya. / Pascual

El pasado 3 de julio de 2017, el consejo aprobaba las cuentas del ejercicio anterior en un pleno de hermanos mayores llevado a cabo en la sede de la calle Curtidores. Unas cuentas que, según explicitan los estatutos del mismo ente, debieron de estar expuestas con anterioridad en el tablón de la sede, procedimiento que no se llevó a cabo hasta el momento de la celebración de dicho pleno.

Por otro lado, en un pleno extraordinario celebrado ese mismo día, el consejo informó al pleno que se adoptaría un reparto de los ingresos en concepto de palcos y sillas teniendo como referente un futuro reglamento de régimen interno en el que ni había erigida comisión alguna para la redacción de los mismos. Se explicaba al pleno que en el articulado del reglamento se normalizaría un dividendo en el que las hermandades de vísperas así como las de gloria -Rosario de capaces y Rocío- y sacramental de Santiago, recibirían un montante de tres mil euros por este concepto.

Desde Bertemati se envía un guiño a la Sagrada Cena para llegar a un acuerdo

La hermandad de la Sagrada Cena, representada en el pleno por su hermano mayor Manuel Muñoz Natera, elevaba a la delegación un recurso de forma en el ordinario al no llevarse a cabo el procedimiento de la presentación de cuentas en el tablón así como un defecto de forma en la misma citación de dicho pleno. Además, Muñoz Natera también incluía en dicho recurso la anulación del pleno extraordinario al obligar al pleno a un reparto sobre una norma de la cual no se había redactado borrador alguno.

Desde Bertemati se envió un guiño a la hermandad del Lunes Santo para llegar a un acuerdo con el consejo local puesto que el recurso elevado tenía bastante solidez jurídica basada en el derecho universal de la Iglesia. En este sentido, Muñoz Natera y el órgano con sede en Curtidores llegaba al acuerdo de un laudo en el que el consejo presentaba una tripleta de abogados debidamente colegiados mientras que la Sagrada Cena escogía el letrado a llevar la resolución del mismo. Manuel Jesús González Gamero era el abogado escogido para la dirimir el contencioso. En el laudo que se ha dado a conocer, el letrado ofrece una de cal y otra de arena. Por un lado da la razón al consejo directivo de la Unión de Hermandades en la forma y procedimiento llevado a cabo en el pleno ordinario mientras que, por otro, anula los acuerdos llevados a cabo en el pleno extraordinario en el que se aprobaba el reparto del futuro borrador de reglamento.

Por parte de la hermandad de la Sagrada Cena, su hermano mayor se muestra satisfecho. "Era un problema de forma que desde un principio pensábamos que no se acordaba a derecho. Por eso se elevó el recurso a la delegación. Ahora se nos da la razón", argumenta Natera. En cuanto a la ejecución de la anulación de los acuerdos adoptados, Muñoz Natera se muestra menos interesado. "No es una cuestión de dinero. Ya se verá cómo se ejecuta. Lo importante es que las formas no eran las adecuadas", afirma.

Ahora habrá que esperar a los acuerdos para la ejecución del laudo que podría llevarse a cabo a través de distintas formas. Por un lado la devolución íntegro del dinero que las cofradías de vísperas, sacramental y glorias adscritas a la Unión de Hermandades; por otro ejecutar un acuerdo por compensación con lo que las hermandades afectadas no cobrarían la diferencia de los tres mil euros con los acuerdos llevados a cabo con anterioridad al año 2017, o, finalmente, un convenio a la espera de que dicho reglamento normalice el reparto para años venideros. En cualquiera de los casos, el defecto de forma ha llegado a una decisión final tras el laudo acordado por ambas partes y se muestra que no hay ni ganadores ni perdedores, sino una determinación un tanto ecléctica en el que saldrán afectadas las cofradías que no generan dinero al no pasar por la carrera oficial en sus respectivas salidas procesionales.

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