Jerez

"Se rectificó, pero muy tarde"

  • Mañana se cumple un año de los cambios en la Porvera · Los comerciantes, muchos de ellos enfrentados aún entre sí, dicen que los efectos todavía perduran

Hace un año que Jerez vivió uno de los peores experimentos jamás recordados en materia de tráfico. Se trató de la remodelación de la red del transporte público que permitió, entre otros aspectos, que la popular calle Porvera se quedara con un único carril de circulación, al adecuarse, en contramano, un carril bus. Las consecuencias fueron especialmente dañinas para el Gobierno local, que vivió uno de sus peores momentos en la presente legislatura. Peor incluso lo pasaron los comerciantes de la Porvera que clamaron contra una reestructuración del tráfico que vació sus negocios y que les hizo perder los importantes ingresos que procedían de esos clientes que paraban el coche, bajaban, compraban y se marchaban. Otro frente de batalla especialmente cruento fue el de los padres y madres que llevan a diario a sus hijos a la Escuela de San José. La apertura de una zona de estacionamiento a espaldas del colegio, la resistencia de muchos padres a acatar los mandamientos municipales y los atascos a la hora de entrada en el centro marcaron buena parte del inicio del año en la ciudad.

Será el día 12, mañana, cuando se cumpla exactamente un año. Los actores de los hechos, protagonistas o víctimas, coinciden a la hora de señalar que un año después la calle ha recuperado buena parte del pulso que, indiscutiblemente, perdió, aunque difieren a la hora de calcular qué parte del impacto que siguen sufriendo sus negocios se debe a la crisis y qué parte se debe a los cambios de tráfico en su calle.

Juan Sevilla, trabajador de la farmacia de la calle Porvera, fue portavoz de la plataforma 'Porvera Viva', que trabajó porque el Ayuntamiento diera marcha atrás, algo que finalmente se consiguió. "La recuperación de la calle marcha poquito a poco. Creo que con los cambios de tráfico se hizo un daño del que costará trabajo recuperarse, sobre todo a la hora de recuperar clientela, personas que venían por la comodidad y que ahora compran en otros lugares. Muchos negocios de la calle Porvera han tenido que empezar casi de cero tras las reestructuraciones. Pero, lo que realmente consideramos importante, es que se rectificó y rectificar, tal y como dice el dicho, es de sabios".

"La calle y el movimiento de personas y vehículos ha mejorado de una forma importante. La rotación con el tema de la zona naranja ha permitido el movimiento de personas en los comercios", apunta Juan Sevilla.

Por su parte, el empresario hostelero José Moreno, más conocido como 'Fili', apunta que en su opinión, "la rectificación fue un paso positivo en las relaciones del Ayuntamiento con sus vecinos". A la hora de valorar cómo ha evolucionado la situación un año después, 'Fili' asegura que "la verdad es que a mi negocio, que es un bar, el bar La Muralla concretamente, no le ha afectado mucho. Se rectificó una decisión que no contó con el apoyo de los vecinos y eso creo que es realmente lo importante. Además, todo aquel conflicto sirvió para que la Porvera cuente ahora con una zona naranja que permite que haya una rotación de estacionamientos, algo que se ha conseguido totalmente. Otra cosa es la segunda fila. Ahí sigue y creo que nadie podrá suprimirla ya que hay muchos negocios de los de parar, comprar y marchar, como es el caso del conocido kiosco de la Porvera, la farmacia, la panadería...".

Otro destacado empresario de la Porvera es Felipe Benicio, del veteranísimo restaurante 'La Cepa de Oro'. En su opinión, "la Porvera está ahora mucho mejor. Que volviera a estar como estaba de siempre era lo suyo. Con aquello que se hizo no estaba contento nadie. Hubo conflictos hasta entre empresarios hermanos, conocidos de toda la vida. Y todo se debió al estado de nervios con que se vivió aquel desmán. Afortunadamente no llegó a mayores porque nos conocemos todos desde hace muchísimos años. Ahora, un año después yo no me quejo de cómo me funciona el negocio, sobre todo viendo la que está cayendo con la crisis económica. La zona naranja funciona y la verdad es que los controladores están sabiendo hacer su trabajo. Tampoco están siendo especialmente estrictos y están dando flexibilidad, que es algo realmente importante en estos tiempos que corren".

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