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Occidente no se plantea retirar a sus tropas de Afganistán

  • Los 27 enviados especiales reunidos en París aseguran que la región aún no es segura · Muere el numero dos de la Inteligencia afgana en un atentado talibán

Una retirada militar de Afganistán no puede considerarse "sin que la región sea segura". Eso aseguró ayer el ministro francés de Exteriores, Bernard Kouchner, al margen de una reunión de alto nivel en París sobre la situación en el país afgano.

Kouchner reiteró una vez más que la comunidad internacional seguirá junto a los ciudadanos afganos hasta que puedan hacerse cargo de su destino.

Los 27 enviados especiales para Afganistán reunidos, incluido el estadounidense Richard Holbrooke, coincidieron al asegurar que no tienen un candidato favorito como ganador de los comicios afganos celebrados el pasado 20 de agosto.

"No tenemos ningún candidato favorito y no tenemos preferencia entre un resultado en la primera vuelta o la celebración de una segunda", apuntó el enviado estadounidense en rueda de prensa posterior a la reunión celebrada para analizar la situación en ese país tras los comicios, así como una estrategia para el futuro.

Organizada por el ministro francés de Exteriores, los representantes de las principales potencias y organizaciones internacionales implicadas en Afganistán han destacado que la verdadera victoria se ha librado frente a la amenaza talibán.

"Los talibanes han sido derrotados, buscaban desestabilizar una elección, pero no lo han conseguido", señaló Holbrooke.

Mientras tanto, el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, instó ayer desde Bruselas a los aliados a "aumentar" su esfuerzo en Afganistán especialmente para aportar "los alrededor de 200 militares" necesarios para "crear la misión de entrenamiento de la OTAN" para formar a las fuerzas de seguridad afganas, de manera que la Alianza pueda lograr su "objetivo final" de trasladar progresivamente la responsabilidad de la seguridad del país a las propias fuerzas afganas.

En el encuentro en la capital francesa también participaron, entre otros, el representante de la ONU, Kai Eide, el británico Sherard Cowper-Coles, el francés Thierry Mariani, o el español, Rafael Mendívil.

Todos ellos analizaron la estrategia a seguir en territorio afgano el mismo día en que los talibanes volvieron a golpear a la población con un atentado suicida que dejó 24 muertos, incluido el número dos de los servicios secretos, Abdulá Laghmani.

El atentado tuvo lugar en Metarlam, capital de la provincia oriental de Laghman, limítrofe con la región de Kabul, donde se encuentra la capital afgana.

Un portavoz talibán, Zabiullah Mujahid, reivindicó el atentado y explicó que uno de los insurgentes hizo estallar la carga explosiva que portaba cuando Laghmani y varios de sus acompañantes salían de una mezquita de Metarlam.

Otro de los ángulos del conflicto afgano, ligado al plano militar y con importantes consecuencias en la población, fue abordado ayer por la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Onudd): la producción de opio.

En su nuevo informe, la Onudd destacó que la producción de esta droga, capital fuente de financiación de la insurgencia, cayó un 10% en 2009, aunque advirtió de que aún hay unas reservas de opio de hasta 10.000 toneladas.

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