Provincia de Cádiz

Cádiz lidera el descenso de la natalidad en España en 30 años

  • Los últimos datos demográficos observan otra caída de nacimientos en la provincia, que tenía la tasa más elevada en 1982, y por primera vez hay menos bodas que en la media del país

Los últimos datos demográficos dados a conocer por el Instituto Nacional de Estadística (INE) marcan las mismas tendencias que el resto del país: menos hijos, menos matrimonios y madres mayores. La diferencia es que esa tendencia la llevamos a distintas velocidades. Así, la tasa bruta de natalidad en la provincia ha sufrido un desplome que, pese a estar por encima de la media del país, supone haber pasado de ser la provincia con la natalidad más elevada de España hace 30 años (casi 19 nacimientos por cada mil habitantes) a situarse en un puesto intermedio (10,3 nacimientos por cada mil en la última oleada).

Esta brusca caída, que pasa de ser un dato demográfico a un fenómeno sociológico, puede percibirse mejor si se hacen comparativas. Si se exceptúa Melilla, que funciona demográficamente al contrario que el resto del país y no es significativo por sus pocos habitantes y su condición geográfica, la provincia con mayor natalidad de España es Almería, que en 1982 era la segunda por detrás de Cádiz con 17,1 nacimientos por cada mil habitantes. Su índice actual es de 11,5. Es un índice de cinco puntos y medio de caída, que se mueve dentro de la lógica de la media nacional, que pasó en estos treinta años observados de 13,5 a 9,6, esto es, casi cuatro puntos. En Cádiz esa caída es de 8,7. Aún así, pese a ese brusco descenso, la provincia sigue estando entre las diez primeras con una mayor natalidad, pero ha sido ampliamente sobrepasada por Murcia, Sevilla, Madrid,Girona e incluso la curiosa Guadalajara, cuya tasa de natalidad, 11 por mil, es prácticamente la misma que en 1982. No es lo habitual.

La caída de la natalidad en la provincia se puede explicar cruzando algunos datos. Es interesante observar la edad de las madres en los datos sobre fecundidad. Hemos visto que Almería, con uno de los mayores índices de inmigración de España, tiene la tasa de natalidad más alta de España y la razón podemos hallarla en los embarazos adolescentes. En esta provincia, en 1992, hace veinte años, 36 de cada mil embarazos correspondían a menores de edad. En la actualidad son 29 de cada mil. En la provincia, hace veinte años eran 31 de cada mil y en 2011, último dato del que se dispone, sólo eran 18 de cada mil, lo que sin duda es un trabajo de concienciación que se trabaja mucho en los institutos, aunque no nos iguala a la medida del país, que tiene la tasa en 14 de cada mil, casi la misma que hace veinte años. Nos vamos aproximando, pero aún hay que mejorar.

En estos veinte años se han producido otros cambios significativos. En 1992, en la provincia la edad más habitual para tener un hijo era 28 años. 122 de cada mil niños que nacían eran de mujeres de esa edad. En 2011, 98 de cada mil mujeres tienen un parto con 32 años. Otro cambio de interés es que en 1992 sólo 43 de cada mil niños nacidos tenían madres de más de 40 años. Ahora son 55 de cada mil. En Almería han pasado de 18 de cada mil a 24 de cada mil, otro dato que muestra el alejamiento de una sociedad en la que se consideraba la función de la mujer como madre. Menos madres adolescentes y más madres maduras significa mayor decisión de la mujer sobre su cuerpo y su proyecto de vida reflejado en la maternidad. También una mayor integración en el mundo laboral. Aún así, estamos lejos de la media nacional, donde 63 de cada mil mujeres son madres con más de 40 años.

Más datos del acelerado acercamiento de la provincia a las tendencias nacionales lo encontramos en el porcentaje de madres primerizas sobre el total de partos que se asisten. En 1982, hace treinta años, sólo el 36% de las madres gaditanas eran primerizas, diez años después lo eran el 45%. Ahora lo son más de la mitad, el 51%, frente al 52% de la media nacional. Antes -1982- la madre primeriza gaditana tenía una media de 24 años; ahora tiene 29,11 -30,11 en el resto de España-. Una fotografía clara del importante descenso de la natalidad. O más claro: si en 1982 cada madre gaditana tenía una media de 2,6 hijos, en la actualidad es 1,5, si bien este es un dato que ha crecido levemente con respecto a hace diez años. Lo que sucede es que hay menos madres que hace diez años, es decir, muchas más mujeres sin ningún hijo.

Todo ello se refleja en un índice resumen, el saldo vegetativo, que muestra cuántos nacimientos hay más que muertes por cada mil habitantes. En 1982, en la provincia nacían 12 niños más que personas que morían,casi el doble que en el resto de España. Crecíamos -inmigración aparte, que por entonces era muy escasa- a un ritmo de 12 por cada mil habitantes. El año pasado el saldo vegetativo de la provincia era de 3,2, mientras en el resto de España, aproximándose al crecimiento cero, estamos en un 1,2.

Y todas estas tendencias, naturalmente, tienen que influir en nuestro paulatino envejecimiento como población. En 1982 la edad media del gaditano era de 29 años y cinco meses. Ahora somos más de diez años más viejos, 39 años con siete meses y, en el caso de las mujeres, ya se ha superado por primera vez la barrera de los 40 años: 40 con seis meses.

Veamos ahora un elemento estrechamente relacionado, la tasa de nupcialidad, que el INE acaba de actualizar. Al igual que en la natalidad, hace treinta años la provincia de Cádiz estaba a la cabeza de enlaces. Nos casábamos mucho. 6,18 de cada mil habitantes cruzaron sus vidas, frente a los 5 de cada mil que lo hacían en el resto de España. Aquí la caída es aún mayor, seguramente con alguna responsabilidad del azote de la crisis económica y del alto índice de paro. El año pasado se casaron 3,5 de cada mil habitantes, por debajo de la media nacional. Para que observemos la importancia de la economía en este dato en la actualidad, nos encontramos con que (si exceptuamos a la siempre extraña Guadalajara y, por supuesto, Melilla) la mayor tasa de nupcialidad del país la tienen dos de las provincias más prósperas y con menos paro, Cantabria y Guipúzcoa, con un 3,96 y 3,9 0 por cada mil, respectivamente. Ambas, por cierto, han incrementado su natalidad en los diez últimos años y están en 8,5 y 9,2 por cada mil y, aún así, con muchos más matrimonios están por debajo de la decreciente natalidad de Cádiz (recuerden, 10,3).

Naturalmente, también ha variado la edad a la que acudimos al altar o al juzgado por primera vez. Hace 30 años los hombres se casaban a los 26 años y las mujeres a los 24. El pasado año la edad media del varón que se casaba por primera vez era de 33 años y la mujer lo hacía con 29 años, que son datos parecidos a la media nacional. Donde más tarde se casan es en Las Palmas. El hombre allí se resiste a ponerse el anillo hasta los 35 años. Los más precoces son los extremeños de Badajoz, que lo hacen con 32 años recién cumplidos.

Lo que hacaído es el número de matrimonios por persona a lo largo de su vida. En 30 años hemos pasado de que fuera más habitual que los hombres tuvieran más de un matrimonio (0,8) a que ahora lo sean las mujeres, aunque por muy poco (0,43 sobre 0,42). Contando con que en 1982 había menos divorcios que en la actualidad, esto se debe a que hace treinta años la vida era más corta y el viudo era más propenso a buscar pareja que la viuda. En la actualidad, con una esperanza de vida más alta (77 años en los hombres y 83 años en las mujeres), este dato se explica porque la mujer prueba más una segunda oportunidad que el hombre una vez deshecha la pareja. Esta brecha se está abriendo más en la media nacional donde el índice del número de matrimonio por hombre es de 0,47 y el de la mujer es de 0,50.

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